Fouzia El Berchidi*
Las relaciones bilaterales entre Marruecos y Francia pasan del desamor al amor, de las tensiones y la armonía y de la incomunicación a la comunicación fluida. Una relación excelente que contagia a la prensa francesa. La última entrevista concedida por el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, al periódico francés «Le Point», es la mejor prueba de la apertura de una nueva etapa de Asociación entre ambos países.
Al margen de la visita del Presidente de la República francesa Emmanuel Macron a Marruecos, el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, concedió una entrevista al periódico francés «Le Point», donde hizo balance de cuestiones cruciales relativas a las relaciones entre Marruecos y Francia, la cuestión del Sáhara, la gestión de los flujos migratorios, así como los esfuerzos de Marruecos en el contexto geopolítico del Sahel y la relación con Argelia.
Bourita describió la reciente visita del presidente Macron como “el comienzo de un nuevo capítulo” en las relaciones bilaterales, bajo el liderazgo de su Majestad el Rey Mohammed VI y Emmanuel Macron. Según el ministro, esta alianza se basa en una “declaración de gran importancia” firmada por los dos Jefes de Estado, que define los pilares de esta asociación renovada.
Naturalemente, la cuestión del Sáhara ocupó un lugar central en el discurso de Bourita. En la entrevista, el ministro recordó que Francia considera ahora el plan de autonomía marroquí como la «única base viable» para una solución política. “Francia afirma que el Sáhara no puede considerarse fuera de la soberanía marroquí”, declaró el ministro, destacando el apoyo de más de 112 países al plan de autonomía marroquí.
Bourita subrayó que, a pesar del amplio apoyo internacional, «todavía falta un socio serio y responsable» para desbloquear la situación, en clara alusión a Argelia, actor clave en este conflicto regional. Marruecos espera que este apoyo de París, “miembro permanente del Consejo de Seguridad”, refuerce su posición en las negociaciones en la ONU.
En cuanto a proyectos y convenios firmados, Bourita citó las energías renovables y la mejora de las infraestructuras ferroviarias y portuarias, así como todos sectores en los que Marruecos ve una oportunidad de integración y desarrollo con Francia.
En lo que se refiere a la cuestión del Sahel, Bourita evocó la “visión afrooptimista” del Rey, que rechaza la idea del Sahel como “una inevitabilidad”. El Ministro mencionó la “Iniciativa Atlántica”, un proyecto marroquí que ofrece a los países del Sahel acceso a las infraestructuras logísticas marroquíes: “En su enfoque afrooptimista, Su Majestad el Rey Mohammed VI siempre se ha negado a ver el Sahel como algo inevitable. Por este motivo, ha visitado Mali cuatro veces desde 2012, invirtiendo masivamente en la formación de más de 500 imanes en el Instituto Mohammed VI para la formación de imanes e iniciando numerosos proyectos de desarrollo, además de la presencia marroquí en el sector bancario y económico”. El jefe de la diplomacia marroquí agregó que “Francia, también activa en esta región y podría colaborar para apoyar la estabilidad del Sahel”.
Al abordar las relaciones entre Francia y Argelia, Bourita aclaró la posición marroquí: «Marruecos no interviene en las relaciones que otros países mantienen con Argelia», subrayando que la doctrina marroquí, dictada por el Rey, se centra exclusivamente en reforzar sus propios vínculos bilaterales y no interfiere en los que sus socios puedan tener con otros países. Si Argelia percibe estas relaciones como una amenaza, “eso depende de su interpretación”, concluyó.
En esta entrevista, Bourita reafirma el compromiso de Marruecos en desempeñar un papel constructivo en la escena regional, ya sea a través de fuertes alianzas con socios históricos como Francia o apoyar la cuestión del Sáhara y Palestina. El ministro subrayó que esta visión de una diplomacia activa y responsable es la del rey Mohammed VI, que sitúa a Marruecos en el centro de las grandes cuestiones contemporáneas, sin dejar de apegarse a sus principios y a su herencia diplomática.
Por su parte, Argelia sigue observando en silencio el deshielo de las relaciones franco-marroquíes; la prensa argelina empezó a intentar ejercer presión levantando la carta del chantaje. Los medios de comunicación argelinos obviamente ven con malos ojos el acercamiento entre Marruecos y Francia. La postura francesa es golpe duro a la agenda propagandista argelina.
Cabe destacar que los diarios frances analizan y “ponen los puntos sobre las íes” a propósito de estas nuevas relaciones. El periódico “le Monde” dice que este acercamiento “solemnizara la reconciliacion con Marruecos, acosta de una nueva crisis con Argelia” sin olvidar los esfuerzos ya hechos para evitar el “juego de suma cero” en el Norte de Africa y para “calentar la relacion con Rabat sin enfriar la de Argel”.
En realidad, París no tiene ningún interés en descuidar a Argelia, un socio esencial, en el ámbito de las migraciones, la economía y el Sahel. Hay que reconocerlo. Sin embargo, el estancamiento y la hostilidad del régimen argelino empujó a Macron a apostar totalmente por Marruecos. En el contexto de una rivalidad exacerbada entre los dos vecinos siempre incitada por Argel , Macron tendrá dificultades para lograr que Argel admita esta nueva relación, como dijo durante su visita a Rabat, que la posición francesa “no es hostil a nadie”.








