21 septiembre 2026 / 10:40

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53 días después… la «crisis de Ceuta» tiene mucha clientela en España

mares30 - septiembre 21, 2026

Han pasado 53 días desde los acontecimientos del 30 y 31 de julio y la «crisis de Ceuta» continúa abierta en varios frentes en España. Una crisis que comenzó con una entrada migratoria masiva sin precedentes, antes de transformarse rápidamente en una crisis humanitaria y, posteriormente, en un asunto político, de seguridad y judicial, en medio de su creciente utilización en la confrontación entre el Gobierno y la oposición españoles.

 

Lejos de avanzar hacia el punto final de las consecuencias de la crisis, la situación de los menores, los movimientos políticos del Partido Popular, las tensiones entre el Gobierno y la Justicia, así como nuevas convocatorias difundidas en las redes sociales para intentar entrar en Ceuta, han vuelto a colocar la crisis en el centro del debate español.

 

Una de las principales novedades tiene que ver con los menores que entraron en Ceuta los días 30 y 31 de julio. La ministra española de Juventud e Infancia, Sira Rego, aseguró este lunes que «en unos días» estarán terminados los primeros expedientes para la reagrupación familiar, aunque subrayó al mismo tiempo que la mayoría de los menores quiere permanecer en España.

 

«La mayoría quiere quedarse. Y se van a quedar», afirmó Rego en una entrevista con la Cadena SER, explicando que existe una ley que los protege y que «todos son iguales ante la ley».

 

La ministra cifró entre 500 y 700 los niños y niñas que todavía permanecen en las calles de Ceuta, prolongando una de las dimensiones humanitarias más complejas de la crisis cuando han transcurrido ya casi dos meses desde su inicio.

 

Sin embargo, la situación de estos menores también se ha convertido en objeto de confrontación política. Rego acusó al Gobierno de Ceuta, presidido por Juan Jesús Vivas, del Partido Popular, de hacer «politiqueo» con su situación, mientras continúa el desacuerdo sobre las responsabilidades institucionales y legales relacionadas con su acogida, identificación y traslado.

 

Paralelamente, el Partido Popular continúa trasladando la crisis desde el ámbito local al escenario político español y europeo. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, mantiene este lunes en Ceuta una reunión con el presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, junto a Juan Jesús Vivas, en una nueva iniciativa destinada a mantener la crisis presente en el debate político tanto español como europeo.

 

Estos acontecimientos llegan después de que la crisis de Ceuta se haya convertido durante las últimas semanas en uno de los principales escenarios de confrontación entre el Partido Popular y el Gobierno de Pedro Sánchez, con acusaciones cruzadas sobre la gestión de la inmigración, los menores y las relaciones con Marruecos, en paralelo a las tensiones entre el Ejecutivo y la Justicia por algunas de las medidas adoptadas para afrontar las consecuencias humanitarias de la crisis.

 

Mientras todavía no se han resuelto las consecuencias de los acontecimientos de finales de julio, ha surgido un nuevo desafío tras la difusión en las redes sociales de convocatorias para intentar realizar una nueva entrada en Ceuta el próximo 23 de septiembre, según la prensa española.

 

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que Madrid ha activado medidas preventivas y que trabaja directamente con las autoridades marroquíes para «disuadir» a quienes puedan responder a estas convocatorias y evitar que se repita el escenario de finales de julio.

 

La actual comunicación entre Rabat y Madrid demuestra que la cooperación hispano-marroquí continúa siendo una de las herramientas fundamentales para frenar la inmigración, mientras en España prosigue la batalla política sobre la manera de gestionar las consecuencias del crisis.

 

Después de 53 días, la crisis de Ceuta parece estar lejos de ser únicamente una crisis migratoria. La inmigración derivó en una tragedia humanitaria y sus consecuencias se trasladaron después a las instituciones, la política, la Justicia, la seguridad y las relaciones entre el Gobierno y la oposición, mientras el Partido Popular también ha llevado el asunto al escenario europeo.

 

Mientras Rabat y Madrid trabajan actualmente para evitar que se repitan los acontecimientos del 30 y 31 de julio, la confrontación política interna en España continúa prolongando y complicando la crisis.

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