Entrevistada por Toufiq Slimani
«Marruecos ha demostrado que tradición y modernidad no son caminos opuestos, sino dos fuerzas capaces de avanzar juntas bajo un liderazgo con visión de futuro.», así lo ha dejado muy claro Fabiana Martín a este periodista.
Con motivo del 27º aniversario de la Entronización de Su Majestad el Rey Mohammed VI, el diario Mares30 conversa con Fabiana Martín, parlamentaria argentina ante el Parlamento del MERCOSUR y expresidenta del PARLASUR, una de las voces políticas más reconocidas y respetadas de América del Sur. Este diario tuvo la oportunidad de entrevistarla durante sus vacaciones, en una conversación marcada por la cercanía y la admiración que profesa hacia un país que, como ella misma reafirma a este periodista, «ama con todo su corazón».
En esta entrevista concedida a Mares30, Fabiana Martín realiza una profunda reflexión sobre la transformación que ha experimentado Marruecos durante los últimos 27 años bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, destacando la capacidad del Reino para preservar su identidad histórica mientras impulsa un ambicioso proceso de modernización institucional, económica y social.
La parlamentaria argentina analiza también la evolución de la cuestión del Sáhara desde una perspectiva especialmente significativa para los argentinos, estableciendo un paralelismo con la defensa de la integridad territorial vinculada a las Islas Malvinas. Asimismo, aborda el excelente momento que atraviesan las relaciones entre Marruecos y Argentina, subrayando el enorme potencial de una asociación llamada a desempeñar un papel cada vez más relevante entre África y América del Sur.
Durante la conversación, Fabiana Martín ofrece además una reflexión serena sobre la evolución de los procesos políticos en España y América Latina, defendiendo el respeto a la voluntad democrática de los pueblos por encima de las etiquetas ideológicas. La entrevista concluye con un emotivo mensaje dirigido a los lectores de Mares30, en el que reafirma su compromiso de seguir estrechando los lazos de amistad, cooperación y entendimiento entre Marruecos y Argentina.
– El próximo 30 de julio, Marruecos conmemorará la Fiesta del Trono, que celebra los 27 años del ascenso al Trono de Su Majestad el Rey Mohammed VI. ¿Qué podría decirnos sobre Marruecos durante los últimos 27 años?
– Hablar del Marruecos actual y tratar de hacer una radiografía de estas casi tres décadas del reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI supone analizar una profunda transformación desde una perspectiva institucional.
Lo primero que resalta es su capacidad de liderazgo para conjugar dos fuerzas que, aún hoy, suelen entrar en conflicto en muchos lugares del mundo. Por un lado, la preservación, el cuidado y el respeto por la rica tradición histórica del pueblo marroquí, por su alma y su esencia. Por otro, un impulso decidido, imparable y audaz hacia la modernidad.
Durante estos años de Reinado de Su Majestad, Marruecos ha experimentado, desde mi perspectiva, una verdadera metamorfosis estructural. El país que hoy conocemos es un motor económico para la región y un centro logístico de alcance global, con la mirada puesta en el futuro mediante proyectos de gran envergadura, como el Puerto de Tánger Med, o el liderazgo que ha sabido construir en el ámbito de las energías renovables.
Es un Reino que ha desarrollado una moderna red de autopistas y trenes de alta velocidad sin perder el alma de su pueblo, que sigue viva en sus medinas y en sus calles.
Como mujer dedicada a la política, considero que la transformación más profunda y trascendental de este reinado no reside únicamente en las infraestructuras o en la economía, sino en el ámbito social. Su Majestad ha impulsado lo que definiría como una auténtica revolución pacífica en favor de la dignidad humana.
Un ejemplo de ello es la histórica reforma del Código de Familia, que constituyó un avance jurídico de enorme relevancia y un auténtico hito en el mundo árabe, al consagrar principios como la protección del interés superior del niño, la corresponsabilidad familiar y el fortalecimiento de los derechos jurídicos de las mujeres dentro del matrimonio.
También merece destacarse el reconocimiento progresivo de los derechos políticos de las mujeres, con una participación femenina sin precedentes en la toma de decisiones, ocupando espacios en los parlamentos, la diplomacia, los ministerios y los gobiernos locales. Abrir estos espacios significa situar la igualdad en el centro del debate y seguir avanzando hacia una participación cada vez más sólida y efectiva de las mujeres en la vida política.
Esta apuesta por la equidad jurídica se complementa con una amplia red de protección social que, a través de los programas de desarrollo humano, busca reducir la vulnerabilidad y fortalecer a las familias marroquíes. Lo importante ha sido asumir el compromiso de recorrer ese camino hasta garantizar la igualdad jurídica y la dignidad para todos los ciudadanos. Las bases están establecidas, la hoja de ruta está definida y el esfuerzo está impulsado y liderado por Su Majestad.
En una región geopolítica particularmente compleja, Marruecos ha logrado mantenerse como un auténtico oasis de paz y cohesión social. Ello responde, a mi juicio, a la visión estratégica de Su Majestad, que ejerce su papel de Monarca proporcionando no solo un marco institucional, sino también un referente espiritual capaz de fortalecer la unidad nacional, actuar como un dique frente a los extremismos y promover los valores de la moderación y la tolerancia.
Por supuesto, como todo proceso de desarrollo, existen desafíos importantes por delante. No tengo ninguna duda de que las propias instituciones marroquíes son plenamente conscientes de ellos. He podido comprobarlo personalmente en distintos foros internacionales, donde Marruecos mantiene una actitud permanente de cooperación, intercambio de experiencias y búsqueda conjunta de soluciones.
Sin embargo, la dirección está claramente definida. Marruecos continúa modernizándose, ampliando su influencia diplomática mediante una diplomacia prudente, madura y eficaz, sin perder nunca la dignidad ni la esencia de su pueblo.
Como conclusión de esta radiografía, considero que el reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI ha consolidado a Marruecos como un ejemplo de país capaz de avanzar con paso firme hacia el futuro sin renunciar jamás a sus raíces ancestrales.
– ¿Cómo analiza desde Argentina la evolución del conflicto del Sáhara en estos 27 años?
Analizar el reinado de Su Majestad Mohammed VI en relación con la evolución de la cuestión del Sáhara Occidental, desde mi perspectiva como parlamentaria argentina, implica hacerlo también desde lo que significa ser argentina y desde el profundo sentimiento que nuestro pueblo tiene respecto a las Islas Malvinas. Esa realidad me permite abordar este tema desde una convicción muy íntima que compartimos: el valor inquebrantable de la integridad territorial.
Para los argentinos, la defensa de nuestro territorio y de nuestra soberanía constituye una auténtica política de Estado. Por ello, cuando observo la posición de Marruecos bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, encuentro un claro paralelismo en la resiliencia y en la búsqueda de soluciones de fondo que respeten la unidad de las naciones.
Durante estas décadas, la posición de Marruecos ha evolucionado de una manera que definiría como madura y pragmática. El punto de inflexión fue, sin duda, la presentación de la propuesta de autonomía para el Sáhara en 2007. Marruecos no eligió el camino de la intransigencia ni de la confrontación absoluta, sino que ofreció una solución pacífica, seria, realista y creíble dentro del marco de su soberanía nacional.
Lo más destacable de esta propuesta es que no solo busca desactivar un foco de inestabilidad regional, sino que prioriza el desarrollo humano, económico y social de los habitantes de las provincias del sur.
Desde la distancia geográfica de Argentina, pero compartiendo esa sensibilidad por la defensa de la soberanía, observo cómo el consenso internacional se inclina cada vez con mayor claridad hacia esta posición marroquí. El respaldo explícito de potencias internacionales, de numerosos países de la Unión Europea y de otros actores internacionales a la propuesta marroquí de autonomía bajo soberanía marroquí demuestra que la comunidad internacional premia la estabilidad y el realismo político frente a planteamientos del pasado que ya no responden a la realidad del mundo actual.
Como parlamentaria, considero que la diplomacia del siglo XXI debe construir certezas. Marruecos ha demostrado ser un actor predecible, confiable y firmemente comprometido con la defensa de su integridad territorial.
Mi valoración es de profundo respeto hacia un proceso que, desde mi punto de vista, respeta la legalidad internacional y la soberanía del Reino, al tiempo que está logrando transformar un conflicto en una oportunidad para la paz, el desarrollo y la integración regional.
– ¿Cómo analiza las relaciones actuales entre Marruecos y Argentina?
– Las relaciones entre Argentina y Marruecos constituyen, en primer lugar, un vínculo muy maduro, construido sobre bases sólidas. Precisamente esa solidez ha convertido esta relación en un enorme potencial que está preparado para desarrollarse plenamente en beneficio no solo de ambos países, sino también de sus respectivas regiones.
Históricamente compartimos el respeto mutuo y una relación diplomática estable. El gran desafío de esta nueva etapa consiste en transformar esa sintonía y esos valores comunes en una auténtica alianza económica y estratégica.
Desde la perspectiva parlamentaria, considero que Argentina y Marruecos son socios naturales. Argentina representa una de las principales puertas de entrada a América del Sur y al MERCOSUR, mientras que Marruecos se ha consolidado, bajo el liderazgo de Su Majestad Mohammed VI, como una gran plataforma logística de conexión con África y el mundo árabe.
No somos economías competidoras; al contrario, somos economías claramente complementarias. Marruecos destaca por su liderazgo en la producción de determinados insumos estratégicos y en el desarrollo de las energías renovables, ámbitos plenamente compatibles con el potencial agroindustrial argentino y con la transición energética que vive nuestro país.
Al mismo tiempo, Argentina puede aportar conocimientos tecnológicos y experiencia en materia de seguridad alimentaria que pueden contribuir al desarrollo de Marruecos.
En la actualidad, las relaciones entre los Estados ya no se miden únicamente por la distancia geográfica, sino por la coincidencia en valores como la estabilidad, la previsibilidad y el desarrollo humano.
Los avances diplomáticos alcanzados por Marruecos en su región, unidos a la vocación de inserción internacional que hoy impulsa la política exterior argentina, crean un escenario muy favorable para consolidar un puente comercial, económico y cultural sin precedentes.
Mi visión es profundamente optimista, tanto respecto al presente como al futuro. Considero que este es el momento adecuado para que nuestros parlamentos, gobiernos y sectores privados aceleren la firma de acuerdos bilaterales.
Una muestra de ello es el interés y el trabajo conjunto que ya venimos desarrollando desde el Parlamento del MERCOSUR con el Reino de Marruecos, abordando temas estratégicos para ambas partes.
El mundo actual exige alianzas inteligentes, seguras y orientadas al futuro. Consolidar el eje Argentina-Marruecos y fortalecer los vínculos entre el MERCOSUR y Marruecos constituye, a mi juicio, una decisión estratégica que beneficiará a ambos pueblos.
– ¿Le preocupa el auge de la derecha y la extrema derecha en América Latina y España?
– Como parlamentaria, observo los procesos políticos de España y de nuestra querida América Latina no desde una óptica de preocupación por una corriente ideológica en particular, sino desde un profundo respeto a la soberanía de los pueblos y a sus procesos democráticos. Es desde esa perspectiva desde donde considero que deben analizarse.
La historia y la madurez institucional nos enseñan que las democracias modernas son dinámicas. Hoy los ciudadanos exigen, con razón, respuestas eficaces a problemas muy complejos, como la seguridad, el desarrollo económico, el empleo o la equidad social. Cuando los mapas políticos se reconfiguran, lo que estamos viendo es la expresión legítima de una sociedad que busca soluciones a sus demandas a través de las urnas. La alternancia política forma parte de la esencia de la democracia.
Más que detenernos en etiquetas ideológicas, quienes ejercemos responsabilidades parlamentarias debemos centrar nuestra atención en la fortaleza de las instituciones. Lo afirmo también desde mi experiencia como presidenta del Observatorio de la Democracia del Parlamento del MERCOSUR y como observadora internacional en distintos procesos electorales de América Latina.
Mientras se respeten las reglas del juego democrático, la división de poderes, el Estado de derecho y los derechos humanos, los cambios de gobierno o de orientación política representan la voluntad soberana de los pueblos y deben ser respetados.
En el ámbito de las relaciones internacionales, la diplomacia de Estado debe situarse siempre por encima de las afinidades políticas coyunturales. La relación entre Argentina y España, por ejemplo, es histórica, indestructible y basada en la hermandad entre ambos pueblos. Del mismo modo, nuestros vínculos con la región constituyen una prioridad.
Las banderas políticas cambian, pero las relaciones entre las naciones deben perdurar, construyendo puentes sustentados en intereses estratégicos compartidos, la previsibilidad y el respeto mutuo, con independencia del signo político elegido democráticamente por cada pueblo.
Mi compromiso ha sido y seguirá siendo trabajar con las instituciones legítimamente constituidas para fortalecer la cooperación internacional y contribuir al bienestar de nuestras sociedades.
– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores?
– Permítanme transmitir a los lectores mi más sincero saludo desde mi responsabilidad como parlamentaria argentina ante el Parlamento del MERCOSUR.
Quiero agradecer que siempre encontremos en el diario “Mares30” un puente donde las palabras nos permitan construir, cooperar y fortalecer los lazos entre nuestros pueblos, haciendo que las distancias sean cada vez más pequeñas.
El motivo que hoy nos convoca tiene para mí una gran trascendencia institucional: conmemorar un nuevo aniversario del histórico reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI, que Dios lo asista. Se trata de una fecha que invita a reflexionar sobre más de un cuarto de siglo de paz, progreso, modernización y profundos avances sociales en favor de la equidad y de la familia.
Permítanme también dedicar unas palabras muy sinceras al pueblo marroquí, al que llevo siempre en mi corazón con un profundo cariño. No tengo palabras suficientes para expresar mi gratitud por la generosidad, el respeto y el afecto con los que siempre me han recibido en cada rincón del Reino.
Marruecos es un país extraordinariamente hermoso, no solo por la riqueza de su historia, la diversidad de su geografía o la grandeza de su patrimonio, sino, sobre todo, por la calidez incomparable de su gente, que constituye su mayor riqueza.
Me llevo siempre el recuerdo de sus abrazos y renuevo mi compromiso de seguir trabajando, desde el lugar que me corresponde, para que la distancia geográfica que separa a nuestros pueblos se vuelva cada vez más pequeña y continúe fortaleciéndose este lazo de amistad, cooperación y compromiso que compartimos para seguir creciendo juntos.








