Fouzia El Berchidi
Desde la entrada de los grupos de la Oposición a Damasco y la caída del régimen sirio,el 8 de noviembre, obligando a Al-Assad a abandonar el país y provocando el colapso de su ejército, miles de prisioneros han sido liberados de las estrechas celdas y las oscuras mazmorras de la prisión desde Sednaya hasta Damasco.
Mientras las imágenes y vídeos de miles de personas liberadas de varias cárceles administradas por el antiguo régimen de Al-Assad inundan las redes sociales, grupos y expertos de derechos humanos exigen que los responsables rindan cuentas y que se hagan llamamientos para recoger testimonios de los presos y procesar a los responsables de la tortura y ejecución de opositores al régimen.
Según organizaciones de derechos humanos, al menos 136.600 personas han sido detenidas en las famosas prisiones del régimen sirio y más de 100.000 personas han desaparecido durante los años de guerra civil, según los datos de las Naciones Unidas.
«Las violaciones cometidas bajo el régimen de Al-Assad fueron numerosas y sistemáticas y no pueden resumirse en palabras ni en números», afirmó Almoutassim Al Kilani, abogado de derechos humanos y experto en derecho penal internacional en París.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, pidió el lunes que los autores de abusos bajo el régimen de Bashar Al-Assad rindiesen cuentas: “La rendición de cuentas será una parte clave de la transición, porque no podemos darnos el lujo de volver a esos períodos en los que reina la impunidad”, afirmó.









