El presidente ruso, Vladímir Putin, ha lanzado una nueva amenaza a Europa, advirtiendo sobre una inminente carrera armamentista al anunciar la producción en masa de misiles hipersónicos de última generación.
Según Putin, estos misiles, capaces de alcanzar las principales capitales europeas en pocos minutos, convierten a Rusia en un líder indiscutido en el desarrollo de este tipo de armamento. “Nadie en el mundo tiene actualmente este tipo de armamento, pero nosotros ya lo tenemos y eso es lo importante”, afirmó el mandatario ruso en una reunión con representantes del Ministerio de Defensa y la industria militar, según escribió EFE.
Putin subrayó que el misil Oréshnik (también conocido como Avellano), que alcanzó una velocidad de entre 2.5 y 3 kilómetros por segundo, será parte de las Fuerzas Estratégicas de Rusia debido a su capacidad de eludir los sistemas de defensa enemigos. Aunque destacó que no es un arma de destrucción masiva, su precisión y alcance lo hacen comparable con los misiles estratégicos. A pesar de la afirmación de Estados Unidos de que se trata de un arma experimental, el presidente ruso aprobó su producción en serie, destacando que los ensayos seguirán adelante, incluyendo condiciones de combate reales en Ucrania.
La amenaza, que parece ir dirigida principalmente a Europa, fue reforzada por el comandante de las fuerzas estratégicas rusas, Serguéi Karakáev, quien advirtió que los misiles Oréshnik podrían alcanzar cualquier objetivo en el continente europeo. Además, Putin señaló que otros sistemas de misiles de corto y medio alcance también están siendo desarrollados, en respuesta al retiro de Estados Unidos en 2019 del Tratado INF de eliminación de misiles de corto y medio alcance. El presidente ruso consideró este retiro como un “error” y sugirió que Rusia podría desplazar esos misiles en Europa.
El contexto de estas declaraciones se enmarca dentro de una serie de medidas militares y económicas, incluida la nueva doctrina nuclear rusa, que permite el uso de armamento atómico en respuesta a ataques convencionales. Además, la Duma rusa aprobó un aumento del gasto en defensa para el próximo año, que superará el 6% del PIB de Rusia, lo que refuerza la estrategia de Putin para consolidar su poderío militar.









