América Latina se mira hoy en el espejo de la inteligencia artificial y descubre una imagen tan prometedora como desigual. La región avanza más rápido de lo previsto en la adopción de esta tecnología, pero su desarrollo sigue frenado por deficiencias estructurales en talento, inversión y gobernanza, según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, presentado por la CEPAL y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA) y citado por Naciones Unidas.
Chile, Brasil y Uruguay, pioneros en la región
El informe clasifica a los países latinoamericanos en tres categorías de madurez digital: pioneros, adoptantes y exploradores.
Chile, Brasil y Uruguay lideran el grupo de pioneros, con ecosistemas digitales más sólidos y políticas nacionales de IA más avanzadas. Ocho países —entre ellos Colombia, Ecuador, Costa Rica y República Dominicana— figuran como adoptantes en transición, gracias a mejoras en conectividad, formación técnica y estrategias digitales.
Sin embargo, más de un tercio de los países evaluados permanecen en el grupo de los exploradores, con capacidades limitadas y entornos de innovación aún incipientes. El resultado es un mapa regional profundamente desigual, donde la brecha tecnológica refleja y amplifica las brechas sociales históricas.
Una potencia digital sin músculo financiero
Pese al dinamismo en adopción, la región enfrenta un obstáculo determinante: la falta de inversión y talento especializado. América Latina representa el 6,6% del PIB mundial, pero capta apenas el 1,12% de la inversión global en inteligencia artificial.
“Esta subinversión restringe severamente las posibilidades de escalar iniciativas productivas, tecnológicas e innovadoras”, advierte el informe.
A ello se suma la fuga de especialistas hacia mercados más competitivos y la escasa formación avanzada en IA, lo que agrava la dependencia tecnológica frente a Estados Unidos, Europa y Asia.
Oportunidad de transformación
No todo es diagnóstico sombrío. América Latina y el Caribe concentran ya el 14% de las visitas globales a soluciones de IA, una cifra que supera su peso en el universo digital.
Para José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, esta tendencia es una oportunidad:
“La inteligencia artificial puede convertirse en un motor para superar las trampas del desarrollo de América Latina y el Caribe. Pero para ello es indispensable articular las políticas de digitalización con las políticas de desarrollo productivo”.
Gobernanza pendiente
El estudio también evidencia una brecha institucional: aunque un número creciente de países cuenta con estrategias nacionales de inteligencia artificial, la mayoría carece de financiamiento, mecanismos de implementación y sistemas de evaluación. Además, pocos integran enfoques de género o sostenibilidad ambiental en sus marcos regulatorios.
“Los países tienen mucho interés, pero ningún sentido de urgencia”, advirtió Álvaro Soto, director del ILIA. “Pese a la abrumadora evidencia del impacto favorable de la IA en la productividad, no se aprecian cambios de tendencia.”
Entre la promesa y el riesgo
Para la embajadora de la Unión Europea en Chile, Claudia Gintersdorfer, el ILIA 2025 “sirve de brújula a la región para que esta transición sea justa, inclusiva y centrada en las personas”.
Ese es, quizá, el verdadero desafío: convertir la revolución tecnológica en una revolución social y ética.









