El seleccionador nacional, Walid Regragui, ha optado por una gestión prudente y progresiva del regreso de Achraf Hakimi en la Copa de Africa, priorizando los intereses de la selección nacional marroquí por encima de cualquier precipitación. El lateral del Paris Saint-Germain continúa recuperándose de la lesión de tobillo sufrida a principios de noviembre y el cuerpo técnico ha decidido dosificar sus minutos en esta fase inicial del torneo.
En el primer partido ante Comoras, Hakimi estuvo en el banquillo, pero sin salir a calentar, en una decisión clara del seleccionador nacional de no forzar su participación, enviando así un mensaje de máxima cautela respecto a su estado físico.
Ya en el segundo encuentro frente a Malí, una de las selecciones más físicas y exigentes del continente, el internacional marroquí sí figuró en el banquillo y llegó incluso a realizar ejercicios de calentamiento, lo que evidenció su progresiva recuperación. Sin embargo, la elevada intensidad del partido y el carácter duro del rival llevaron a Walid Regragui a no asumir riesgos innecesarios, optando por proteger a uno de los pilares del equipo nacional.
Tras el encuentro, el seleccionador nacional explicó que Hakimi está cada vez más cerca de reaparecer y que la tercera jornada de la fase de grupos podría marcar sus primeros minutos en la competición, ya sea como titular o entrando desde el banquillo, siempre en función de las necesidades del partido y del estado del jugador. Desde el cuerpo técnico se insiste en que el objetivo principal es que el lateral llegue plenamente preparado a las fases de eliminación directa, donde Marruecos aspira a competir al máximo nivel y con todas sus armas disponibles.







