La agricultura de Marruecos está escribiendo un capítulo de éxito y resiliencia en la economía global. Lejos de ser un mero exportador de materias primas, el reino se ha consolidado como un actor estratégico en el suministro mundial de frutas y hortalizas, una transformación que culmina con una cifra contundente: entre 2005 y 2023, el valor de las exportaciones agrícolas se ha multiplicado por cinco, mientras que el volumen de productos enviados al extranjero creció un impresionante 120%.
Esta explosión no es casual. Responde a una estrategia a largo plazo de profesionalización, diversificación y optimización logística que ha permitido a Marruecos no solo superar periodos de sequía severa sino también afianzar una reputación de proveedor fiable y competitivo, especialmente en Europa.
El producto estrella indiscutible sigue siendo el tomate. Constituyendo casi la mitad de las hortalizas que Marruecos vende al mundo (cerca de 600.000 toneladas anuales), es el motor que tira del carro exportador. Sin embargo, la clave de la rentabilidad no está en el monocultivo, sino en la diversificación hacia productos de alto valor añadido.
En las últimas dos décadas, los frutos rojos (berries) y el aguacate han emergido como los nuevos pilares de la agroexportación, ganando popularidad internacional gracias a una combinación ganadora de calidad de producto, precios competitivos y una logística eficiente, vital para el tránsito rápido hacia los mercados europeos.
El hito que subraya la nueva posición de fuerza de Marruecos se produjo en la campaña 2024/2025. Según informes de la industria, Marruecos ha conseguido un simbólico y tangible «sorpasso» al superar a España y convertirse en el segundo mayor vendedor de tomates en toda la Unión Europea.
Mientras Países Bajos conserva la primera posición, la lucha por el segundo lugar se ha decantado a favor de la producción marroquí. El Reino vendió 568 millones de kilos (casi el 20% del total de la UE), frente a los 522 millones de kilos de su vecino del norte. Este volumen de ventas se tradujo también en ingresos superiores: Marruecos facturó 1.042 millones de euros por sus tomates, superando los 1.015 millones de euros obtenidos por España. Este éxito se basa en la cantidad y la eficiencia productiva, compensando un precio de venta ligeramente inferior por kilo.
Actualmente, Francia y España absorben cerca del 49% de las exportaciones marroquíes, con Reino Unido y Países Bajos añadiendo otro 29%.
Consciente de la necesidad de repartir el riesgo, la mirada estratégica del sector agroexportador se dirige con fuerza hacia Asia. Marruecos está ganando terreno y convirtiéndose en un proveedor cada vez más importante en el continente asiático, además de mantener ventas estables a mercados como Estados Unidos, Canadá e Italia. La expansión geográfica es fundamental para asegurar el crecimiento sostenido y reducir la vulnerabilidad a las políticas comerciales de un solo bloque.









