20 junio 2026 / 02:39

La Casa del Periodismo

Inger Enkvist, hispanista y pedagoga sueca: “Está mal visto en Suecia comentar que los alumnos son diferentes según su procedencia”

Mares 30 - marzo 30, 2025

Entrevistada por Mohamed El-Madkouri

(Universidad Autónoma de Madrid)

 

Inger Enkvist (Värmland, 2 de diciembre de 1947) es una hispanista y pedagoga sueca, catedrática de español en la Universidad de Lund (Suecia).

 

Fue Miembro del Consejo Sueco de Educación Superior (2002-2006) y Miembro de la Academia Argentina de las Ciencias Políticas y Morales (2007). En 2008, obtuvo la condecoración española al mérito civil. Además, fue Presidenta del Consejo Real de Investigaciones Humanísticas de la Universidad de Lund (2009 – 2011). En 2015, ganó el Premio Intercultural del Instituto Cervantes. En 2016, consiguió otra condecoración por el aporte a la educación en Suecia, concedida por la Asociación Real Patriótica. En 2023, obtuvo el Premio Foro de España en el campo de la educación.

 

Inger Enkvist ha publicado 49 libros en sueco y en español y numerosos artículos, como por ejemplo: 

 

-Las técnicas narrativas de Vargas Llosa. (1987) Göteborg: Acta Universitatis Gothoburgensis. 

Los múltiples yos de Juan Goytisolo. Estudio interdisciplinar. Almería: Instituto de estudios almerienses, 2000. 

-Reflexiones heterodoxas. Valencia, Alfons el Magnánim, 2015. 

– Pensadores españoles del siglo XX. Una introducción. Rosario, Ovejero-Martín, 2005. 

-Iconos latinoamericanos. Nueve mitos del populismo del siglo XX. Madrid: Ciudadela, 2008. 

La educación en peligro. Pamplona: Eunsa, 2010. 

-Repensar la educación. Madrid: Eunsa, 2006. 

-Educación, educación, educación. Aprender de las reformas escolares inglesas. Madrid: Comunidad de Madrid, 2006. 

Las contradicciones entre los estudios de género, la nueva pedagogía y la calidad de la educación. San José de Costa Rica: ed. Promesa, 2011. 

El complejo oficio del profesor. Madrid: Fineo, 2016. 

-El conocimiento en crisis. Las ideologías en la educación actual con ejemplos de Suecia. Madrid: Tecnos, 2022.

El naufragio de la Segunda República. Una democracia sin demócratas. Madrid: La esfera de los libros, 2024.

 

Dra. Inger Enkvist, usted es una de las hispanistas más influyentes en Suecia.  Háblenos, profesora, de su trayectoria formativa, investigadora y profesional.  ¿En qué se ha formado y en dónde lo ha hecho?

 

Bueno, me he formado como profesora de idiomas, sobre todo de francés y de español. He trabajado en la secundaria, el bachillerato y en la universidad. He combinado mi conocimiento práctico con el estudio de los sistemas educativos en diferentes países occidentales, especializándome en las comparaciones internacionales. 

 

También he sacado un doctorado de literatura en lengua española. Entre otros temas he estudiado las técnicas narrativas de Mario Vargas Llosa y las traducciones de las obras de este escritor al inglés, al francés y al sueco. También me he interesado por Juan Goytisolo y cómo el estudio de su obra se ha enfocado desde diferentes perspectivas ideológicas. 

 

Cada vez más me he interesado por el pensamiento en el mundo hispánico, trabajando, por ejemplo, sobre los “iconos” culturales latinoamericanos y sobre los políticos de la Segunda República española. 

 

En resumen, mis centros de interés son la educación y la cultura del mundo hispánico.

 

Creo, igualmente, que en alguna ocasión, según me comentó, fue relatora, o por lo menos ha hecho algún que otro informe para la Academia Sueca, encargada de la concesión de los premios Nobel.  Hablemos de esta experiencia y de cómo es el proceso para la candidatura de los premios Nobel. ¿Cuál es su experiencia con la Academia Sueca?

 

Tuve cierto contacto con la Academia en 2010, cuando salió premiado Mario Vargas Llosa. Me encargaron la entrevista de vídeo con él, entrevista que siempre se hace con los premiados. Mi contacto con la Academia fue correcto y positivo, pero breve.

 

Todavía me acuerdo de mi primer contacto con la sociedad y cultura suecas recién llegado a Lund hace más de dos décadas, cuando me recibió usted en la universidad y me invitó a ver “algo bonito” que era el cementerio. La verdad es que al principio me dio cierto reparo. Me decía a mí mismo qué es lo que hay en un cementerio más que tumbas alineadas. Luego pensé por qué me incomoda el cementerio si en mi cultura original hay una continuidad entre la vida y la muerte, entre la ciudad de los vivos y la ciudad de los muertos. De hecho, en árabe, una de las denominaciones de cementerio es “ciudad de los muertos”. En cualquier ciudad de la cultura musulmana hay dos ciudades, una para los vivos y otra para los muertos… y puede encontrarse dentro del espacio urbano. No se esconde, igual que lo que se ha visto en Suecia. 

Desde entonces empecé a ver de forma distinta a los cementerios, algunos son realmente obra de arte… y le cogí cierta afición al tema. Hay allí mucho conocimiento, desde la antropología hasta la ideología pasando por la política, la religión y la historia. En un cementerio de Brno en la República Checa, por ejemplo, he visto un cementerio digno de investigación: tumbas de dimensiones colosales, otras muy pequeñitas, con varios tipos y diseño de cruces. Allí, muchas lápidas sustituyen la cruz con el martillo y la hoz. Un verdadero espectáculo.

Entonces entendí como la cultura no sólo configura el espacio geográfico físico, sino también el humano, y viceversa. Hablando de eso, se ha observado en las últimas cuatro décadas, con la llegada de los migrantes a Suecia, que el panorama humano ha cambiado, desde la homogeneidad a la heterogeneidad. Háblenos de eso, de la cultura y la configuración del espacio público. ¿Cómo percibe usted el tema de la migración desde el punto de vista cultural?

 

Sigo pensando que pasearse por un cementerio es una manera de conocer una ciudad. Por ejemplo, hay tumbas ahora que no se hubieran visto hace medio siglo. La inmigración ha cambiado Suecia, y el aspecto de las personas que pasan por la calle es diferente si se compara con hace solo treinta años. En algunos ambientes, las personas de aspecto sueco constituyen una minoría. 

 

Además, en cuanto a la inmigración, estamos en medio de un proceso que todavía no ha terminado. Podemos hablar de diferentes fases. Desde la Segunda Guerra Mundial, cada guerra o revolución ha dejado sus huellas en Suecia, pero estas huellas no son siempre las mismas. En los años 60 vinieron finlandeses, italianos y yugoslavos para trabajar. Les esperaban puestos de trabajo y la integración se hizo sin grandes problemas. En los 70 vinieron grupos de latinoamericanos. Su integración tardó más porque muchos empezaron por estudiar una carrera antes de integrarse al mundo del trabajo. En los 80 vinieron iraníes y también se logró su integración. Habían huido de la islamización de su sociedad, en general eran de clase media, y típicamente soñaban con convertirse lo más rápido posible en médicos o dentistas. 

 

Cuando hoy hablamos de inmigración nos referimos a los grupos acogidos desde los años 90, grupos más alejados de la cultura sueca y con menos interés en integrarse. Para los somalíes, iraquíes, afganos y sirios, a pesar de unas ayudas económicas muy generosas, su integración ha sido lenta. Además, preocupan las tendencias antisociales comprobadas entre las personas de la segunda generación. 

 

La sociedad sueca fue una de las más pacíficas y más socialmente integradas de Europa hasta hace poco. La vida social se basaba en la confianza mutua más que en leyes explícitas. Suecia tenía una población alfabetizada ya en el siglo XVIII y tiene hoy un mercado laboral especializado, pero hoy el país comprueba que tiene más del 25 por ciento de los alumnos con un nivel muy bajo en comprensión lectora y matemáticas, y gran parte de esos alumnos tienen un trasfondo migratorio. Hay también muchos adultos de nivel bajo en comprensión lectora. Suecia ya no se reconoce a sí misma. 

 

Un tema al cual ha dedicado usted mucho tiempo de su vida y un enorme esfuerzo es el tema de la educación y la pedagogía. Hablemos de cómo es la educación actualmente en Suecia y en el mundo. ¿Cómo es la educación tanto en Suecia como en el mundo actual?

 

Suecia ha introducido las mismas políticas que los demás países occidentales que casi todos anteponen la igualdad y la modernidad a la calidad. El Gobierno actual está en el proceso de mejorar diferentes aspectos, pero no se atreve a hacer los cambios profundos que se necesitarían. 

 

En el debate actual sobre la educación en casi todos los países occidentales lo típico es que se hable de los alumnos como personas y no de su aprendizaje. Se habla, por ejemplo, del estrés, del déficit de atención, de las pantallas y de la educación de los varones, pero no se habla de los resultados que deberían lograr los alumnos. Hace falta diferenciar la oferta educativa y volver a poner el aprendizaje en el centro y no la atención psicológica al alumno.

 

Relacionado con el tema anterior, publicamos juntos y con la profesora Beatriz Soto Aranda, el artículo Lengua y razón en las producciones lingüísticas de estudiantes de la ESO españoles y suecos en 2009. Recuerdo que cuando le presentamos la encuesta dirigida a estudiantes y profesores de la ESO, eliminó usted un número considerable de las preguntas del cuestionario. Todo aquello que individualizaba al niño migrado o hiciera referencia a sus padres extranjeros o al país de su procedencia… 

Igualmente, en una visita que hice a la ciudad de Malmö, donde la tasa de migración es alta, la bibliotecaria en vez de decir que aquí tenemos tal número de países de procedencia, me extrañó que me dijera que en la biblioteca municipal hay libros en 42 lenguas. Muy llamativo. De hecho, es cuando entendí realmente por qué  todos los indicadores que diferenciaban a un alumno de otro estaban prohibidos en Suecia. 

Háblenos, Dra. Inger, de las distintas maneras de percibir al escolar de origen migrante en Suecia y en el sur de Europa, en España particularmente, país que conoce muy bien. 

 

Efectivamente, está mal visto en Suecia comentar que los alumnos son diferentes según su procedencia. Desde la introducción de la escuela “única”, “comprensiva”, en 1962, es decir desde la “Logse” sueca, se supone que todos los alumnos son iguales y que, si no lo son, deberían serlo. Esta idea chocaba con la realidad social en los años 60, pero choca mucho más con la realidad de hoy, por ejemplo, en Malmö. La ideología igualitarista supone que los alumnos serán automáticamente cada vez más iguales si se les enseña lo mismo. La realidad es más compleja.

 

¿Cómo se percibe a los alumnos de origen migratorio? Vemos que muchos trabajan bien y sobre todo las chicas logran buenos resultados, pero algunos alumnos necesitan mucho apoyo. Si los alumnos se presentan en el primer grado con un vocabulario débil, los sistemas de apoyo de la escuela sueca, muy desarrollados, no dan abasto. Además, no siempre los padres inmigrantes apoyan los estudios de sus hijos tanto como sería deseable. Las autoridades hablan de convertir en obligatoria parte de la etapa preescolar para los alumnos no suecoparlantes. Ahora es voluntaria.

 

Cuando se trata de los alumnos que han llegado durante las últimas décadas, algunos aprovechan todo lo que se les ofrece, pero otros no. La escuela sueca es gratuita hasta los 18 años y esto incluye libros, comedor escolar y transporte. Además, hay bibliotecas escolares y los alumnos de secundaria y bachillerato suelen obtener como préstamo un ordenador o una tableta. 

 

Además, para el alumno inmigrante se ofrecen clases de sueco como segunda lengua, clases de la lengua materna del alumno y clases de apoyo enfocado a las tareas con las que se trabaja en clase. 

 

Es decepcionante que, a pesar de todo esto, haya un 25 por ciento de alumnos de 15 años de muy bajo nivel. La cultura sueca se caracteriza por ofrecer en vez de exigir, pero, por lo visto, esta actitud no es la adecuada con algunos de los grupos de origen migratorio, y Suecia está en camino de cambiar las leyes para que se correspondan mejor a la nueva situación. 

 

Suecia lleva más años que España con ese tipo de enseñanzas, y quizá pudiera ser de interés en España estudiar la experiencia sueca.

 

 

Categorías : Cultura Entrevistas