Mohamed Razzouki*
Anualmente, cada 6 de noviembre, el pueblo marroquí celebra el aniversario de la victoriosa Marcha Verde, de Tánger hasta Lagouira. Mañana, miércoles 6 de noviembre, se cumplirá el 49º aniversario de esta epopeya histórica, que fue marcada por la cohesión entre el honorable Trono Alauita y el leal pueblo marroquí, todos en uno y con la misma finalidad, completar la independencia nacional y lograr la unidad territorial del Reino de Marruecos.
El 6 de noviembre de 1975, bajo el liderazgo del difunto Rey Hassan II, se lanzó la Marcha Verde; los voluntarios, 350 mil hombres y mujeres, de todos grupos y sectores del pueblo marroquí y de todo Marruecos, partieron con orden y regularidad hacia las provincias del sur para liberarlas del colonialismo español con la fuerza de la fe. Una Marcha pacífica, sin guerra, donde los voluntarios portaban el Corán y la bandera nacional en lugar de armas.
La gloriosa Marcha Verde es un espíritu que corre hasta estos momentos por las venas del pueblo marroquí y contribuye en profundizar los sentimientos de independencia y cohesión entre toda la nación marroquí.
Esta recuperación de las provincias del sur ha hecho posible la consolidación de la dimensión atlántica del Reino de Marruecos que, hoy en día, esta epopeya sigue siendo bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohamed VI, para poner fin al conflicto artificial de larga data.
La fachada atlántica se considera como el pórtico de Marruecos hacia África y su ventana hacia el mundo latinoamericano. Uno de los frutos del continuo dinamismo del desarrollo en las provincias del sur, son los megaproyectos; de estos megaproyectos, está el puerto de Dakhla que permitirá y facilitará el transporte y la circulación de mercancías desde el Sáhara marroquí hacia África.
Está también el proyecto estratégico del gasoducto Marruecos-Nigeria, un proyecto que, además de prometer el impulso en las economías africanas, mejora la integración del continente y avanza en la independencia del gas.








