20 junio 2026 / 03:10

La Casa del Periodismo

Issa Nassiri, escritor de la novela “El Mosaiquista”: Entré a la escritura a través de la lectura, y mi proyecto literario comenzó desde los márgenes

Mares 30 - diciembre 30, 2024

Entrevistado por Mohamed Ouchene

Traducción: Mohamed Charbi

 

Desde el corazón del margen, el novelista Issa Nassiri cogió el material que necesita cualquier escritor y subió hasta la antigua Volubilis. Allí encontró la inspiración que lo impulsó a hacer uso del mosaico para escribir una obra literaria que emana de la historia, la memoria y la cultura. 

 

En esta entrevista al escritor Issa Nassiri, profundizaremos en esta experiencia narrativa que merece ser reconocida y apreciada.

 

En primer lugar, le felicitamos por llegar a la lista de los finalistas del Booker árabe y por ganar el Premio al Mejor Libro Árabe del año 2024. Cuéntenos sobre esta experiencia.

 

Gracias por las felicitaciones. En este contexto, agradezco a los comités de los dos premios su confianza en mi libro “Al-Fossayfissaï (El Mosaiquista) al incluirlo en la lista de los finalistas del Premio Booker y permitirle ser coronado como el Mejor Libro Árabe en el campo de la ficción.

 

Ambas experiencias fueron importantes para mí como escritor que quiere que su novela tenga más difusión y que sus futuros escritos, si Dios quiere, sean más destacados tanto a nivel de lecturas y como a nivel de críticas.

 

Volviendo un poco atrás, notamos, al igual que los lectores, la presencia del margen en sus escritos. ¿Cómo explica esta presencia?

 

Creo que en la mayoría de mis primeros escritos fui fiel al profundo margen marroquí, y lo sigo siendo también en la escritura de novelas. Debo reconocer aquí que mi proyecto literario partió de este margen. Se trata de un proyecto de un escritor que viene de los márgenes, lleva la voz de los márgenes y habla su propia lengua.

 

Soy un escritor que defiende a los olvidados, a los modestos y a la gente de a pie, abogando por la libertad, la dignidad humana y la belleza invisible o durmiente en estas tierras alejadas del centro.

 

Esto no significa que hable de los márgenes con fanatismo, sino que es una respuesta al deseo de transmitir un mensaje creativo y humanitario que tenga una conexión con la persona marginada, esté donde esté en dicho amplio mundo.

 

Atribuyo este uso de los márgenes en la mayoría de mis escritos al hecho de que estos espacios alejados del centro son lugares inspiradores, llenos de significado y repletos de historias. A veces encontramos en el río lo que no podemos encontrar en el mar.

 

Mientras leía la novela El Mosaiquista, me llamó la atención el uso de técnicas narrativas posmodernas como el collage, la metanarrativa y el mosaico narrativo. ¿Qué aportan estas técnicas a la obra de ficción?

 

Es cierto que El Mosaiquista estuvo influenciado por la conciencia producida por la etapa posmodernista. Esa conciencia exige desmantelar y cuestionar el sistema de valores y trastocar los sistemas y fundamentos artísticos estables.

 

Ante la ambigüedad del mundo y la fragmentación de las estructuras sociales, me basé en la estética de la fragmentación y la desintegración para construir el edificio de El Mosaiquista

 

En el contexto del posmodernismo, la visión sobre el hombre ha cambiado, de modo que se ha convertido simplemente en un elemento del universo y no en su centro, como se lo veía en las filosofías de la modernidad y antes de la modernidad. El héroe único dejó de existir, por lo que el personaje heroico ya no se usa, tal como notará el lector en El Mosaiquista

 

El collage está presente en la novela, ya que inserté textos en la narración horizontal, como informes de prensa, poemas, canciones y recetas psiquiátricas. Para expresar la incertidumbre del mundo y la diáspora que ha afectado los datos de la realidad, he recurrido a otras estéticas como la metanarrativa, es decir, la narración autoconsciente que revela el juego de la narración y el de la escritura. 

 

Además del mosaico narrativo que surge a través de la yuxtaposición de unidades textuales breves que parecen independientes entre sí, pero se combinan estructuralmente para formar una gran obra literaria.

 

En cuanto a las aportaciones de estas técnicas, además de la función estética, colocan al lector en la posición de formación, y lo involucran en la reconstrucción y ordenación de unidades textuales. 

 

¿A quién de nosotros no le gusta el juego de rompecabezas (puzzles)? Cuando se amplía la superficie y se complica el juego, crece el reto y se aumenta el disfrute. 

 

La historia está muy presente en la novela El Mosaiquista, hasta el punto de que en algunos casos el lector cree que está ante un documento histórico. ¿Cómo analiza esta relación ambigua entre ficción e historia?

 

Veo que la novela histórica todavía tiene una gran presencia en la novela árabe, porque esta novela tiene una considerable audiencia de lectores. Creo que este enfoque se debe a la especificidad creativa que conlleva y que impone al lector hacer una especie de viaje a través del tiempo, la cultura y la civilización. Quiero destacar aquí que este género de novela no es sólo un registro literal de la historia, sino más bien una reescritura de la misma. 

 

Los límites entre la historia y la creatividad siguen siendo fluidos y cambiables; la evocación de la historia difiere de un creador a otro. Hay quienes en cuyos textos predomina la historia y así terminan cayendo en la trampa de la crónica, mientras que el otro tipo da mayor espacio a la creatividad, evadiendo los vacíos de la historia con imaginación y ficción. Por tanto, el novelista, al penetrar en las profundidades de la historia, debe tener mucho cuidado para no caer en la crónica, ya que ésta es la especialidad del historiador. 

 

Lo que debe hacer es seleccionar de la historia lo que se adapta a su visión del mundo, y trabajar para nutrir y fortalecer su lado creativo, porque al final lo que crea es sólo imaginación o ficción.

 

El escritor egipcio Ahmed Mourad dice: “Si no fuera novelista, sería un asesino en serie. Dentro de cada novelista vive un asesino serial que encuentra placer al matar a los personajes de la novela”. ¿Qué opina sobre esto?

 

En una conversación con un club de lectura kuwaití, una de las participantes me acusó de ser el asesino de la novela, simplemente por el hecho de que yo le entregué a Tuhami Al-Ismaili el timón de la narración en primera persona.

 

Centró su narración y descripción en los detalles del asesinato de la escritora estadounidense y sus motivos psicológicos subyacentes. Esta interviniente se dio cuenta de que el escritor está siempre detrás de los crímenes de tinta de los que son víctimas sus personajes “inocentes”.

 

Este escritor no puede ser un “asesino” profesional a menos que sepa asumir el carácter del asesino y ponerse su máscara psicológica y el proceso que forma sus intenciones criminales. 

 

En este caso, el escritor logra “asesinar” en la medida en que su lector le señala con el dedo, como hizo la interviniente que mencioné antes. De ahí, ve que lo que me pasó aquí no es muy diferente de lo que dijo Ahmed Murad.

 

Todo texto literario es generalmente una reproducción consciente/inconsciente de textos anteriores. ¿Cuáles son las referencias literarias que hicieron de Issa Nassiri un escritor y novelista?

 

Entré a la escritura a través de la lectura, ya que era un buen lector. Creo que cuanto más rico y diverso sea el terreno de lectura, más amplios serán los horizontes creativos para el escritor. 

 

A esto se suma la necesidad de abrirse a los logros de las novelas árabes e internacionales y beneficiarse de sus técnicas.

 

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