20 junio 2026 / 04:10

La Casa del Periodismo

Susan Plann: Espero que nuestra obra “Quemar el Estrecho” contribuya al diálogo sobre la migración

Mares 30 - enero 1, 2025

 

Entrevistada por Mohamed El-Madkouri (Universidad Autónoma de Madrid)

 

Susan Plann es doctora en lingüística y literatura románicas, Universidad de California, Los Ángeles (1975). 

 

La investigación de la profesora Susan Plann se ha centrado en las experiencias de los jóvenes marroquíes que emigran a España como menores no acompañados. Inicialmente formada en lingüística teórica, a lo largo de su carrera, Plann también ha explorado áreas como la lingüística española, la lingüística aplicada, la adquisición de segundas lenguas y la interfaz entre la adquisición de segundas lenguas y la pedagogía lingüística. 

 

Su formación en lingüística la llevó a interesarse por las comunidades lingüísticas minoritarias y a publicar publicaciones sobre la comunidad de sordos en España, a la que considera una minoría cultural y lingüística, y sobre la comunidad de habla árabe de España.

 

Además de los Estudios Chicanos y Centroamericanos, Plann también es miembro del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de California, Los Ángeles.

 

PLANN, SUSAN / IACCI, ARIEL (2023): Burning up the Strait. The Graphic Memoir of a Moroccan Migrant Child (trad. lit.: Quemar el Estrecho. Las memorias gráficas de un niño marroquí migrante). Madrid, Diwan Mayrit.

 

Desde una perspectiva universalista, se ha construido esta sugestiva historia sobre menores marroquíes no acompañados en España, acorde con uno de los temas más debatidos en uno de los ejes controvertidos entre el Sur Global y el Norte Global, la migración. Susan Plann (autora) y Ariel Iacci (dibujante) han construido un discurso novelesco e icónico sobre un preadolescente que emigra del Sur al Norte, de Marruecos a España. 

 

 

Con las siguientes preguntas a la autora intentaremos saber más sobre las representaciones, los imaginarios respectivos de este microcosmos, España y Marruecos, como representación específica de las relaciones migratorias entre el norte Global y el Sur Global.

 

¿Cómo ha surgido la idea de Burning up the Strait. The Graphic Memoir of a Moroccan Migrant Child (trad. lit.: Quemar el Estrecho. Las memorias gráficas de un niño marroquí migrante)?

 

Antes de escribir Burning up the Strait, había escrito un libro académico sobre los marroquíes que emigran solos a España siendo menores. Desde el primer momento me fascinó el tema, que cuando empecé mi investigación todavía no se había convertido en  algo “normal” (the new normal). Entendí enseguida que tenía que escribir un libro sobre el fenómeno, el cual investigué durante seis años. Entrevisté a veintisiete jóvenes que habían vivido esta experiencia, la mayoría de ellos en Madrid y también algunos cuantos a los que no les había ido bien en España y estaban ya de vuelta en Tánger. 

 

Se trató de un estudio longitudinal en el que seguí a los mismos narradores, entrevistándoles cada dos años y viendo a veces sus éxitos, a veces sus derrotas, en la experiencia migratoria.

 

El fruto de la investigación fue una historia oral, Coming of Age in Madrid (Sussex Academic Press 2019, http://www.sussex-academic.com/sa/titles/CulturalSocialStudies/Plann.htm ).  

 

Al terminar el libro, pensé que podría no tener el alcance que hubiera deseado, dado que poca gente lee libros académicos. Y de ahí me vino la idea de escribir una novela gráfica, un libro del que podría disfrutar y aprender un público más amplio. Y sobre todo escribí esta novela gráfica pensando en los jóvenes a los que había entrevistado, porque aunque se trata de una obra ficcional, en el fondo es su historia.

 

¿Por qué una novela gráfica, en vez de novela común?

 

La verdad es que hoy día poca gente lee novelas comunes. Se dice de los jóvenes actuales que son “pos-alfabetizados,” “post-literate”: no les gusta mucho la lectura, sino les atraen mucho más los medios visuales. Por eso me pareció que para muchos lectores, la novela gráfica sería lo más atractivo, lo más accesible.

 

También elegí escribir una novela gráfica porque el género me apasiona. Además, que yo sepa, hasta ahora no se ha publicado ninguna sobre el tema de los migrantes menores. Y mucho menos una que lo enfoque desde el punto de vista de un migrante menor marroquí, un niño que critica tanto la sociedad marroquí como la española.

 

Y me encanta que Diwan Mayrit vaya a publicar una versión de Burning up the Strait en español, Quemar el Estrecho, porque la historia realmente debe darse a conocerse en España, donde tendrá más divulgación en español. Y así también podré compartir la novela con los mismos jóvenes que entrevisté, los que compartieron su vida conmigo y me informaron con tanta paciencia y buena voluntad.

 

Se puede comprobar leyendo esta obra que las imágenes que reflejan una ciudad, medina, marroquí precolonial son realistas. ¿Cómo ha surgido este realismo?

 

Yo he vivido mucho tiempo en Madrid y también he pasado tiempo en Marruecos, sobre todo en Tánger, pero Ariel, el dibujante, no conoce ninguno de los dos sitios. Así que literalmente para cada cuadro, por internet busqué imágenes, muchas veces de lugares icónicos de Tánger y de Madrid, para orientarle. 

 

Ariel y yo empezamos a colaborar en el año 2020, o sea que en plena pandemia, cuando casi no salía nadie de casa. En aquella época él vivía en Buenos Aires, yo en Los Ángeles, cada uno encerrado en su propia casa. Y en esta colaboración también debo reconocer el papel de un joven en particular, Zouhair Laroussi, que nos ayudó sobremanera desde Madrid, pasando los largos días del confinamiento rastreando el internet, tanto en español como en árabe, para buscarnos imágenes apropiadas. O sea, la producción de las imágenes realistas ha sido una labor verdaderamente internacional.

 

Hablando de realismo, quisiera subrayar también el cuidado que hemos tenido Ariel y yo en representar visualmente la cultura marroquí, por ejemplo, asegurando que ningún personaje marroquí comiera con la mano izquierda o que ningún hombre marroquí se sentara con las piernas muy abiertas, representando fielmente a los personajes musulmanes cuando rezan, representando con autenticidad el vestimento de los jóvenes marroquíes y el de las personas mayores, y tal. Hemos incluido también los tradicionales juegos infantiles y hasta los gestos de los personajes, hemos intentado que sean auténticos.

 

¿Cómo fue la relación entre la escritora y el dibujante? ¿Cómo habéis colaborado para que el dibujante saque este tipo de imágenes?

 

No sé lo que diría Ariel, pero para mí la relación entre nosotros ha sido—y sigue siendo—excelente. Antes de lanzarme a este proyecto, había tomado un curso sobre la novela gráfica. Aprendí mucho pero salí de allí siendo todavía novata. Cuando terminé de escribir el guión y necesitaba dibujante, mi profesor me señaló a Ariel, que lleva muchos años en la profesión. Y aunque él vivía en Argentina y yo en Estados Unidos, nos conectamos por internet y nos pusimos a trabajar. (Dicho sea de paso, ahora vivo en Tacoma, Washington y Ariel en Olympia, una ciudad cercana—o sea que ya somos vecinos.)

 

De Ariel aprendí muchísimo. Sobre todo al principio, cuando tenía que señalarme cosas muy básicas: No se pueden representar dos acciones que vienen una detrás de otra en el mismo cuadro. Por ejemplo, no se puede dibujar en un solo cuadro una persona que se levanta de la silla y que luego tropieza, sino tienen que ser dos cuadros consecutivos, uno en el que se levanta y otro en el que tropieza. Otro ejemplo, un punto en que según Ariel fallan muchos principiantes: El texto no debe repetir lo que se representa visualmente en el cuadro. Así que en un dibujo del puerto en el que hay muchos policías con perros, resulta redundante decir, “El puerto estaba siempre lleno de policías con sus perros.” Como los perros se ven en el dibujo, basta con decir, “El puerto estaba siempre lleno de policías” o simplemente, “En el puerto, ¡qué de policías!” Gracias al dibujo, el lector se entera por sí mismo que los policías andan con perros. Así que Ariel ha sido mucho más que dibujante, ha sido a la vez profesor.

 

Y muchas veces sus dibujos me asombraban tanto por su originalidad como por su ingenio y su espíritu juguetón. Por ejemplo, le pedí un cuadro que representara al protagonista y sus amigos caminando por la playa, y que incluyera algún camello. (Todavía recuerdo mi gran sorpresa la primera vez que vi un camello en la playa de Tánger.) Y así hizo, pero colocó a los chavales en el fondo y el camello en primer plano. El resultado fue sorprendente y muy divertido. Realmente es muy buen dibujante y maneja a la perfección el género de la novela gráfica.

 

 

¿Más allá del aspecto formal de las preguntas anteriores, se ha visto que los dos mundos del protagonista son contradictorios y opuestos, a qué se debe eso?

 

Pues supongo que las contradicciones entre los dos mundos del protagonista se deben a las grandes diferencias entre estos dos mundos, diferencias de costumbres, de religión (o falta de religión), diferencias de opinión sobre los respectivos papeles sociales de la mujer y del hombre, diferencias sobre el trato de los jóvenes para con sus padres—multitud de diferencias. Y en la novela el protagonista tiene que lidiar con todas estas diferencias. También tiene que afrontar el problema de la integración y de la asimilación. (Que no son lo mismo: cuando uno se integra, se inserta en la sociedad de acogida al mismo tiempo que mantiene su propia cultura; cuando uno se asimila, adopta la cultura dominante y puede llegar a rechazar la cultura propia.) Y como se ve en la novela, para el menor migrante, todos estos temas pueden ser fuente de confusión y a veces de sufrimiento.

 

¿Puede un menor no acompañado del Sur Global sobrevivir en el Norte Global?

 

Esa es la cuestión, ¿verdad? Y como viste, la novela no la resuelve, sino que tiene un final abierto. Aunque no es fácil encontrar un equilibrio entre los dos mundos, basándome en la experiencia de mis narradores, yo diría que al menos para algunos, tal vez muchos, la respuesta es que sí.

 

Para terminar, permíteme decir que el tema de los menores que migran solos es de gran actualidad, por lo cual la historia de Burning up the Strait debe darse a conocer. 

 

Espero que contribuya al diálogo sobre la migración y en particular los migrantes menores no acompañados. 

 

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