Mohammed Tafraouti
La decimoquinta edición del Festival Internacional de Cine Ambiental de Chefchaouen llegó a su clausura tras cuatro días de proyecciones cinematográficas, encuentros de reflexión y actividades paralelas que transformaron la Perla Azul en un espacio abierto al diálogo entre el arte, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Una edición que volvió a confirmar que el cine ambiental se ha convertido en una herramienta de reflexión colectiva, de anticipación del futuro y de cuestionamiento renovado sobre la relación entre el ser humano y su entorno natural.

De Chefchaouen al mundo: el medio ambiente en el lenguaje de las imágenes
Esta decimoquinta edición se caracterizó por una amplia apertura a experiencias cinematográficas internacionales procedentes de Francia, España, Alemania, Túnez, el Sultanato de Omán y otros países de distintos continentes, ofreciendo al público una diversidad de perspectivas sobre los desafíos ambientales contemporáneos: cambio climático, pérdida de biodiversidad, gestión de los recursos naturales y protección de los ecosistemas.
En su discurso inaugural, Abdelilah Tazi, presidente de la Asociación Talassemtane para el Medio Ambiente y el Desarrollo, subrayó que el festival se basa en la convicción de que los recursos naturales, culturales y artísticos pueden constituir una auténtica palanca para el desarrollo sostenible, y que apostar por el cine y la imagen significa apostar por la conciencia y el cambio.
Por su parte, el director del festival, Mohamed Sattar, destacó que este encuentro cultural y ambiental ha dejado de ser una simple manifestación cinematográfica para convertirse, a lo largo de sus sucesivas ediciones, en una plataforma internacional de reflexión sobre las grandes cuestiones ambientales que preocupan al mundo actual. Precisó que los debates abordaron desafíos urgentes como la reducción de la cobertura forestal, la creciente presión sobre los recursos hídricos, el deterioro de la biodiversidad y la crisis de los residuos plásticos, convertida ya en uno de los mayores retos ambientales de nuestro tiempo.
Añadió que la Asociación Talassemtane apuesta por el poder de la imagen y el sonido como herramientas eficaces de sensibilización, educación y transformación de comportamientos. Asimismo, recordó que la ambición que impulsa esta iniciativa desde hace años es consolidar a Chefchaouen como capital del cine verde y como espacio internacional de diálogo entre cultura y medio ambiente. También dio la bienvenida a los invitados llegados de diversos países, afirmando que la cultura y el séptimo arte pueden contribuir a construir una conciencia ambiental colectiva y que la inversión en la creación artística y la imagen constituye uno de los pilares esenciales de un desarrollo sostenible capaz de reconciliar al ser humano con la naturaleza.
Premios portadores de mensajes de la naturaleza
El jurado de la Competición Internacional de Cine Profesional estuvo presidido por el reconocido cineasta marroquí Noureddine Lakhmari, mientras que el poeta y crítico cinematográfico marroquí Mohamed Abid presidió el jurado de la Competición Internacional de Cine Amateur y de la sección dedicada a los centros educativos.
Los resultados del concurso oficial reflejaron claramente la filosofía del festival, que valora las obras capaces de combinar calidad artística y mensaje ambiental.
Competición Internacional de Cine Profesional
El premio al mejor largometraje documental fue otorgado a la producción francesa “The Secret of the Ethiopian Wolf” (El secreto del lobo etíope), dirigida por Baptiste Deturche y Adrien Lesaffre. La obra sigue de cerca la vida del lobo etíope, uno de los cánidos más raros del planeta, y pone de relieve la importancia crucial de proteger las especies amenazadas y conservar sus hábitats naturales.
El premio al mejor cortometraje profesional fue concedido a “Les Racines du Silence” (Las raíces del silencio), de la directora franco-marroquí Dounia Barouri. La película aborda, desde una perspectiva profundamente humana, las consecuencias de la sequía y la escasez de agua sobre los habitantes de una aldea marroquí, poniendo el foco en los desafíos ambientales y sociales asociados al cambio climático.
Por su parte, el jurado otorgó su Premio Especial a “TAZN AKHT”, de la realizadora marroquí Kawtar Ouazgann. Este documental destaca la riqueza ecológica y cultural de la alfombra de Ouzguita como expresión de un patrimonio local sostenible, revelando los estrechos vínculos entre la preservación del legado cultural y la protección de los recursos naturales.
Competición Internacional de Cine Amateur
En la categoría internacional de cine amateur, el jurado concedió una mención especial a “VANA OLI (The Light of the Forest)”, de la directora india Sitara Karthikeyan, en reconocimiento a su valor artístico y a la relevancia de su mensaje ecológico.
El premio al mejor filme ambiental amateur fue para la producción tailandesa “Sanctuary of the Leatherback”, dirigida por Alongkot Chukaew, distinguida por su enfoque creativo de la conservación de la biodiversidad y la protección de las especies marinas amenazadas.
Competición de Centros Educativos
En la categoría reservada a los establecimientos escolares, el primer premio fue concedido a “The Call” (La llamada), de la directora Saadia Ait Fatih, perteneciente a la Dirección Provincial de Ouarzazate.
A través de una alegoría poética que une al ser humano con la naturaleza, la obra transmite un mensaje de sensibilización dirigido a niños y jóvenes sobre los peligros de la contaminación y la importancia de preservar el medio ambiente.
El jurado decidió igualmente otorgar una mención especial a todos los participantes de esta categoría, con el fin de estimular su creatividad en el ámbito del cine ambiental y animar tanto a docentes como a estudiantes a desarrollar sus talentos artísticos al servicio de las causas ambientales y del desarrollo sostenible.
Conferencia internacional: ¿puede el cine anticipar las ciudades inteligentes?
Uno de los momentos más destacados de esta edición fue la conferencia internacional titulada «El cine ambiental como laboratorio prospectivo de las ciudades inteligentes», con la participación de expertos, investigadores y profesionales marroquíes e internacionales.
Los participantes debatieron sobre la capacidad del cine para anticipar las transformaciones ambientales y urbanas, así como sobre su papel en la imaginación de nuevos modelos de ciudades sostenibles donde la tecnología esté al servicio tanto de las personas como del medio ambiente. Las intervenciones también subrayaron la importancia de la imagen en la influencia sobre las políticas públicas y en la construcción de una conciencia colectiva respecto a los desafíos ecológicos emergentes.
Del Mediterráneo a Chefchaouen: el mar en el centro del debate
El festival acogió igualmente un encuentro dedicado a los mamíferos marinos y a la pesca artesanal en el Mediterráneo, abordando las complejas relaciones entre la biodiversidad marina y las realidades socioeconómicas de las costas del norte de Marruecos.
La proyección de un documental sobre los daños ocasionados a las redes de pesca por los delfines abrió un debate científico y práctico sobre la necesidad de conciliar la protección de los mamíferos marinos con la preservación de los intereses de los pescadores tradicionales, dentro de un enfoque equilibrado basado en la sostenibilidad de los recursos marinos.
“Ecos del Mar”: una clase magistral sobre cine ambiental
Esta edición también estuvo marcada por la organización de una clase magistral colectiva en la comuna de Stehat en torno al cortometraje “Ecos del Mar”, de la directora Frédérique Gilbert.
La actividad permitió a los participantes descubrir las distintas etapas de creación de una película ambiental, desde la concepción de la idea hasta el montaje final, mostrando cómo la imagen puede convertirse en una herramienta de defensa de los ecosistemas marinos.
La jornada concluyó con una campaña de limpieza de la playa de Stehat, reflejando la dimensión práctica del festival y fortaleciendo el vínculo entre cultura ambiental y ciudadanía ecológica.
Teatro y sensibilización ambiental: cuando el mensaje trasciende la pantalla
El festival no se limitó a las proyecciones cinematográficas. También incluyó actividades educativas, artísticas y de sensibilización dirigidas a niños y jóvenes, así como talleres y espectáculos concebidos para fortalecer la cultura ambiental de manera creativa e interactiva.
Entre estas iniciativas destacaron varias actividades organizadas en Stehat, centradas en la sensibilización sobre la protección del medio marino mediterráneo.
Embajadores del medio ambiente: el arte al servicio del planeta
Como es tradición, el festival continuó distinguiendo a destacadas personalidades del ámbito artístico y cinematográfico mediante la concesión del título de Embajador del Medio Ambiente, una iniciativa destinada a promover la integración de la dimensión ecológica en la creación artística y en los procesos de producción cinematográfica.
Asimismo, el festival amplió esta iniciativa con la creación del título de Embajador Internacional del Medio Ambiente, otorgado este año a Frédérique Gilbert en reconocimiento a su compromiso con la protección de los océanos y la sensibilización de las nuevas generaciones.
El cine verde: un proyecto cultural y de desarrollo
A lo largo de todo el festival, el proyecto del cine verde se consolidó como una visión que trasciende el marco de un simple acontecimiento cultural para contribuir a la construcción de una cultura ambiental duradera basada en el arte, el conocimiento y la comunicación.
Los temas abordados, deforestación, estrés hídrico, pérdida de biodiversidad, contaminación plástica y energías renovables. reflejan desafíos globales que requieren una movilización colectiva.
El festival mantuvo además su compromiso con la iniciativa «Cero Plástico», gracias a la implicación de todos los participantes y proveedores, evitando el uso de plásticos de un solo uso durante toda la celebración.
También se organizó una actividad de sensibilización destinada a los alumnos de las zonas rurales y periféricas de Chefchaouen, en colaboración con la Asociación Campeones de Fnideq de Buceo Submarino y Protección del Medio Ambiente.
Chefchaouen, capital de la imagen que defiende la vida
La decimoquinta edición concluyó reafirmando una vez más la posición de Chefchaouen como una de las principales plataformas árabes y africanas dedicadas al cine ambiental.
Entre películas portadoras de mensajes procedentes de las montañas, los mares y los bosques, y debates que reunieron a científicos, artistas y responsables de la toma de decisiones, quedó claro que la apuesta impulsada por la Asociación Talassemtane desde hace años comienza a dar sus frutos.
En esta ciudad donde naturaleza y cultura se entrelazan, el cine se consolida como una voz que defiende el medio ambiente, una memoria que lo preserva y un horizonte que proyecta un futuro más equilibrado entre la humanidad y su planeta.










