Sara Bouchtarouif
Marruecos sigue el modelo de desarrollo económico de España en su época de auge para convertirse en la «fábrica de África», con especial énfasis en el sector automotriz, según reflexiona el diario español Eleconomista.
El país tiene ventajas estratégicas como su cercanía a Europa, mano de obra cualificada y relativamente barata, y fuertes aliados internacionales, lo que le permite reducir la brecha con economías más desarrolladas como la de España.
Aunque el crecimiento económico de Marruecos ha sido moderado hasta ahora, las proyecciones a futuro son optimistas. Se espera que su PIB crezca un 5% anual en los próximos años, impulsado por un floreciente sector manufacturero y un entorno económico favorable, como baja inflación, políticas monetarias más flexibles y un mercado de vehículos en expansión, siguen subrayando el diario español.
El sector automotriz, al igual que en España durante las décadas de 1960 y 1970, se ha convertido en un pilar de crecimiento para Marruecos. A pesar de que Renault tiene presencia en el país desde los años 30, el verdadero despegue ha llegado en el siglo XXI, con las plantas de Casablanca y Tánger alcanzando más de cuatro millones de vehículos fabricados. Además, las inversiones de otros gigantes como Citröen y marcas chinas de baterías para vehículos eléctricos están acelerando el crecimiento del sector. Esta expansión se ve impulsada por la creciente demanda de coches eléctricos en Europa, lo que mantiene un mercado saludable.
La política industrial de Marruecos, que incluye un programa de largo plazo lanzado en 2021, ha atraído una gran cantidad de inversión extranjera, especialmente de China. El país ha logrado multiplicar por cinco los anuncios de inversión extranjera directa en los últimos dos años, con una proporción de nuevos proyectos muy superior a la de otros países emergentes. El sector energético también juega un papel clave en el futuro económico de Marruecos, ya que el país cuenta con abundantes recursos solares y eólicos, lo que le permitirá mantenerse competitivo en términos de precios de energía.
Las previsiones son positivas: Marruecos podría reducir rápidamente la brecha con economías desarrolladas, experimentando un crecimiento más acelerado en su PIB per cápita que otras naciones africanas.
Con una población joven y en crecimiento, así como una infraestructura portuaria de alta calidad, Marruecos está bien posicionado para seguir siendo un destino atractivo para la inversión, consolidándose como un centro manufacturero clave en África. Las reformas estructurales, junto con el impulso del sector automotriz y las energías renovables, apuntan a un futuro económico prometedor para el país.








