Entrevistada por Mohamed Charbi
Ana Isabel Planet Contreras es Doctora en Filosofía y Letras y Licenciada en Filología Árabe por la Universidad Autónoma de Madrid y Licenciada también en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Es Catedrática de Sociología del Islam en el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.
Imparte docencia en el Grado de Estudios de Asia y África y en el Máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos, y dirige la Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos y el grupo de investigación «Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos».
Sus principales áreas de investigación son: la sociología del Islam en contextos norteafricanos y español con atención a los procesos de institucionalización del Islam en España; el comportamiento político de las comunidades musulmanas, las migraciones marroquíes, la participación política en los países del Magreb, etc.
Entre sus libros publicados podemos mencionar los siguientes: Islam e inmigración y Ciudadanía, juventud e islam: El asociacionismo de los jóvenes musulmanes en España.
En esta entrevista concedida al diario «Mares30«, la arabista e investigadora española Ana Planet aborda varios temas de suma importancia: su primer contacto con la lengua árabe, los estudios sobre el mundo árabe contemporáneo en España, la imagen de lo árabe e islámico en España, Al-Ándalus, el Arabismo español, las relaciones entre Marruecos y España, etc.
– Usted es Doctora en Filosofía y Letras y Licenciada en Filología Árabe por la Universidad Autónoma de Madrid y Licenciada también en Ciencias Políticas y Sociología por la UNED.
Háblenos un poco sobre sus primeros contactos con la lengua árabe.
– Comencé a estudiar árabe antes de llegar a la universidad, a finales de los años 80 en la Asociación de Amistad Hispano Árabe de Madrid, atraída por la lengua pero también por un mundo árabe que en ese momento conocía muy vagamente, sobre todo por clases de historia y, en menor medida, por la prensa.
– ¿Con qué gafas los españoles ven lo árabe y lo islámico hoy por hoy?
– Creo que hoy en día los españoles tienen un mejor conocimiento del mundo árabe. Es mucha la información que se recibe, aunque no toda sea de la misma calidad ni permita un acercamiento plural y crítico.
Los que han podido viajar tienen un conocimiento de primera mano, pero también son muchas las dinámicas que permiten conocer mejor lo árabe a través de las personas que proceden de estos países, ya sean migrantes económicos, ya sean activistas políticos, o refugiados que huyen de los conflictos en la región.
– ¿Qué podría decirnos en torno a los estudios sobre el mundo árabe contemporáneo en España?
– El mundo árabe contemporáneo sigue siendo objeto de estudio -y de docencia- en los departamentos y facultades de Filosofía y Letras, asociados a estudios de corte filológico moderno y al aprendizaje de la lengua.
De manera creciente en las dos últimas décadas, también el mundo árabe contemporáneo es analizado desde otras disciplinas de la ciencia políticas o las relaciones internacionales y, en menor medida, la economía. El interés por la especialización del saber es creciente a mi juicio.
– En lo que se refiere a la historia de Al-Ándalus, ¿por qué algunos españoles menosprecian las grandes aportaciones de los musulmanes en la Península Ibérica?
– Honestamente, creo que nadie con un mínimo de conocimiento histórico puede negar las aportaciones en todos los ámbitos de la ciencia, la historia, la economía, la filosofía, la arquitectura -y tantos otros- de esos siglos tan cruciales en la historia de la Península Ibérica y del mundo mediterráneo en general.
– En 2022, usted publicó, junto con Rafael Camarero Montesinos, un libro titulado Ciudadanía, juventud e islam: El asociacionismo de los jóvenes musulmanes en España. Háblenos un poco sobre esta obra.
– Se trata de un informe en el que se daba cuenta de una investigación realizada por un equipo de la UAM con financiación del Plan de Transferencia del Conocimiento de la Fundación FUAM y de la Fundación Pluralismo y Convivencia para conocer el trabajo de las asociaciones de jóvenes que se definen como musulmanes en este país.
Se trataba de conocer su trabajo pero también de conocer las cuestiones por las que se asocian y su modo de definirse como ciudadanos en la sociedad española, como jóvenes y como musulmanes.
– ¿Qué papel pueden desempeñar los arabistas españoles para tender puentes entre la Península Ibérica y el mundo árabe-islámico?
– Creo que el papel que podemos desempeñar es el que venimos desempeñando históricamente.
Somos especialistas conocedores de una región de una manera profunda, manejando lengua, historia, pensamiento e interesados en seguir estudiando siempre sus dinámicas sociales, políticas, culturales en un sentido amplio.
Diría que además de investigadores y docentes somos intérpretes y mediadores. Nuestro conocimiento está al servicio del entendimiento en un sentido amplio.
– ¿Qué propone usted para eliminar -o reducir, por lo menos- los estereotipos y prejuicios que repercuten negativamente en las relaciones entre la Península Ibérica y el mundo árabe-islámico?
– Está claro que cuando hay estereotipos y prejuicios es porque el conocimiento que se tiene de algo es poco y poco profundo.
La clave -y la complejidad- reside en dar a conocer. Y ahí el soporte -medios de comunicación, televisión, ficción- es importante. Y quienes producen los contenidos también.
Pero lo primero es conocer cuál es ese prejuicio y en qué se fundamenta, claro.
– ¿Cómo ve el futuro del Arabismo en España?
– El arabismo es un estudio especializado de base humanística y de formación continua. En ese sentido, los estudios sobre el mundo árabe que se imparten en la universidad española -y la investigación que se realiza- está afectada por las condiciones complicadas en las que se desarrollan los estudios humanísticos que precisan de una formación larga y es la rentabilidad.
No es una cuestión de la disciplina y de su interés, sino de las dinámicas que afectan a la educación universitaria en su conjunto.
No es aquí el lugar para reflexionar sobre la peligrosa deriva que supone para el conocimiento y la educación las lógicas liberales que valoran el conocimiento como una mercancía y la universidad como una empresa que debe tener beneficios materiales.
– ¿Cómo analiza las relaciones actuales entre Marruecos y España?
– Las relaciones entre los dos países vecinos son siempre ricas y complejas.
Por otra parte, en el mundo actual la relación entre estados y pueblos está marcada por dinámicas propias de la globalización, con desigualdades tremendas y vulneraciones de los derechos de las personas incompatibles con la civilización.
Cualquier relación bilateral debería ser comprendida en una perspectiva más amplia.
– ¿Cuántas veces ha visitado Marruecos? ¿Cómo lo ve?
– Pues no puedo decir cuántas veces. Conozco el país desde que era niña y he visitado casi todas las regiones.
Es un país que está en continua transformación, en el que cada región mantiene su especificidad social y cultural, con contrastes importantes entre las zonas rurales más aisladas y las grandes ciudades y que enfrenta importantes retos de desarrollo en todos los ámbitos.
– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores españoles y árabes?
– Creo que el mensaje sería, ante todo, una invitación a la conversación, una invitación al conocimiento mutuo y a la cooperación en el sentido más amplio del término.
Ojalá que iniciativas como ésta se multipliquen y que seamos cada día más los que participemos del diálogo y el conocimiento genuino y comprometido.









