Mares30 – Rabat
Entrevistado por Mohamed Charbi
Francisco Javier Villegas es un escritor afincado en un territorio del norte de Chile, en la ciudad costera de Antofagasta, donde trabaja en la Universidad de Antofagasta. Su vida literaria comenzó con la publicación de poemas clandestinos en los años 80.
Desde entonces, ha enfocado su quehacer de vida, con los ojos rurales del sur de Chile, con una mirada crítica y reflexiva acerca de su propia condición combinando diversos desempeños laborales, compromiso social, experiencias de viajes y escritura.
En esta entrevista concedida al diario Mares30 nos comparte algunas opiniones a propósito de su visión respecto de Marruecos y la importancia de entender la realidad y la historia de Chile y Marruecos, como países amigos.
El profesor y columnista Javier Villegas nos habla también sobre el estado actual de las relaciones culturales entre Marruecos y Chile, el papel de la prensa marroquí en español para la consolidación de las relaciones entre Marruecos y América Latina, entre otras cuestiones de suma importancia.
– Háblenos de su trayectoria como profesor, escritor y columnista
A mi parecer, todo ese camino se inició desde un itinerario de origen, en mi hogar del sur de Chile, en la infancia, con mi madre y mis parientes mayores, con quienes viví “un tiempo dentro de otro tiempo”. Por lo tanto, fue a través de enseñanzas, lecturas y aprendizajes.
El oficio de escritura lo comencé a cultivar, poco a poco, con ejercicios breves, con lecturas de revistas y diarios, hasta que un día decidí escribir a la redacción de un periódico, de tradición periodística de mi país, enviando un artículo de opinión. Y el director lo aceptó. De todo eso han pasado varios años llegando a publicar, en países como España, Chile, Colombia, Francia y Marruecos, reuniendo más de 700 artículos en prensa escrita y radial.
Durante esos años, también, pasé de ser un obrero, un aseador y descargador de camiones, a estar en una sala de universidad y que, con esfuerzo y perseverancia, pude titularme de profesor de castellano y, años después, doctorarme en el área de Didáctica, en la Universidad de Barcelona, España.
– ¿Cómo ve a Marruecos y el mundo árabo-musulmán, en general?
Marruecos es un “país tesoro”, así lo denomino, por su abundante caudal a nivel cultural e histórico, dentro del mundo árabe-musulmán. Siempre he considerado que nosotros, en Chile y en Latinoamérica, debiéramos ser más abiertos a la cultura musulmana y aprender, por cierto, de su gente y de sus tradiciones.
Veo a Marruecos con los ojos de la geografía real, la verdadera, la territorial; pero, también, con los ojos de la geografía inventada, como dice Alberto Manguel, un escritor y traductor argentino-canadiense.
Marruecos me interesa por su órbita social y cultural y, también, por su valor de mitología, por sus escenarios y lugares y, sobre todo, por su gente y su religión. Allí tengo amigos muy valiosos con los cuales sigo relacionado; pero, sobre todo, continúo aprendiendo de ellos.
– ¿Cuáles son los lugares emblemáticos de Marruecos que usted quiere visitar una y otra vez?
En la enorme diversidad geográfica e histórica de Marruecos, como país fascinante a los ojos de un latinoamericano, es clave elegir algunos lugares como, por ejemplo, la Universidad de Qarawiyyin o Al- Karaouine, la universidad más antigua del mundo, ya que data del año 859, y que se encuentra en la ciudad de Fez.
Imperdible, por supuesto, la ciudad de Marrakech con su Plaza Jamaa El Fna y toda su profusión de jardines, mezquitas, madrasas y sus laberínticas calles diseñadas para admirar la esencia de la propia ciudad.
Y si es para tener influencia de escritura, o arte en general, llegar hasta Ouarzazate es ideal para visitar Ksar de Ait Ben Haddou, un pueblo de adobe y arcilla encerrado en otro tiempo, y que es Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO.
No puedo dejar de mencionar la Medina de Fez, en la parte más antigua de la ciudad, con bellos edificios y que data del año 809 y en la cual se respira todo el tejido cultural y espiritual de la nación marroquí.
Y, por cierto, también, visitar a Meknès, una de las ciudades imperiales de Marruecos, que debe su nombre a la palabra bereber Maknasa, que fue la tribu que fundó la ciudad. Ir por su casco antiguo visitando sus rincones mágicos, por su reconocida Plaza el Hedim, su madraza Bou Inania, el Mausoleo de Mulay Ismaíl o la gran Mezquita hace que un caminante se empape de toda esa riqueza cultural.
– ¿Cómo es la imagen de Marruecos en Chile?
Me parece que es una imagen en expansión, es decir, existe, cada vez más, una mayor apertura y se observa, en la población, ganas de saber más acerca del país de Marruecos lo que conecta con que hay personas que por inquietud personal quieren conocer más acerca del país de Marruecos.
Así también ha sido importante que, a través del deporte, del fútbol, por ejemplo, a través de las olimpiadas, los chilenos se están interesando por conocer a este país del norte de África, Marruecos, ya que también saben que existen tour y visitas agendadas en el año, aunque el tema de la lejanía y acceso es una situación comprensible para las personas de los dos países amigos.
– ¿Cómo valora usted el estado actual de las relaciones culturales entre Marruecos y Chile?
Me parece que el estado actual de dichas relaciones es muy alto, con plena cordialidad, respeto, confianza y cooperación.
El papel de la embajadora de Marruecos en Chile, a mi parecer, ha sido clave. He tenido el honor de conocer a la embajadora, la doctora Kenza El Ghali, y estar en la Embajada en Santiago, que es nuestra capital, donde he sido testigo de variadas actividades en pos de esta cooperación.
Recordemos que son 63 años de relaciones bilaterales y donde el respeto mutuo y la serie de coincidencias tanto en lo cultural como en los valores de principios universales han sido llevados de gran forma.
Actualmente, valoro mucho todo el potencial que se seguirá dando para una serie de acciones y campos de diverso tipo. Por mi formación, por supuesto, valoro mucho el afán cultural y las relaciones, por ejemplo, entre universidades al servicio de las relaciones educativas, científicas y literarias.
En este punto admiro el trabajo del Centro Cultural Mohammed VI para el Diálogo de las Civilizaciones que permanentemente organiza actividades en Chile acerca de estos temas.
– Marruecos es la mayor puerta de entrada a África y el mundo árabe para los hispanoparlantes ¿Están en Chile al tanto y se valora esta posición de Marruecos?
Chile, poco a poco, está valorando la importancia de Marruecos y de los países de África, en general. Seguramente, por la distancia geográfica y porque no hay programas árabes que estén situados en estas zonas, no se conoce con abundancia la cultura de Marruecos.
Sin embargo, a nivel de la cultura y los que somos amigos de Marruecos estamos de manera permanente siendo, de alguna forma, embajadores del país árabe. Chile es una sociedad aterrizada, diríamos, y que como sociedad sigue buscando nuevos derroteros y, en ello, por cierto, se hace relevante conocer y experimentar nuevos conocimientos como es en este caso, el conocimiento de un país hermano, a pesar de los miles de kilómetros que nos distancian.
– En su calidad de escritor y columnista ¿cómo ve el papel de la prensa marroquí en español en lo que se refiere a las relaciones entre Marruecos y América Latina?
Los medios de comunicación, en sus distintas formas, tienen un valor importante para fomentar y desarrollar fuertes relaciones culturales.
De lo que conozco, en los últimos años, ha habido un gran fomento por la divulgación de ideas y por difundir los temas de arte, educación, cultura, política y deporte árabe marroquí en español.
Yo leo la prensa y encuentro que hay una energía desafiante de algunos medios por realizar esa labor. Por lo tanto, en Chile y en Latinoamérica, con sus distintos grados y fuerzas, es observable que hay un papel de la prensa árabe por llegar hasta estos territorios avanzando y mejorando las relaciones entre Marruecos y América Latina.
Si pudiera indicar un espacio para ir desarrollándolo en plenitud es conformar observadores, corresponsales y redactores en los países latinoamericanos forjando convergencia de comunicaciones con medios de Marruecos lo que lo haría muy realista, directo y diverso, a la vez, en temas de lo que es la cultura árabe-islámica, africana, andaluza y latinoamericana.
– ¿Qué mensaje(s) quiere transmitir al lector marroquí y chileno?
Considero que estamos en un tiempo privilegiado y de reconocimiento para vincularnos entre los pueblos de Marruecos y Chile. Por lo mismo, es crucial apegarnos a los valores propios de uno y otro país y contribuir a ser abiertos para dar prioridad al conocimiento cultural entre las dos naciones.
Me gustaría aprender más de Marruecos y de África y no escatimar esfuerzos en la promoción de las comunicaciones, de la educación literaria hacia nuestros escritores, en los derechos humanos y en el reconocimiento del pasado y de toda la rica tradición que tenemos como países hermanos.
Así también, coloco de relieve la importancia de que los lectores de Marruecos conozcan más acerca de Chile y de Latinoamérica, en su conjunto, para ir consolidando la construcción de mejores naciones y de sociedades más prósperas.









