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El sueño marroquí fusila el sueño americano

mares30 - octubre 12, 2025

El sueño marroquí sigue latiendo en Chile. En una tarde memorable en el Estadio El Teniente de Rancagua, la selección nacional Sub-20 de Marruecos derrotó a Estados Unidos por 3-1, avanzando así a las semifinales del Mundial y prolongando una historia que ya pertenece a las páginas doradas del fútbol africano.

El golpe que despertó al mundo

Yassir Zabiri volvió a ser el héroe. Con una frialdad que contrasta con sus 20 años, firmó un doblete (31’ y 67’) que derrumbó las aspiraciones estadounidenses. En el tramo final, Yassine Gessime (87’) puso la firma definitiva a una victoria de autoridad.

El 3-1 no fue casualidad, sino la consecuencia de una propuesta clara: las transiciones, solidaridad en defensa y una velocidad ofensiva que molestó a los norteamericanos desde el inicio. Marruecos pudo irse al descanso con ventaja, pero un penal permitió el empate temporal de EE. UU. antes de que los Leones del Atlas sorprendieran a los americanos quienes controlaron la segunda mitad sin efectividad.

De España a Estados Unidos: la ruta de un sueño

El viaje comenzó con una declaración de intenciones: 2-0 ante España, un triunfo táctico que descolocó a una de las potencias europeas. Aquel día, los marroquíes dejaron claro que no venían a participar, sino a competir.

Luego llegó la gesta frente a Brasil (2-1), donde Zabiri ya brilló como símbolo de una generación que no conoce el miedo. Marruecos derrotó a la pentacampeona mundial y aseguró su pase anticipado a octavos.

El tropiezo ante México (0-1) fue apenas un descanso necesario. Con el boleto ya sellado, el seleccionador optó por rotar jugadores, reservando fuerzas para lo que vendría.

En octavos, el equipo recuperó su mejor versión y venció 2-1 a Corea del Sur, con otro doblete de Zabiri que encendió la esperanza. Aquella noche, el país entero vibró con el grito unísono de “Dima Maghrib”.

El desafío americano

El cruce ante Estados Unidos representaba mucho más que un partido. Era el duelo de dos modelos de fútbol y de dos sueños generacionales. Los estadounidenses, ordenados y físicos, se toparon con un Marruecos tácticamente maduro y emocionalmente indomable.

Cada ataque marroquí parecía una declaración de identidad: una defensa agresiva, diagonales profundas, transiciones bien definidas y una convicción que sorprendió a los analistas internacionales.

Cuando Zabiri marcó su segundo gol y corrió hacia la grada besando el escudo, el mensaje fue claro: Marruecos no solo compite, inspira.

Un Reino que sueña despierto

En Rabat, Casablanca, Tetuán o Dajla, los cafés estallaron en aplausos. En redes sociales, miles de jóvenes marroquíes compartieron un mismo sentimiento: orgullo y pertenencia. Este Mundial no es solo una competición, sino un espejo de una generación que cree en su talento y en su país.

Próximo destino: semifinales

El miércoles 15 de octubre, Marruecos volverá a escena, donde enfrentará al ganador del duelo entre Francia y Noruega.Sea cual sea el rival, los Leones del Atlas ya han hecho historia. Pero nadie duda de que quieren más. Porque este equipo no ha venido a soñar. Ha venido a despertar al mundo como lo hizo la selección nacional Absoluta en el Mundial de Catar.

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