Marruecos confirma su peso estructural en la realidad migratoria del país vecino al situarse como la segunda nacionalidad con más personas beneficiadas por autorizaciones de residencia por arraigo en España, con un total de 60.877 ciudadanos marroquíes a 31 de diciembre de 2025, lo que representa el 15% del conjunto.
Un informe del Observatorio Permanente de la Inmigración del Ministerio español de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y al que tuvo Mares30 acceso refleja que los marroquíes consolidan así su presencia dentro de un modelo de regularización que sigue creciendo con fuerza, alcanzando un total de 394.110 personas extranjeras, un 25,9% más que el año anterior.
Este posicionamiento de Marruecos como segunda nacionalidad confirma la centralidad del factor marroquí en las dinámicas migratorias hacia España, solo por detrás de Colombia y por delante de Perú, en un contexto donde las tres nacionalidades concentran el 52% del total de autorizaciones por arraigo.
Sin embargo, el peso relativo del arraigo dentro de la comunidad marroquí sigue siendo más limitado en comparación con otras nacionalidades, ya que solo el 7% de los marroquíes con residencia en España acceden a esta vía, frente a porcentajes mucho más elevados en países latinoamericanos como Cuba o Colombia. Este dato refleja diferencias estructurales en los perfiles migratorios, con una presencia marroquí más vinculada a canales laborales históricos y consolidados.
En términos de evolución, la población marroquí regularizada por arraigo crece un 12,4% en tasa anual, aunque con un incremento trimestral más moderado del 1,3%, lo que apunta a una estabilización progresiva frente al dinamismo más acelerado de otras nacionalidades.
El perfil demográfico de los marroquíes en este régimen también presenta particularidades: solo el 31% son mujeres, una de las proporciones más bajas entre las principales nacionalidades, lo que evidencia un patrón migratorio todavía marcado por una mayor presencia masculina. La edad media se sitúa en 38 años, en línea con otros colectivos.
A nivel general, el arraigo familiar se mantiene como la principal vía de regularización en España, concentrando el 64% de los casos, seguido del arraigo por formación y el arraigo social, lo que confirma el peso creciente de los vínculos familiares y los procesos de integración prolongados.
Estos datos consolidan a Marruecos como un actor clave en la configuración de la inmigración en España, no solo por volumen, sino por la especificidad de su modelo migratorio, que sigue diferenciándose del latinoamericano y marcando una lógica propia dentro del sistema de regularización del país vecino.









