30 julio 2026 / 11:04

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«Dima Maghrib»: la fuerza de una nación que vota, se defiende y construye

mares30 - julio 25, 2026

Mostafa Ammadi*

En tiempos de la aldea global, la imagen del Reino de Marruecos, liderado por Su Majestad el Rey Mohammed VI, adquiere una relevancia sin precedentes. Esta importancia se explica por la complejidad y la riqueza de su realidad histórica, difícil de comprender desde una única perspectiva. A lo largo de su historia, Marruecos ha sido un espacio de convivencia en el que árabes, amaziges, hassaníes, africanos, andalusíes y hebreos han contribuido conjuntamente a forjar la identidad nacional que hoy distingue al Reino.

 

En este marco, la celebración en unos días del vigesimoséptimo aniversario de la Fiesta del Trono ofrece una ocasión propicia para proyectar al mundo la imagen de un país sólido, moderno y abierto al futuro. Este motivo es siempre fuente de legítimo orgullo, ya que el eslogan «Dima Maghrib» no solo refuerza el sentimiento de pertenencia entre los marroquíes, sino que también trasciende las fronteras nacionales y gana reconocimiento en la opinión pública internacional. Se trata, en definitiva, del reflejo de un país que avanza con determinación, guiado por una visión de desarrollo que armoniza el respeto por su historia con una firme apuesta por la modernización y el progreso.

No obstante, este proceso de avance no está exento de desafíos. Persisten aún, en distintas instituciones marroquíes, inercias y resistencias al cambio que dificultan la construcción de una sociedad más comprometida con su futuro. Frente a ello, resulta imprescindible fortalecer la cultura democrática, consolidar el Estado de pleno derecho y fomentar una participación ciudadana cada vez más activa y responsable.

 

Dicho esto, cabe recordar que, para los marroquíes, la próxima cita electoral adquiere hoy una relevancia decisiva. Más allá de la renovación institucional, representa una oportunidad para reafirmar el compromiso colectivo con una democracia basada en la transparencia, la responsabilidad y la primacía del interés general. La elección de representantes íntegros, competentes y verdaderamente comprometidos con el bien común se convierte, así, en una condición esencial para continuar impulsando el desarrollo de Marruecos y dar respuesta a las legítimas aspiraciones de la ciudadanía.

 

Es precisamente en este espíritu donde cobra pleno sentido la marca «Dima Maghrib», cuya filosofía puede y debe proyectarse también sobre ámbitos esenciales como la enseñanza, la sanidad, la investigación, la cultura, la inmigración, los derechos y el servicio público en general.

 

Nacida como un eslogan en las gradas de los estadios, «Dima Maghrib» ha evolucionado hasta convertirse en un auténtico símbolo de identidad nacional. Su significado ha trascendido el ámbito deportivo para proyectarse en todos los espacios donde los marroquíes trabajamos, creamos, innovamos, emprendemos y ejercemos nuestros derechos y deberes, expresando con ello un profundo compromiso patriótico dentro y fuera de la patria querida. Asimismo, la marca «Made in Morocco» no puede construirse únicamente sobre la base de ciertos logros económicos o futbolísticos, por muy apreciados que sean por los marroquíes, sino también mediante la defensa de la dignidad y los derechos de todos los ciudadanos, allí donde se encuentren.

 

Casos como el del ciudadano marroquí, Abderrahim Faquir, fallecido en Bolonia en un suceso que ha conmocionado a la opinión pública internacional, recuerdan que la protección de la vida y el respeto a la dignidad humana de los marroquíes de a pie constituyen valores irrenunciables. Los gritos de «Aiuto, aiuto, basta» («Ayuda, ayuda, basta»), mientras el fallecido , raḥimahu Allāh, permanecía inmovilizado en presencia de personal sanitario, y la fuerza empleada contra él por los carabinieri se han convertido en un símbolo del sufrimiento y de la vulnerabilidad que aún padecen muchos inmigrantes marroquíes, así como en una llamada de atención sobre la necesidad de reforzar la protección efectiva de sus derechos.

 

Por todo ello, las próximas elecciones, e insisto en ello, representan también una oportunidad histórica para fortalecer nuestra marca país, ya consolidada como uno de los mejores exponentes del «Made in Morocco» en el ámbito internacional. Ello es así, porque una nación no solo se prestigia por lo que produce o conquista, sino también por la calidad de sus instituciones, la ejemplaridad de sus representantes y la confianza que inspira su democracia.

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(*) Hispanista y profesor universitario

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