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Abrighach, crítico literario, a Mares30: La literatura marroquí en español necesita de más reconocimiento y difusión en el mundo (1/2)

mares30 - noviembre 16, 2024

Entrevistado por Sara Bouchtarouif 

 

Mohamed Abrighach, nacido en Nador (Marruecos) en 1965, es un eminente académico y especialista en Filología Hispánica. Su formación doctoral en la Universidad Complutense de Madrid (1995) le permitió establecer una carrera enfocada en los nexos culturales y literarios entre el mundo árabe, el Magreb y el ámbito hispánico, explorando la migración y la interculturalidad a través de una visión crítica y multidisciplinar.

 

En la actualidad, continúa su labor académica como profesor de Literatura Española y Teoría Literaria, y como presidente de la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos (AMEII). 

 

En esta primera parte de la entrevista, abordamos el último libro de Abrighach Moros con letras en la costa, el estado actual de la Literatura Marroquí en Español y su futuro. El entrevistado cree que la Literatura Marroquí en Lengua Española es única al igual que las literaturas africanas en español porque constituye una nueva hispanidad literaria que necesita de más reconocimiento, aceptación y difusión en el mundo de habla hispana. Abrighach avisa de la alarmante situación que vive el español; una situación que no favorece las relaciones culturales entre Marruecos y España.

 

¿Qué le inspiró a escribir el libro Moros con letras en la costa?

 

Llevo casi veinte años estudiando y siguiendo críticamente la actual literatura marroquí en lengua española. Había necesidad de ofrecer una lectura personal de la misma abordando varios de sus aspectos conceptuales, formales y temáticos, a sabiendas de que, desde Marruecos, no se ha ofrecido una aproximación de conjunto de este imaginario, pese a la celebración de varios congresos al respecto en las universidades de Fez, Nador y Agadir.  Esta es la razón principal que está detrás de la elaboración de este libro. Por cierto, hay otras de las que hablaremos seguramente durante el transcurso de esta entrevista.

 

¿Cómo define la Literatura Marroquí en Lengua Española y qué la hace única?

 

La Literatura Marroquí en Lengua Española (LMLE) es una nueva y joven literatura que se añade al paisaje de las letras hispánicas, tanto ibéricas como hispanoamericanas. Pese a estar todavía en vías de gestación y doblemente marginal es un imaginario singular que contribuye a imprimir más variedad al canon español. Su estatus es igual en muchos aspectos a las actuales literaturas hispanófonas que se dan en Guinea Ecuatorial, Filipinas, Israel y Estados Unidos. La LMLE es única al igual que las anteriores literaturas porque constituye una nueva hispanidad literaria que necesita de más reconocimiento, aceptación y difusión en el mundo de habla hispana.

 

En el libro, usted menciona la importancia de revisar las antologías desde 1996. ¿Qué descubre en ese proceso? 

 

Hasta el día de hoy se han publicado casi una veintena de antologías dedicadas total o parcialmente a la LMLE. La cifra refleja el interés crítico que se le ha dado desde 1996, fecha en que se publica la primera antología por Mohamed Chakor y Sergio Macías: Literatura marroquí en lengua castellana. A excepción de una sola, la mayoría de estas antologías salieron fuera de Marruecos, particularmente en España, y en menor medida en Estados Unidos e Hispanoamérica. Han servido, unas más, otras menos, a dar a conocer esta literatura en el mundo hispano promocionando a sus autores más representativos. Esta labor sigue siendo deficiente porque las antologías a las que nos referimos tienen varias inconsistencias:  subjetividad, confusión entre literatura y escritura, criterios de selección poco claros, etc. 

 

Por eso, pienso que es necesario completar, a efectos de afinación y objetividad, la práctica antológica existente y preparar en un futuro no muy lejano otras colectivas, rigurosas en criterios y selección de textos, y también consultadas, con la finalidad de promocionar la literatura en cuestión, luchar contra su marginalidad y contribuir a la creación de su canon.

 

¿Cómo aborda el tema de la colonialidad en la literatura marroquí en español?

 

La crítica ha venido afirmando que la LMLE es colonial. Hace incluso remontar su origen al siglo XIX y distingue entre la generación de los fundadores y la de los creadores. Yo opino lo contrario y defiendo que la configuración de esta literatura es poscolonial y su fundación propiamente dicha se inicia a principios de los años noventa del siglo pasado, siendo los inicios de este segundo milenio la época en que se inicia su verdadera creación y se sigue hasta la actualidad estando siempre en fase de gestación. 

 

En la época colonial, España no quiso fomentar una élite local que no fuera la de los notables porque quería afianzar su sistema implantado en Marruecos a partir de 1912 manteniendo separados colonizados y colonizadores con el objetivo ideológico de justificar su presencia en la zona. Muchos factores de naturaleza política, educativa, social y cultural lo explican explícitamente. Por hablar solo de este último aspecto, por ejemplo, puedo mencionar que el Premio “África” de Literatura que se empezó a convocar oficialmente a principios de los años cincuenta era doble, uno en árabe y otro en español, ambos dirigidos exclusiva y respectivamente a marroquíes y españoles. 

 

En la época colonial, se publicaron pocos textos literarios que se pueden considerar como el embrión de lo que podemos apreciar como literatura marroquí en español. Me refiero particularmente a dos cuentos: “Sulija” de Mohamed Temsamani y “La proscrita” de Abdellatif Al Khatib, ambos publicados respectivamente en la revista literaria, Ketama, en 1953 y 1955. A ellos se añaden algunos textos de Driss Diuri y el poema “La luna” de un desconocido Abdeslam Grifti, que salió en Revista de la raza en 1928. Los demás textos que se valoraron como literatura no lo son por ser, primero, meros ensayos científicos, seudocientíficos o generales sobre antropología, etnología, tradiciones populares, etc., segundo, poco literarios en clave estética, caso de Rihla por Andalucía de Ibn Azzuz Hakim, y tercero, simples autotraducciones del árabe al español, caso de El árbol de fuego de Mohamed Sabbag. 

 

Es probable, huelga señalar, que existan otros textos desconocidos que habrían salido en muchas de las publicaciones periódicas que se publicaban en español en la época del Protectorado tanto en España como en Marruecos. Hay necesidad, en este sentido, de llevar a cabo una labor de investigación al respecto. De todas las maneras, el vaciado que se hizo de algunos de estos medios por Rodolfo Gil Grimau y Adila Mustapha confirman, de momento, mi opinión y tesis.


El libro se estructura en seis capítulos. ¿Cómo ha elegido esos temas y qué le gustaría que los lectores aprendieran de cada uno?

 

En efecto, el libro está compuesto de seis capítulos en que se abordan varios aspectos temático-formales y problemáticas conceptuales de la literatura marroquí en español. Es un todo indivisible y es difícil recomendar al lector un capítulo en prejuicio de otro porque el ensayo no es un manual divulgativo. 

 

Según se indica en el subtítulo, es una introducción teórica-crítica a la LMLE a base de unas reflexiones generales con que analizo algunos de sus rasgos esenciales y categorías todavía no definitivas, ampliando algunas, criticando otras, y perfeccionando las demás, con la finalidad de llegar a una inicial sistematización descriptiva que ayude a perfilar más su identidad y construir su canon. 

 

En mi modesta opinión, el libro ofrece una nueva lectura de este imaginario literario, que ayuda al lector a tener más conocimiento de sus problemáticas conceptuales, su naturaleza poscolonial, su diversidad temático-estilística y sus deficiencias en el área de la edición y de la distribución.  

 


Menciona la juventud de esta literatura. ¿Cuáles cree que son los principales problemas con que se enfrenta actualmente?

 

Por ser la LMLE un imaginario en construcción y en busca de sí mismo, se enfrenta con varios problemas. Unos son intrínsecamente estructurales. Tienen que ver, primero, con su doble marginalidad con respecto al canon literario tanto marroquí como hispánico, y segundo, con la situación periférica de la lengua española en el país que hace imposible tener un verdadero lector potencial y generar potenciales autores en el futuro. Otros son puramente artísticos y tienen que ver con la inexistencia del género dramático y la falta de constancia creativa en muchos de los autores que se conforman con publicar un libro o algún que otro texto y desaparecer para siempre de la escena creativa. La otra categoría está relacionada con la calidad literaria. 

 

El dominio de la autoedición ha dado lugar a bodrios artísticos que no cumplen mínimamente con los estándares en la materia, pero sí, en paralelo, hay una calidad mediana en no pocos autores, y literatura en mayúscula y universal en otros. La última modalidad es extraliteraria; se encarna en la inaccesibilidad de muchas obras de esta literatura y en los circuitos poco convencionales de edición y distribución en que domina la autoedición y la autodistribución. 

 

El futuro de la LMLE depende de todos estos factores, algunos de ellos se están superando, pero otros todavía no y espero que los tiempos que vienen sean más prometedores. 

 

En su opinión, ¿qué papel juegan las nuevas formas de edición y distribución en la promoción de esta literatura?

 

Los medios extraliterarios de la edición y la distribución son muy importantes para cualquier literatura porque hacen posible la comunicación literaria entre lector y autor, imprescindible para el significado literario que solo se realiza con el acto real de la lectura. En el caso de la LMLE, estos mecanismos son deficientes por no decir inexistentes.

 

No hay editoriales ni distribuidoras del libro profesionales, por lo cual los autores marroquíes no tenían otro remedio que la autoedición. Un fenómeno que es positivo porque democratiza la edición literaria, pero tenía y tiene el hándicap de hacerse fuera de los parámetros editoriales en calidad literaria y también en la concepción artística de los libros en cuestiones de portada y disposición tipográfica y formal. 

 

Desafortunadamente, esta situación sigue dominando hasta hoy en día tanto en la diáspora como en Marruecos, sobre todo con la aparición cada vez creciente de las editoriales digitales de vocación lucrativa y comercial.

 

En paralelo, sigue habiendo un número no poco significativo de los autores que están adquiriendo espacio en el paisaje editorial hispánico publicando con normalidad en editoriales, algunas de ellas conocidas, pero la mayoría de ellas son pequeñas o medianas pero profesionales tales como Sial Editores, Port-Royal, Diwan Mayrit, etc. Lo mismo pasa en Estados Unidos y en Hispanoamérica, particularmente en Chile, México y Argentina. 

 

Por último, se debe citar la creación de un portal llamado Biblioteca Africana en la famosa Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en el que se recogen los textos de los autores hispano-africanos y, por supuesto, marroquíes. Un reconocimiento institucional de la literatura marroquí en español y de todas las que se escriben en África en castellano. 

 

¿Qué impacto espera que tenga su libro en la percepción de la literatura marroquí en el mundo hispanohablante?

 

Como cualquier autor, me interesaría que el libro gustara al lector y le fuera útil para tener conocimiento objetivo, aunque aproximativo, de la realidad de la LMLE en aspectos conceptuales, formales y temáticos. 

 

Es igualmente importante para mí que este ensayo suscite más debate en perspectiva académica entre los interesados por el tema porque, como he dicho en la introducción del libro, la crítica es positiva y necesaria para esta literatura que nos ocupa, es decir, para su evolución, su comprensión, su promoción y la creación de su canon.   

 

¿Cuál es su visión sobre el futuro de la literatura marroquí, especialmente en un contexto como el actual en que el español se enfrenta con muchos desafíos en Marruecos?

 

No soy profeta para lanzar profecías acerca del futuro de las actuales letras marruecas en español. Tiendo por razones objetivas, que me es difícil exponer aquí, a afirmar, esperando sentidamente equivocarme, que su futuro es incierto en términos de continuación evolutiva y de permanencia creativa. Eso último depende esencialmente de la situación y presencia del español en el actual y contradictorio mercado lingüístico del país. 

 

Los datos que obran en nuestras manos indican que, pese a la presencia de once colegios españoles y la existencia de seis Institutos Cervantes y siete Departamentos de Estudios Hispánicos en las universidades, hay una paulatina y regular degradación del español en el mayoritario sistema educativo público de Marruecos, sea primario, secundario o superior, en que estudian más de ocho millones de marroquíes. Este último es la base social y esencial en que hay que promover el español porque garantiza socialización popular y cultural con el idioma y constituye, por eso, el mejor pozo posible que genera consecuentemente y de modo natural futuros hispanófilos y esperados investigadores, expertos y escritores. 

 

Esta situación que vive el español no favorece, por un lado, las relaciones culturales entre Marruecos y España, y por otro, es ilógica considerando la naturaleza no colonial y claramente doméstica de la lengua de Cervantes en nuestro país. 

 

En una palabra, pese a los esfuerzos que se realizan y las perspectivas prometedoras que se pregonan, hay una gran y pendiente labor por realizar en este sentido por parte de todos los agentes que intervienen en este campo. El verdadero futuro de la LMLE está en la diáspora donde se publica exponencialmente y va ganando terreno y visibilidad. 

 

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