Entrevistada por Mohamed Charbi
Maravillas Aguiar Aguilar es Doctora por la Universidad de La Laguna (ULL) (Islas Canarias). Su tesis doctoral (1995) fue la primera de estudios árabes e islámicos defendida en toda la historia de la ULL.
Catedrática de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de La Laguna. Coordinadora del grupo de investigación Latino-Arabica: Textos y contextos del saber griego, latino y árabe del Instituto Universitario de Estudios Medievales y Renacentistas (ULL). Directora de la Sección de Filología del Instituto de Estudios Canarios (IECan).
Filóloga, se ha especializado en la investigación de la historia intelectual de los siglos XIII a XVII, a través de textos árabes del Cairo mameluco y del Magreb al-Aqsa (meriníes y saadíes).
Ha traducido del árabe al español varios textos de Ibn al-Jatib (1313-1374), Abu l-Hasan al Basti al-Qalasadi (1412-1486) y Ahmad ben Qasim al-Hayari (1570-1642) para comprender las circunstancias personales e intelectuales de estas tres grandes personas.
Maravillas Aguiar Aguilar ha sido distinguida con varios premios de prestigio: VIIº Premio de Investigación “Ibn al-Abbar” (2002), Accésit del XLIV Premio Internacional de Historia de la Medicina de la «Fundación Uriach 1838» (2013), Premio Internacional de Investigación Abdul Aziz Saud Al-Babtain (3ª edición) (2014), Premio «8 de marzo IUEM Reconocimiento a las investigadoras de la Universidad de La Laguna» (2015), etc.
En esta entrevista concedida al diario Mares30, la Catedrática y arabista española Maravillas Aguiar Aguilar habla sobre varias cuestiones de suma importancia: su primer contacto con la lengua árabe, la imagen de lo árabe y lo islámico en las Islas Canarias, las aportaciones de los musulmanes en el ámbito científico, las relaciones entre España y el mundo árabe-islámico, literatura árabe andalusí, las relaciones culturales entre Marruecos y España, el Arabismo en las Islas Canarias, Marruecos, etc.
– Usted es Doctora en Filología Árabe por la Universidad de La Laguna (Tenerife, España) y profesora de lengua árabe en la misma Universidad. Háblenos un poco sobre sus primeros contactos con la lengua árabe.
– Mis primeros contactos con la lengua árabe fueron en la Universidad de La Laguna (ULL), una de las dos universidades públicas de la comunidad autónoma de Canarias, junto con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Empecé mis estudios universitarios en 1984 y tuve como profesores a María Arcas Campoy (doctora por la Universidad de Granada en 1982 y catedrática jubilada en 2018) y Rafael Muñoz Jiménez (1932-1999, doctor por la Universidad Complutense de Madrid en 1971 y catedrático jubilado en 1998). Con ellos aprendí gramática árabe y las bases de la literatura árabe clásica y andalusí y del pensamiento árabe-islámico, entre otras materias.
Pero antes de entrar en la universidad ya me fascinaba todo lo árabe gracias a mi profesor de historia en el Instituto Poeta Viana de Santa Cruz de Tenerife. Lamento mucho no recordar su nombre porque fue con él con quien descubrí al-Andalus. Sus clases me impactaron de una forma muy significativa.
– Su tesis doctoral, dirigida por el Dr. Rafael Muñoz Jiménez, giró en torno a un tratado del siglo XIV acerca de los usos del cuadrante de senos, instrumento de origen árabe de aplicaciones diversas en astronomía y agrimensura. ¿Qué podría decirnos sobre las aportaciones de los musulmanes en este ámbito?
– Las aportaciones de las sociedades árabe-islámicas premodernas a la ciencia fueron innumerables y de gran trascendencia para la Humanidad. Tuve ocasión de conocer en profundidad la historia de la ciencia árabe-islámica durante el periodo en el que estudié en la Université Libre de Bruselas (ULB). Mi mentor allí fue Hossam Elkhadem (1939-2023), de origen egipcio y discípulo de Abbas Mahmud al-Aqqad (1889-1964). Fue profesor en la ULB, director del Instituto de Filología e Historia Orientales de esta universidad y responsable de la sección de cartografía de la Biblioteca Real de Bélgica. Él fue quien me abrió las puertas a todo un fascinante mundo intelectual.
El movimiento de traducción de obras científicas al árabe durante la Edad Media islámica abarca la mayor parte de la literatura científica antigua. Un conjunto de textos de matemáticas, astronomía y medicina, entre otras ciencias, fueron traducidos al árabe entre los siglos VIII y IX. Estos textos estaban escritos en sánscrito, siríaco, persa y griego, siendo la mayor parte de estas traducciones las realizadas del griego al árabe. Estas traducciones fueron el resultado de un amplio proyecto institucional subvencionado por el poder político en Bagdad en aquel tiempo.
Por poner un ejemplo, la Geografía y el Almagesto de Claudio Ptolomeo (Alejandría, siglo II) fueron traducidas del griego al árabe en el seno de este movimiento de traducciones patrocinado por el califa al-Ma’mun en Bagdad. Sus obras, traducidas y comentadas en varias ocasiones, llegaron a Bizancio y desde allí a Florencia, a Pisa y al resto de Europa occidental a partir del siglo XIV. Se trata de dos obras capitales para la ciencia cuyo contenido perduró en Europa hasta el siglo XVI, hasta el desarrollo de la cartografía de Mercator (1512-1594) y de Ortelius (1527-1598), y de las teorías astronómicas de Copérnico (1473-1543).
– ¿Cómo es la imagen de lo árabe y lo islámico en las Islas Canarias?
– Por desgracia en Canarias hay un gran desconocimiento acerca de todo lo árabe y lo islámico. El archipiélago canario está geográficamente muy cerca de Marruecos, pero Marruecos está muy lejos en la mentalidad de los canarios.
Por otro lado, en Canarias residen más de ochenta mil musulmanes y musulmanas, de distintas nacionalidades: más de cincuenta mil tienen nacionalidad española y unos diecinueve mil son de nacionalidad marroquí. Pero los canarios no son conscientes de ello. Los prejuicios prevalecen a menudo sobre el conocimiento objetivo.
– Como arabista e investigadora española, ¿qué propone para poder erradicar -o reducir, por lo menos- algunos estereotipos y prejuicios que tienen algunos españoles sobre los árabes y el Islam?
– En general, la visión que se tiene en España de lo árabe y de lo islámico está ideologizada. La memoria sobre al-Andalus, pero también la memoria sobre los contactos atlánticos entre la Corona de Aragón, la Corona de Castilla, Canarias y Marruecos, debe ser recuperada porque forma parte de nuestro pasado histórico.
Los arabistas tenemos el deber de continuar investigando y rescatando documentos que ayuden a dibujar un cuadro más exacto y diáfano de los diferentes eventos lingüísticos, sociales, económicos, políticos… que tuvieron lugar en la Península Ibérica a partir del siglo VIII, pero también en todo lo que respecta a la historia atlántica, me refiero en particular a la fachada atlántica marroquí.
No hay otra vía para erradicar los estereotipos y los prejuicios que el conocimiento. El conocimiento debe prevalecer sobre la simple opinión y la desinformación intencionada.
– En el ámbito de la traducción, usted se ha centrado en la traducción del árabe al español de varios textos de Ibn al-Jatib (1313-1374), Abu al-Hasan al Basti al-Qalasadi (1412-1486) y Ahmad Ibn Qasim al-Hayari (1570-1642). Háblenos un poco sobre esta experiencia y sobre las huellas imborrables que dejaron estos tres grandes intelectuales andalusíes.
– En efecto, Ibn al-Jatib, Abu-l-Hasan al-Bastí al-Qalasadí y Ahmad Ibn Qasim al-Hayarí fueron tres grandes intelectuales andalusíes, pero recordemos también su profunda relación con la historia de Marruecos en su etapa meriní (1244-1465), en el caso de Ibn al-Jatib y al-Qalasadí, y en su periodo saadí (1549-1659), en el caso de al-Hayarí. Cada uno de ellos se expresó de una manera distinta, aunque los tres lo hicieron en lengua árabe. Dejaron huella de sus emociones y vivencias en sus obras de manera diferente.
Ibn al-Jatib, poeta, escritor, historiador y político, que llegó a ser ministro de los reyes nazaríes Yusuf I y Muhammad V de Granada, poseía un total dominio de la lengua árabe. De estilo complejo y preciso, dejó escritas más de sesenta obras que van desde poemarios y textos sufíes hasta tratados de medicina. Su vida, extraordinariamente agitada, tuvo un trágico final. Se le conocen dos apodos: du l-qabrayn (el de las dos tumbas) y du l-mitatayn (el de las dos muertes), que aluden al castigo que sufrió incluso después de fallecido (tras ser torturado y estrangulado en su celda en Fez en 1374), pues fue enterrado, exhumado y quemado, y de nuevo inhumado.
Al-Qalasadi fue un destacado matemático originario de Baza (Granada), ciudad en la que nació en 1412. Conocemos una decena de obras de su autoría sobre aritmética y álgebra. También se conserva su Riḥla o itinerario formativo por tierras del Islam, que constituye un impecable ejemplo de escritura objetiva en la que ofrece la relación de maestros de los que aprendió, los textos que estudió y las ciudades en las que recibió enseñanzas. En su Rihla expone su universo intelectual como parte del conjunto de conocimientos de su época y de su contexto sociocultural, pero también representa una elección, un posicionamiento, pues al-Qalasadí eligió cómo gestionar su memoria y cómo narrar la parte “pública” de su trayectoria vital: su formación en las ciencias islámicas tradicionales (gramática, derecho, matemáticas…). Su personalidad es un ejemplo del modelo de musulmán pío que aúna conocimiento y espiritualidad.
Por su parte, al-Hayarí fue un morisco, de nombre cristiano Diego Bejarano, nacido en Hornachos hacia 1570. Fue expulsado de España. En 1590, al-Hayarí estuvo al servicio del arzobispo de Granada, Pedro de Castro y Quiñones, fundador de la abadía del Sacromonte, quien estuvo inmerso en el episodio de los Libros Plúmbeos del Sacromonte. Su correspondencia con el sultán de Marruecos, así como con Erpenius y Golius, se ha conservado. En su obra Kitab Nasir al-din ‘ala l-qawm al kafirin, al-Hayarí recoge los detalles de su vida durante sus viajes a Marrakech (donde permaneció unos años en la corte de Muley Ahmad al-Mansur), Francia y los Países Bajos. Su viaje vital le llevó a buscar (y encontrar) su lugar dentro de la comunidad musulmana.
Estos tres autores me han interesado siempre por su forma y capacidad para hablar de sí mismos. Ibn al-Jatib y al-Hayarí lo hicieron de manera clara y elocuente, sin embargo, a al-Qalasadí lo conocemos por lo que no nos relató, por lo que está implícito en su obra. El mundo que nos muestra en su Rihla es un mundo sin conflictos. No hay mención a ningún tipo de peligro o amenaza. No hay un “otro”, hay una identidad clara y definida. Su relato mantiene un “yo” que viaja visitando puntos del mapa del saber del ámbito árabe-islámico del siglo XV, informando sobre la elite intelectual de Baza, Tremecén, Orán, Túnez, Alejandría, El Cairo y Granada. Se nos muestra como una persona en su proceso formativo que transita por un itinerario seguro y unificado que recorre parte de la dar al-islam, sin atisbos de interés por ciudades no islámicas.
– ¿Cómo ve las relaciones actuales entre España y el mundo árabe-islámico?
– Para comprender las relaciones actuales entre España y el mundo árabe-islámico es necesario remontarnos a siglos atrás porque las relaciones culturales entre al-Andalus y el oriente islámico (Egipto, Iraq, Siria y Persia) fueron densas y continuas. Los conocimientos transitaron, en lengua árabe, entre estas grandes áreas geográficas. El flujo de saberes de Oriente hacia al-Andalus y de al-Andalus hacia Oriente fue intenso y se extendió a lo largo de siglos. Esta vasta tradición cultural, literaria y científica debe tenerse en cuenta para comprender que España y el mundo árabe-islámico están unidos por un fuerte pasado común.
Tanto la política como las universidades vienen realizando grandes esfuerzos por mantener en buen estado estas relaciones. Califico de manera muy positiva la voluntad y el esfuerzo de las universidades españolas (de sus áreas de estudios árabes e islámicos y de las revistas científicas que se publican en ellas), de diversas instituciones (La Alianza de Civilizaciones de la ONU, el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Instituto Cervantes, la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, y, en Marruecos, instituciones como la Academia Real, la Universidad Mohamed V de Rabat, la Universidad Hassan II de Casablanca, el Centro Internacional de Estudios sobre el Patrimonio, entre otros), y de los arabistas y profesores de lengua árabe que desarrollan en España la imprescindible labor de cuidar, proteger y dar justo sentido a las relaciones entre España y el mundo árabe-islámico.
– ¿Qué podría decirnos sobre la literatura árabe en Al-Ándalus?
– Descubrí la literatura árabe en al-Andalus gracias a María Jesús Rubiera Mata (1942-2009) y a Míkel de Epalza (1938-2008), ambos catedráticos de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante. Con su inteligente y elegante visión de lo andalusí, pude comprender la grandeza de esta literatura, cargada de bellas imágenes que nos hablan de un mundo estético complejo y plural que logró fusionar tradiciones orientales y occidentales.
La poesía andalusí habla de amor, de naturaleza. La belleza, el deseo, los jardines, los paisajes,… son elementos frecuentes en su expresión poética. En esta poesía está también presente el tema de la nostalgia, el recuerdo de lo que nos hizo felices, pero que ya nunca volveremos a experimentar del mismo modo. Se trata de una poesía muy refinada, cortesana, de gran sensibilidad estética.
La literatura árabe andalusí constituye un universo emocional que podemos calificar sin duda como patrimonio de la Humanidad. Fue un puente cultural entre el mundo árabe-islámico y la Europa medieval.
– ¿Qué papel pueden desempeñar los arabistas españoles para tender puentes entre la Península Ibérica y el mundo árabe-islámico?
– El arabismo español tiene una larga tradición. El interés erudito por lo árabe-islámico se ha mantenido a lo largo de siglos. Distintas personalidades, pese a las condiciones de rechazo de lo islámico que antaño estuvieron presentes en España, se interesaron por preservar un legado escrito que sabían era imprescindible y de enorme valor.
Por citar algún ejemplo, recordemos las palabras de Benito Arias Montano (1527-1598) sobre los libros escritos en lengua árabe: “Cuanto se sabía y estudiaba en Europa manaba de libros arábigos. Para todo buen suceso es bien que en el tesoro de libros de su Majestad haya copia de los de esta lengua, aunque ahora no se entienda ni se use entre los estudiosos”. O la orden real de doña Juana, de 1511, que manda que, “con las garantías judiciales vigentes, [los libros árabes] se examinen por personas entendidas para seleccionarlos debidamente”.
Los arabistas españoles han dado continuidad a la importancia capital que suponen los textos árabes para la memoria y para la historia, editándolos, traduciéndolos, estudiándolos. Este trabajo monumental de investigación ha sido, es y será una pieza clave para el entendimiento mutuo.
– ¿Cómo ve el presente y futuro del Arabismo en las Islas Canarias?
– En Canarias solo existen asignaturas de lengua, literatura y cultura árabes en las dos universidades públicas del archipiélago (la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria). Somos muy pocos profesores los que impartimos esta docencia, en la Universidad de La Laguna solo somos dos profesoras. Sin embargo, mantenemos un alto nivel en nuestra actividad investigadora.
La sociedad canaria no ha sabido aprovechar nuestra amplia experiencia académica, reconocida en ámbitos tanto nacionales como internacionales. Tampoco el Gobierno de Canarias. Desconozco el motivo.
No obstante, el futuro del arabismo en Canarias lo veo con esperanza. Quizás algún día nuestros estudiantes no se vean obligados a trasladarse a una universidad peninsular para cumplir su sueño de estudiar un grado en Estudios Árabes e Islámicos.
– ¿Qué representa para usted Sergio Castellano Teixeira?
– En 2014, Fernando de Agreda, José Antonio González Marrero y yo publicamos un libro sobre la vida y la trayectoria académica de Sergio Castellano Teixeira, nacido en 1922 en Las Palmas de Gran Canaria, el primer arabista canario. La publicación de esta monografía fue posible gracias a Carmen Ruiz Bravo-Villasante, catedrática jubilada de la Universidad Autónoma de Madrid y fundadora, en 1985, de la editorial CantArabia, dedicada a promover los lazos entre el mundo árabe y el hispánico, donde fue publicada esta obra.
La figura de Sergio Castellano Teixeira tiene una gran relevancia en la historia del arabismo canario en particular, pero también en la historia del arabismo español. Su vida fue muy breve, falleció de tuberculosis en 1949 a la edad de veintisiete años, pero dejó una particular impronta, pues fue discípulo predilecto de uno de los más grandes arabistas españoles: don Emilio García Gómez. Llegó a ser Profesor Adjunto de Lengua y Literatura árabes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, hoy Universidad Complutense de Madrid. Su tesis doctoral, que no llegó a finalizar, pretendía presentar la traducción y comentario del volumen III del Muqtabis fi ta’rij riyal al-Andalus (Historia de al-Andalus) del historiador cordobés Ibn Hayyán (987-1075).
Para mí, Sergio Castellano Teixeira encarna a la perfección el inmenso esfuerzo que deben realizar los canarios para acceder a estudios universitarios que no existen en nuestra comunidad autónoma, como es el caso de los Estudios Árabes e Islámicos. La vocación de Sergio Castellano por estudiar lengua árabe ya está presente en sus años de estudio en el Instituto Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria. Por las tardes recibía clases de árabe en una tienda de textiles de la calle Triana, Tejidos Khoury, propiedad de la familia Khoury, de origen sirio. Su profesor era don Elías Khoury. Con gran esfuerzo logró estudiar la licenciatura de árabe en Madrid.
Sergio Castellano Teixeira forma parte de la memoria intelectual grancanaria. Fue director de la revista mensual SPES en la que colaboraron compañeros suyos del Instituto Pérez Galdós, entre los que se encuentran destacadas personalidades como Pedro Lezcano, Carmen Laforet, Víctor de la Nuez y María Dolores de la Fe Bonilla.
– ¿Cómo analiza las relaciones culturales entre Marruecos y España (especialmente, las Islas Canarias)?
– Las relaciones culturales entre Marruecos y España tienen una larga trayectoria. Ambos países vienen realizando encuentros y desarrollando diversas acciones que han ido conformando un acercamiento real y efectivo. Pero aún debemos trabajar más en este sentido. En particular, es necesario que las nuevas generaciones se sumen y participen de forma activa en el desarrollo de las relaciones culturales hispano-marroquíes. Debemos comprender cómo entienden los jóvenes españoles y marroquíes el acercamiento, la amistad y la colaboración entre ambos países.
Es fundamental crear bases aún más sólidas para el aprendizaje de la lengua árabe en España y, en lo que respecta al español, dar continuidad al excelente trabajo que viene desarrollando esa gran institución que es el Instituto Cervantes. Sus sedes en Marruecos testimonian el alto interés y aprecio que tiene el país por la lengua española.
En Canarias es necesario crear espacios y momentos que faciliten el intercambio cultural. Me pregunto si algún canario o canaria ha leído a algún escritor o escritora marroquí. ¿Alguien conoce a algún artista marroquí? ¿Alguien lee prensa marroquí? Desde mi experiencia, la respuesta es no. Ocurre lo mismo en Marruecos. ¿Qué imagen se tiene de Canarias allí? ¿Se conoce la literatura canaria o algún pintor o pintora, escultor o escultora?
Marruecos es nuestro vecino. Es un país aún por descubrir para los canarios más allá de las visitas turísticas a Marrakech.
– ¿Cuántas veces ha visitado Marruecos? ¿Cómo lo ve (su gente, infraestructura, paisajes,…)?
– He perdido la cuenta de las veces que he viajado a Marruecos, un país que me fascina. Fui por primera vez en marzo de 2002 para participar en un gran congreso internacional sobre la historia y la cultura de al-Andalus. Nada más llegar al aeropuerto de Casablanca me sentí como en casa.
Marruecos ha cambiado mucho desde aquella época, pero sus gentes siguen siendo muy hospitalarias, acogedoras, con una energía que se palpa en cada rincón del país. He tenido la fortuna de conocer a grandes intelectuales marroquíes y de hacer amistades que han perdurado en el tiempo hasta hoy. Los paisajes espectaculares, la espiritualidad que te acoge y te envuelve, todo anima a vivir la belleza del presente. Es un gran país con una historia fascinante. Marruecos forma parte de mi experiencia vital más profunda.
– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores españoles y árabes?
– Compartimos muchas cosas, tanto en el pasado como en el presente. Sigamos conociéndonos más para lograr un futuro compartido libre de prejuicios.









