20 junio 2026 / 02:56

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El gas manda entre Argelia y España

mares30 - marzo 27, 2026

La política de confrontación le salió rana al régimen argelino en la última década. Ahora toca retocar y probar algo nuevo. El pragmatismo podría ser una opción. Argelia pasó de atacar a España hace meses a abrirle sus puertas.

 

España y Argelia avanzan en la ampliación de su acuerdo energético en un momento marcado por la reconfiguración de las alianzas en el Mediterráneo y la necesidad europea de garantizar suministros estables, con una visita del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ayer jueves a Argel que ha puesto el foco en la profundización de la cooperación gasística entre ambos países.

 

Durante su encuentro con el ministro argelino de Energía y Minas, Mohamed Arkab, el responsable español abordó directamente el refuerzo de la relación estratégica en materia energética, subrayando el papel de Argelia como proveedor “fiable y constante” de gas para España, una afirmación que confirma la importancia de Argelia en el sistema energético español.

 

Este movimiento se inscribe en una lógica más amplia de diversificación de fuentes y consolidación de socios energéticos seguros por parte del Gobierno español, en un contexto internacional donde el gas continúa siendo un recurso clave para la estabilidad económica y la transición energética europea. La apuesta por Argelia no solo responde a criterios de proximidad geográfica, sino también a la existencia de infraestructuras consolidadas y a una relación de altibajos que, tras meses de tensiones diplomáticas, parece encaminarse hacia una normalización pragmática.

 

En paralelo, Albares mantuvo encuentros con representantes de empresas españolas, evidenciando que la dimensión económica acompaña a la energética, con el objetivo de ampliar inversiones y consolidar la presencia empresarial española en el mercado argelino, especialmente en sectores vinculados a la energía.


La reactivación de las relaciones entre Madrid y Argel en el ámbito gasístico refleja, en el fondo, una lectura estratégica compartida: España necesita asegurar su suministro en un escenario internacional incierto, mientras Argelia busca consolidarse como socio energético indispensable en el Mediterráneo occidental, reforzando así su posición geopolítica. En fin, el régimen argelino está cansado de llevarle la contraria a todo el mundo sin éxito. Ahora, los argelinos se adaptan a la realidad geopolítica.

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