Marruecos ha logrado un nuevo récord en la exportación de tomates, consolidando al “oro rojo” del Reino no solo como motor económico sino también como un verdadero instrumento de soft power en el escenario internacional. Según datos de la Oficina de Cambios, analizados por EastFruit, durante la temporada 2024/25 (julio-junio) el país exportó 745.000 toneladas de tomate, generando ingresos cercanos a 1.200 millones de dólares, un 8,3% más que en la campaña anterior.
Un actor global en la mesa de los grandes
Con estas cifras citadas también por la plataforma forma especializada en el sector agrícola Freshplaza, Marruecos se posiciona como el tercer exportador mundial de tomates, solo por detrás de México y los Países Bajos. Más del 30% de los ingresos en divisas del sector hortofrutícola provienen de este cultivo, lo que subraya su peso estratégico en la economía nacional. El pico de exportaciones se concentra entre noviembre y marzo, y en noviembre de 2024 se batió un récord mensual histórico con 105.000 toneladas enviadas en un solo mes.
Superar retos con proyección internacional
El avance es aún más relevante si se consideran los desafíos estructurales: la sequía prolongada y la escasez de mano de obra. A pesar de ello, Marruecos no solo mantiene, sino que expande sus mercados. Francia absorbe casi la mitad de los envíos, seguida del Reino Unido (más del 15%), mientras que Países Bajos y España recurren cada vez más al tomate marroquí para reforzar sus propias temporadas de exportación.
El alcance del “poder rojo” marroquí va más allá de Europa Occidental. Alemania y Portugal muestran crecimientos constantes, mientras que en África Occidental países como Mauritania y Senegal se consolidan como destinos emergentes.
El “efecto dominó” en mercados secundarios
El verdadero salto cualitativo está en los mercados secundarios, que han impulsado el crecimiento total con 15.000 toneladas adicionales respecto a la campaña previa. Bélgica, por ejemplo, ha cuadruplicado sus importaciones en dos temporadas. Los países escandinavos —Dinamarca y Noruega— encadenan tres años de récords, y nuevos compradores como Suecia, Irlanda y Finlandia se suman al mapa comercial marroquí.
Más allá del tomate: liderazgo hortícola
Este auge se complementa con otro hito: Marruecos también batió récord en exportaciones de pepinos en 2024/25, confirmando su papel como proveedor global clave de productos de invernadero.
El tomate como diplomacia económica
El impacto de este éxito trasciende lo agrícola. El tomate marroquí se ha convertido en un símbolo de la capacidad del Reino de proyectar influencia a través del comercio alimentario, fortaleciendo lazos económicos, garantizando presencia en las mesas europeas y africanas, y consolidando su imagen como socio estable y confiable.
En un mundo donde la alimentación es también geopolítica, Marruecos ha convertido al tomate en un embajador silencioso de su diplomacia económica: un auténtico poder suave rojo.








