Houria Boutayeb*
La situación en Venezuela es bastante alarmante. Las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio, en vez de sembrar tranquilidad y dar un respiro a los venezolanos, han metido al país en un túnel oscuro sin salida y fragmentaron a la sociedad. Protestas por todos lados, muertos, heridos y detenciones arbitrarias.
Nicolás Maduro, presidente de la república venezolana desde 2013, sale de las urnas con un tercer mandato presidencial.
El Consejo Nacional Electoral otorgó la victoria a Maduro, sin que exibiera las actas electorales. Es la gota que desbordó el vaso y desató una ola de protestas que, esta vez, es difícil reprimir y acallar. Los ciudadanos salieron a la calle para denunciar el fraude electoral que dio como ganador, con un 51,2 % de los votos, al representante del Partido Socialista Unido de Venezuela. Un resultado cuestionado y denunciado por la mayor coalición opositora, liderada por María Corina Machado, quien reclamó la victoria del candidato opositor Edmundo González Urrutia en estos comicios presidenciales, pese a que el resultado oficial otorgó el triunfo al chavista Maduro.
Venezuela está en la encrucijada, avanza atrapada en un laberinto. Maduro que, con estas elecciones, permanecería en el Poder más que su mentor Hugo Chávez, manejó y gobernó el país, durante más de una década, con mano de hierro. Y como decimos, quien siembra vientos recoge tempestades, Maduro pierde el control y la confianza de los venezolanos y planta la semilla de una masiva manifestación que podría convertirse en una gran revolución sin precedentes.
Dentro y fuera de Venezuela, miles de manifestantes, levantaron la voz exigiendo el respeto a la soberanía popular y protestando contra Maduro que blindó un paquete de leyes y medidas para aplastar a la oposición y acallar a aquellos que se oponen a su gobierno. Los venezolanos salen a la calle, en diferentes puntos del mundo, para reclamar la transparencia y credibilidad del proceso electoral, que desde décadas daba legitimidad al régimen chavista.
¿Es que en 2024 seguimos hablando de dictaduras, incluso en presencia de decenas de partidos políticos y de opositores dentro y fuera de Venezuela? O ¿se trata de «una dictadura perfecta», como suele decir Mario Vargas Llosa, que se moldea según las circunstancias y necesidades?
En el caso de Venezuela es una república democrática pero sin derechos ni grandes esperanzas puestas en el futuro. Durante un cuarto de siglo, la oposición dejó el terreno vacío a Hugo Chávez y más tarde a su sucesor Maduro. Ambos mandatarios concentraron todos los poderes y tomaron decisiones institucionales que legitimaban su dictadura y autoritarismo.
La historia es testigo de grandes protestas y golpes de Estado, pero la represión era tan fuerte y sólida que Venezuela no consiguió liberarse del régimen chavista que, hoy en día, vuelve con fuerza a desafiar la voluntad de los venezolanos, ávidos de democracia, libertad y prosperidad que solo las urnas suelen brindar.
Al parecer y a diferencia de las elecciones anteriores, el 28 de julio marcará un antes y después en la historia de Venezuela, que está viviendo uno de sus episodios más oscuros del siglo XXI.
Ante este complejo escenario repleto de miedo y tensión y para que vuelva la paz y la seguridad a imperar en la región y no demore la anarquía, Marruecos junto con unos 30 países incluidos Estados Unidos, España, Reino Unido e Italia, han firmado un comunicado conjunto, para denunciar la opresión y exigir la transparencia electoral.
Marruecos, el único país en el continente africano que propone una solución pacífica a esta crisis en Venezuela, se suma a la comunidad internacional, que sigue expresando su grave preocupación por la escalada tensión en Venezuela.
En este comunicado, firmado en Santo Domingo de Guzmán, en la República Dominicana, donde el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, asistió a la investidura del presidente de la República Dominicana Luis Abinader, Marruecos reafirmó su compromiso con la democracia y los derechos humanos.
Un gesto solidario de apoyo al pueblo venezolano y a la oposición democrática. En este comunicado, Marruecos insiste en que la salida de la crisis venezolana pasa por elecciones libres y democráticas. Esta iniciativa de mediación refleja los esfuerzos de Marruecos para que Venezuela encuentre la salida del laberinto y derrote al monstruo de la corrupción y violación de derechos humanos que sumerge el país en un caos total.
A pesar de sus posiciones abiertamente hostiles a la integridad territorial del Reino y su reconocimiento a la RASD desde 1982, Marruecos toma la iniciativa y respalda la voluntad de los ciudadanos y sus derechos a unas elecciones libres y transparentes. Un apoyo incondicional a una solución que emana de los propios venezolanos, basada en la democracia, la justicia, la seguridad y la paz.
* Presidenta de la Asociación Marroquí de Periodistas Hispanohablantes









