Pedro Ignacio Altamirano, presidente de la fundación Altamirano y coordinador general provisional del Grupo Internacional de Diplomacia Civil, denuncia la continua falta de respeto de los miembros de la banda armada del Polisario y de la inexistente e ilegal RASD hacia las Naciones Unidas.
Altamirano denuncia que los representantes de la inexistente RASD no sólo lleva años desoyendo las resoluciones de las Naciones Unidas, que nunca respeta, como el envío de un censo de los campamentos en Argelia, ni que justifique en qué se gasta el dinero de las ayudas internacionales, sino que, además, el comportamiento de los miembros en las distintas sesiones de derechos humanos en Ginebra son intolerables, falta de respeto e intolerancia.

Las sedes de Naciones Unidas se distinguen, se deben distinguir, por ser un espacio neutral, de paz, respeto y tolerancia, cosa que los continuos representantes separatistas del Polisario incumplen de forma reiterada, acosando e increpando a todos aquellos que no siguen sus inhumanas tesis. No sólo en las zonas comunes, sino que además irrumpen en los paneles de debate increpando e intentando reventar, sin éxito alguno, ya son conocidas, aquellas reuniones en las que se debata los continuos incumplimientos de derechos humanos en los campos de Tinduf en Argelia.
Es normal y ello es lícito y necesario ver en la explanada de entrada ante la sede de Naciones Unidas en Ginebra continuas manifestaciones, encuentros de todo tipo de organizaciones que reclaman la atención de los participantes en la sesiones, y es en ese espacio de “calle” donde puedes expresarte del modo que quieras siempre con respeto y sin violencia, pero nunca en el interior de la sede, y mucho menos durante los encuentros.
Todo este comportamiento, por todos conocido, ya que siempre son los mismos, denota no solo falta de educación y saber estar, sino que subyace el origen totalitario e intolerante que inculca la banda armada en todas sus acciones, explica. Intentan pasar por víctimas cuando son ellos los únicos que producen víctimas, intentan pasar por seres humanos privados de derechos, cuando son ellos los que incumplen derechos y producen daños irreparables en inocentes menores de edad, agregó.
Del mismo modo, Altamirano declara que solo no les afectan estas acciones de los miembros de la banda separatista, sino que ello anima a seguir el trabajo, ya que si tan nerviosos e intolerantes se muestran, es que vamos por el camino correcto en nuestras denuncias que, sin duda incrementaremos durante las próximas sesiones. Nuestro objetivo es terminar con la utilización de niños y niñas para la guerra y la trata y lo conseguiremos.
“Para ello, tanto en la próxima sesión de Derechos Humanos de Ginebra como en la sede de New York trabajaremos de forma mucho más intensa para lograr nuestros objetivos de justicia social y libertad para que los niños puedan tener la infancia de juegos y educación que necesita, en vez de conocer la violencia como modo de vida. Si queremos un futuro de paz, debemos educar a los niños en paz, porque si permitimos que se sigan educando para la guerra, seguiremos teniendo un futuro de guerras”, concluyó.









