23 junio 2026 / 14:32

La Casa del Periodismo

El arquitecto español Ulargui, a Mares30: la sede renovada del Cervantes de Casablanca compagina modernidad y tradición cultural marroquí

mares30 - junio 23, 2026

Casablanca- Mares30

La rehabilitación de la sede del Instituto Cervantes de Casablanca es también un ejemplo de cooperación arquitectónica entre Marruecos y España. Así lo destacó el arquitecto español, Jesús Ulargui, durante la entrevista concedida a Mares30 en el propio edificio de la calle Alger 31, donde avanzan las obras de renovación de uno de los espacios culturales españoles más emblemáticos de Marruecos.

Autor del proyecto básico y de ejecución de la reforma, Ulargui explicó que una intervención de estas características no puede concebirse sin una estrecha colaboración con profesionales marroquíes. La razón, señala, no es únicamente técnica, sino también normativa y cultural.

 

Según explicó, cualquier edificio promovido por el Estado español fuera de sus fronteras debe cumplir simultáneamente la normativa española y la legislación del país donde se construye. En el caso de Casablanca, ello ha requerido un trabajo coordinado con los arquitectos marroquíes Omar Alaoui y KenzaTazzi, a quienes quiso reconocer públicamente por su implicación en el proyecto.

Ulargui destacó que ambos profesionales han desempeñado un papel esencial para garantizar que la rehabilitación cumpla todos los requisitos legales, urbanísticos y administrativos vigentes en Marruecos. “La obra debe ejecutarse exactamente como cualquier otra obra marroquí”, subrayó, mostrando su satisfacción por una colaboración que considera fundamental para el éxito del proyecto.

 

Durante la entrevista, el arquitecto también reflexionó sobre la identidad arquitectónica de Casablanca y el papel que desempeña el edificio del Instituto Cervantes dentro del patrimonio urbano de la ciudad.

A su juicio, la sede representa de manera ejemplar una de las características más reconocibles de la arquitectura casablanquesa: la convivencia entre la modernidad y los elementos tradicionales. Por un lado, el edificio incorpora recursos arquitectónicos vinculados a la cultura local, como los arcos que articulan sus galerías y espacios interiores. Por otro, refleja la influencia de la arquitectura moderna de principios del siglo XX mediante líneas sobrias, fachadas blancas, grandes vanos y una composición ordenada y funcional.

 

Para Ulargui, precisamente esa combinación entre tradición y modernidad es una de las señas de identidad de Casablanca. Considera que la ciudad posee un patrimonio arquitectónico excepcional y que la sede del Cervantes forma parte de ese conjunto de edificios que explican la singularidad urbana de la capital económica marroquí.

Uno de los elementos que más valoró durante la conversación fue la configuración original del edificio, concebido en forma de “U” alrededor de un amplio patio central. Esta disposición, afirmó, constituye la esencia del edificio y uno de los rasgos que lo diferencian de otros centros del Instituto Cervantes.

 

El arquitecto considera que el patio será el verdadero corazón de la renovada sede. Actualmente ocupado por materiales de construcción y maquinaria de obra, este espacio se transformará en una plaza abierta destinada a actividades culturales, encuentros ciudadanos y eventos al aire libre.

“Es aquí donde realmente se entiende el edificio”, explicó mientras recorría el recinto en obras. Según sus previsiones, el patio se convertirá en uno de los espacios más emblemáticos del nuevo Cervantes de Casablanca y en un punto de encuentro para estudiantes, profesores y visitantes.

 

La futura sede mantendrá una organización sencilla y funcional. El edificio contará con un sótano destinado principalmente a servicios técnicos, una planta baja concebida como espacio público y una primera planta reservada a la actividad de formación y de enseñanza.

 

En la planta baja se ubicarán la biblioteca, el salón de actos, las oficinas de atención al público y otras áreas destinadas a actividades culturales. La primera planta albergará las aulas y los espacios para la enseñanza, creando una clara separación entre la dimensión cultural y la de enseñanza del centro.

 

Ulargui imagina el futuro patio como un lugar de convivencia cotidiana para los estudiantes, especialmente durante los descansos entre clases. Más allá de su función educativa, considera que el espacio se convertirá en un auténtico jardín urbano integrado en el tejido de Casablanca y abierto a la ciudadanía.

 

La rehabilitación de la sede del Instituto Cervantes, cuya reapertura está prevista para los próximos meses, busca así preservar la memoria histórica de un edificio construido en 1934 al tiempo que lo adapta a las necesidades de un centro cultural contemporáneo. Un proyecto que, según su arquitecto, aspira a reforzar el diálogo entre España y Marruecos a través de la arquitectura, la educación y la cultura.

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