Soukaina Aboudrar*
A un día de las elecciones los candidatos a la presidencia americana, los candidatos presidenciales intensifican su campaña en los siete estados decisivos. Ayer domingo Donald Trump, candidato republicano, celebró mítines en tres ciudades de la región del “Cinturón del Sol”. En Pensilvania, Carolina del Norte y Georgia, tres de los siete estados decisivos, Trump hizo su aparición ante la multitud agitando nuevamente el fantasma del fraude electoral.
La última encuesta habla de un empate del 48% para ambos candidatos en Pensilvania. En su último mítin en Virginia y Carlonia del Norte Trump afirmó que “Vamos a ganar el voto popular”, asegurando como ya hizo otras tantas veces que no hay forma de perder. Estamos ante “la mayor victoria política en la historia de nuestro país”, garantizó al público que lo escuchaba.
Por su parte, la candidata demócrata, Kamala Harris, refuerza sus intentos en Michigan, centrándose en el voto de la comunidad árabe. Decepcionados por la falta de acción de la vicepresidenta ante la guerra en Medio Oriente, los votantes árabes se encuentran entre la espada y la pared.
Mientras, los equipos de seguridad refuerzan los centros de votación para garantizar el proceso electoral ante los temores a episodios de violencia como los vividos en enero de 2021, cuando decenas de radicales republicanos asaltaron el Capitolio como forma de protesta ante un supuesto fraude y manipulación electoral contra Trump.
El magnate se negó a comprometerse públicamente a reconocer el resultado de las elecciones. Al ser instado a que se comprometiera a aceptar el resultado del martes, tanto si ganara él como si lo hiciera su contrincante Harris, Trump respondió que no puede hacerlo porque estaba recibiendo “denuncias de fraude”.
El despliegue policial, calificado como “sin precedentes” denota esta preocupación ante la amenaza de probables episodios de violencia. Los dos candidatos aún no han votado; Harris planea votar por correo mientras Trump afirma que votará en persona.









