20 junio 2026 / 04:44

La Casa del Periodismo

El conflicto del Sáhara está llegando a su fin

Mares 30 - septiembre 29, 2024

 

Houria Boutayeb 

 

El conflicto del Sáhara está llegando a su fin. Se vislumbra una victoria, después de maratonianas negociaciones e intensos vaivenes en las salas de la ONU en Nueva York, para convencer a aliados y opositores sobre la legitimidad de un territorio que forma parte integral del Reino. Una realidad que nadie puede negar, puesto que la geografía sostiene los hechos y la historia confirma los derechos.

 

Fue en la sede de la ONU en Nueva York donde se iniciaron las primeras negociaciones, reuniones y encuentros entre todas las partes involucradas en este conflicto regional. El reto consistía en encontrar una solución pacífica que asegurara la estabilidad de la región y el bienestar de la población. Durante décadas, y debido a la inflexibilidad de las partes implicadas, sobre todo Argelia, parte clave del problema, era difícil avanzar y salir del impasse.

 

Habrá que esperar hasta 2007 para reanudar las negociaciones con una propuesta realista, seria y eficiente, basada en la Autonomía de las provincias del sur del Reino. Esta iniciativa marcó una ruptura con el pasado y revitalizó el expediente del Sáhara, ganando credibilidad, tras varias décadas de estancamiento. Con la mano tendida al otro y el Plan de Autonomía sobre la mesa, Marruecos logró persuadir a grandes potencias y miembros influyentes del Consejo de Seguridad sobre la efectividad de su propuesta, para poner fin a un diferendo que ha durado bastante tiempo.

 

Las idas y vueltas a Nuevas York han dado sus frutos y la 79ª sesión de la Asamblea General de la ONU ha sido más que satisfactoria. Ante todo el mundo, Marruecos ha reiterado, una vez más, la relevancia del plan de autonomía en el marco de la soberanía marroquí. Una propuesta que surge con fuerza y determinación, en un momento muy delicado, marcado por graves problemas geopolíticos que ponen en riesgo la estabilidad de todo un continente. Actualmente resulta inaceptable hablar de divisiones o conflictos territoriales, con un Oriente Medio en llamas, una Europa en crisis por la guerra en Ucrania, y las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China.

 

En la ONU, el mensaje de Marruecos ha sido claro y preciso, el plan de autonomía impulsará el desarrollo de la región, garantizará la estabilidad en el área y acabará con el sufrimiento de centenares de familias que viven secuestradas en Tinduf, en condiciones indignantes. Es hora de acelerar el proceso de esta propuesta para condenar también a los líderes del Polisario y de Argelia acusados, por varias Ongs, de desviar las ayudas humanitarias enviadas por la comunidad internacional a las poblaciones de los campamentos de Tinduf, durante casi cinco décadas. Existen testigos de este fraude y corrupción por parte de los separatistas del Polisario, quienes deben rendir cuentas por sus acciones, ya que son los principales responsables del sufrimiento de la población y del estancamiento socioeconómico en la región.

 

Y dado que la voz de la razón y la lógica siempre prevalece, Marruecos ha defendido en la ONU su propuesta, cuyo espíritu procede de la legalidad internacional y los modelos de autonomía vigentes en los países democráticos. Se trata de la única vía posible para forjar una nueva perspectiva de paz y desarrollo en toda la región. Una propuesta que sigue cosechando gran éxito, atrayendo el respaldo de otros países que se han sumado con firmeza a esta solución pacífica.

 

Dinamarca, y desde la sede de la ONU respalda la propuesta marroquí y considera «el Plan de autonomía presentado por Marruecos en 2007 como una contribución seria y creíble al proceso en curso de la ONU y como una buena base para una solución acordada entre las partes ». Así lo ha dejado claro el ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, quién mantuvo una entrevista con el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, al margen de la 79ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.

 

La nueva posición de Dinamarca reafirma y confirma lo que ha defendido desde siempre Marruecos. Un reconocimiento que legitima la causa nacional y da voz a sus reivindicaciones sustentadas por derechos históricos y jurídicos. Junto a Dinamarca, 19 países de la Unión Europea manifestaron su apoyo a la integridad territorial de Marruecos y a su plan de autonomía. En total, más de 100 países en todo el mundo respaldan esta iniciativa.

 

El jefe de la diplomacia marroquí, Nasser Bourita, continúa avanzando y explorando nuevas oportunidades para lograr el reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara y persuadir a otros países sobre la relevancia del plan de autonomía. Sin duda, la propuesta marroquí está ganando terreno y el expediente del Sáhara se acerca a su fase final, abriendo un nuevo capítulo en el que todos los marroquíes, de norte a sur, tienen el derecho a participar en la construcción y el desarrollo del Reino.

 

*Presidenta de la Asociación Marroquí de periodistas Hispanohablantes

 

 

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