Mohamed Razzouki*
Todo está listo en Marruecos para una noche que puede quedar grabada en la historia del fútbol africano. A las 20:00h (GMT+1), el Estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat será el escenario de una final de CAN-Marruecos2025 cargada de simbolismo, talento y ambición, con Marruecos y Senegal disputándose el trono continental.
Empujados por su público y por un torneo muy sólido, los Leones del Atlas llegan a la final con la ilusión intacta de conquistar la CAN en casa, algo que no ocurre desde 1976. El seleccionador marroquí, Walid Regragui, reconoció la carga emocional que supone jugar en casa, pero también destacó el enfoque de su equipo: «la clave para nosotros será gestionar las emociones. Estamos bajo presión porque jugamos en casa, pero debemos mantener la mente positiva y concentrarnos en nuestro juego».
El equipo marroquí ha mostrado equilibrio, carácter y madurez competitiva, combinando solidez defensiva con calidad en ataque. Jugadores decisivos, un bloque reconocible y la experiencia acumulada en grandes torneos recientes hacen de Marruecos un aspirante legítimo al título. Desde la plantilla, el joven talento marroquí, Eliesse BenSeghir, insistió en la exigencia del torneo y el compromiso del grupo: «ha sido un campeonato muy duro. Sabemos lo que nos jugamos y estamos preparados para darlo todo».
Enfrente estará Senegal, un equipo acostumbrado a este tipo de escenarios y denominado uno de los conjuntos más consistentes del continente. Antes del partido, la escuadra de los Leones de Teranga expresó sus propias motivaciones y preocupaciones para esta cita. El técnico Pape Thiaw enfatizó la importancia del respeto hacia el rival y el contexto africano: «hoy está en juego la imagen del fútbol africano. Jugar contra el país anfitrión nunca es fácil, pero en el campo somos 11 contra 11».
Thiaw también habló en términos emotivos sobre su capitán histórico, Sadio Mané, quien podría disputar su última final continental: “Senegal nos necesita a todos, especialmente a Sadio. Es un jugador excepcional y ojalá esta no sea su despedida de la CAN».
Esta final promete ser un choque de estilos: la organización y el control marroquí frente a la verticalidad y la fuerza senegalesa. Más allá de la táctica, el factor emocional jugará un papel clave: la presión del anfitrión, la experiencia del campeón y los pequeños detalles que suelen decidir este tipo de partidos.
Mucho más que una final. Esta CAN ha sido, para Marruecos, una prueba organizativa de alto nivel. Para los jugadores, una oportunidad única; y para los aficionados, una cita imperdible. A partir de las 20:00, África y todo el mundo tendrán los ojos puestos en una final que promete intensidad, emoción y, sobre todo, historia.







