Miles de solicitantes denuncian dificultades para acceder al sistema oficial mientras proliferan intermediarios que ofrecen citas a cambio de importantes sumas de dinero
Mares30- Tánger
Omar Ajana*
Conseguir una cita para solicitar un visado español se ha convertido para muchos
ciudadanos marroquíes en una auténtica carrera de obstáculos. Lo que debería ser un trámite administrativo accesible y transparente se percibe cada vez más como un proceso complejo, marcado por la escasez de citas y por la aparición de intermediarios que ofrecen soluciones rápidas a cambio de elevadas cantidades de dinero.
Durante los últimos años, las quejas de usuarios se han multiplicado. Estudiantes, trabajadores, empresarios y familias que desean viajar a España relatan una experiencia similar: largas esperas,
dificultades para acceder a la plataforma de citas y una sensación generalizada de impotencia ante un sistema que parece incapaz de absorber la demanda existente.
En este contexto ha surgido un fenómeno preocupante: la proliferación de intermediarios que aseguran poder obtener citas a cambio de pagos que, según numerosos testimonios, pueden oscilar entre los 2.000 y los 4.000 dirhams, e incluso más en determinados casos. Para muchas personas, la única diferencia entre conseguir o no una cita parece depender de la capacidad económica para recurrir a estos canales informales.
La gestión administrativa de las solicitudes de visado para España en Tánger está externalizada a través de BLS International, una empresa privada encargada de recibir documentación, gestionar citas y tramitar expedientes antes de su envío al Consulado General de España. Sin embargo, la decisión final sobre la concesión o denegación de los visados corresponde exclusivamente a las
autoridades consulares españolas.
Precisamente por ello, el debate ya no se centra únicamente en quién gestiona el procedimiento, sino en las condiciones reales de acceso al sistema. La percepción de numerosos usuarios es que existe una profunda desigualdad entre quienes intentan obtener una cita por los canales ordinarios
y quienes recurren a intermediarios.
Diversos colectivos sociales, asociaciones y ciudadanos afectados reclaman una mayor
transparencia en la asignación de citas, así como mecanismos de control más eficaces que garanticen la igualdad de oportunidades para todos los solicitantes. También piden que se investiguen las posibles irregularidades que puedan estar favoreciendo la aparición de un mercado paralelo alrededor de un servicio que debería regirse exclusivamente por criterios administrativos.
Más allá de las cifras y de los procedimientos, el problema tiene una dimensión humana. Detrás de cada cita hay estudiantes que esperan iniciar sus estudios, familias que desean reunirse con sus seres queridos, profesionales que necesitan viajar por motivos laborales y ciudadanos que simplemente ejercen su derecho a solicitar un visado en condiciones de igualdad.
La confianza en las instituciones se construye sobre la transparencia y la equidad. Cuando un procedimiento administrativo genera la percepción de que existen privilegios o vías paralelas de acceso, esa confianza se debilita.
Por ello, resulta fundamental que las autoridades competentes escuchen las preocupaciones de los ciudadanos y adopten las medidas necesarias para garantizar
que el acceso a las citas se realice de manera justa, transparente y accesible para todos.
La cuestión ya no es únicamente cuántas citas están disponibles. La verdadera pregunta es si todos los ciudadanos tienen las mismas oportunidades para acceder a ellas.
*Periodista y escritor. Presidente de AMILAC (Asociación Marruecos, Ibero-Latinoamérica y el Caribe).









