Fouzia El Berchidi*
Las zonas rurales marroquíes están perdiendo población. La despoblación podría convertirse en un problema generalizado del mundo rural marroquí. La pérdida de población rural y la concentración urbana preocupan a todos los países del mundo. El 68% de la población mundial vivirá en ciudades en 2050, según la ONU. Y Marruecos no es ninguna excepción. Así avisan los últimos datos demográficos publicados por las autoridades marroquíes. El cambio climático, las sequías y la inflación intensificarán la despoblación del mundo rural.
El RGPH (Censo General de Población y Vivienda ) es “… Una operación que, por la multitud e importancia de los datos e indicadores que genera, constituye una valiosa ayuda para la realización de nuestro proyecto social y el despliegue exitoso de nuestro modelo de desarrollo, construido sobre los principios de la política, democracia, eficiencia económica, desarrollo humano y cohesión social y territorial…”, subrayó un extracto de la carta de Su Majestad el Rey, dirigida al Jefe del Gobierno, el 20 de junio de 2024.
En aplicación de las Altas Instrucciones de Su Majestad el Rey Mohammed VI y de acuerdo con las recomendaciones de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas, Marruecos realiza el RGPH cada diez años. Se trata de la única operación estadística que permite determinar el número de residentes habituales, marroquíes o extranjeros, a nivel de todas las unidades territoriales: regionales, provinciales y comunales, así como a nivel de aduares y barrios.
El censo también proporciona información sobre las características demográficas, sociales y económicas de toda la población, incluidos grupos de población específicos como los nómadas y las personas sin hogar.
En estas proyecciones, el HCP había estimado que el desarrollo demográfico marroquí es principalmente urbano, debido al éxodo rural y a la urbanización de las zonas rurales. Las ciudades marroquíes deberían albergar al 73,6% de los habitantes del país en 2050: Cuatro regiones mostraron una tasa de crecimiento superior a la media nacional (8%): Fès-Meknes (12,7%), Béni Mellal-Khénifra (10,4%), Tánger-Tetuán Alhucemas (8,7%) y Marrakech-Safi (8,5%).
El punto más importante de estas estadísticas es que hoy en día hay más mujeres que hombres en las ciudades y viceversa en el campo; los hombres viven menos que las mujeres con una esperanza de vida, la tasa de fecundidad en declive drástico, así como el 62,4% de la población en edad de trabajo (poblacion de 15 años y más).
La creación de empleo será el remedio favorable para absorber el aumento de la población en edad de trabajar. En otras palabras, según especialistas, para absorber toda la población en edad de trabajar que no está escolarizada, el mercado laboral marroquí debería haber creado una media de alrededor de 280.000 empleos al año. Sólo 90.000 fueron creado, liderando una participación cada vez mayor proporción significativa de la población a la inactividad.
Este fenómeno tiene implicaciones importantes en términos de riqueza per cápita, pero también consecuencias sociales fuertes, especialmente para las poblaciones vulnerables y marginadas.
En este sentido, Marruecos muestra perspectivas económicas prometedoras para los próximos años ya que está en el proceso de fortalecer su posición económica: El turismo juega un papel crucial en esta dinámica, siendo el principal recurso económico de Marruecos. El turismo tendrá más impacto en la economía de cara a la organización del mundial 2030.
Cabe destacar también que Marruecos mantiene estrechas relaciones comerciales con Europa, que representa aproximadamente el 70% de sus exportaciones en 2020. Esta región es, por tanto, el principal socio de Marruecos en términos de exportaciones. Sin embargo, el país debe enfrentar un desequilibrio comercial tras la suspensión de los acuerdos comerciales con la UE por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
En cuanto a la participación de la mujer en el mundo laboral, el informe del HCP destaca que el desempleo femenino afecta especialmente a las jóvenes, a las tituladas y a las habitantes de las ciudades. La tasa de actividad de las mujeres marroquíes lleva dos décadas en constante descenso. Es uno de los más débiles del mundo, lo que constituye un problema importante para la economía y la sociedad. A pesar de las numerosas reformas, programas y acciones emprendidas o en curso para mejorar la situación de las mujeres, tanto económica como socialmente, y en las zonas urbanas y rurales, todavía se esperan resultados.
Diversos estudios y análisis han atribuido este retroceso a factores como el bajo nivel educativo de las mujeres, las desigualdades territoriales, las condiciones económicas familiares, el marco legal y regulatorio así como los estereotipos que persisten en nuestra sociedad.
“A pesar de los considerables avances logrados durante la última década en muchas áreas, seguimos valorando el pasado y elogiando el lugar otorgado a las mujeres en la sociedad musulmana. Queremos revolucionar el presente sin una valoración crítica de sus fundamentos, lo que no augura una conciencia real de lo que es el cambio y sus exigencias”, reza una de las conclusiones extratas de un estudio realizado en el marco de la reflexión prospectiva sobre Marruecos 2030 realizada por el Alto Comisionado para la Planificación.
Por otra parte, desde muchos años, se nota que las mujeres ocupan a menudo puestos de recepción y auxiliares pero hoy en día, las mujeres marroquíes ocupan cada vez más puestos de responsabilidad. Cada vez son más las que dirigen sus propios negocios y no tienen nada que envidiar a los hombres en términos de habilidades o valores.









