Por tanto, significa que las poblaciones de nuestros países están hartas de los políticos y de los métodos del socialismo en todas sus manifestaciones exacerbadas, esto es, marxismo, leninismo, maoísmo, castrismo, chavismo, etc., donde todas estas visiones amorfas del objeto de la vida, tenían como fin último el comunismo que no existe, dado que es una quimera, una fantasía, un utopismo, y que se ha sostenido desde el siglo XIX por discursos románticos, llenos de abstracciones, que pregonaron una rara idea de la igualdad, impactando negativamente a la calidad individual de la persona humana, que, en cambio, es excelsa en su naturaleza constitutiva, a partir de su talento personal, esa virtuosidad solamente humana por antonomasia que el marxismo siempre verá como defecto u oprobio.
La gente se ha dado cuenta que el método marxista y su doctrina, que crearon lo que hoy denominan economía popular de mercado, realmente no sirve para nada porque siguen igual de siempre, sin poder salir de la vida dominada por la miseria y sin trascendencia.
La gente, desde el puro trágico realismo que les toca afrontar en su día a día, así lo creen y lo ven en los países que han practicado el marxismo hacia el comunismo, es decir, que se quedaron pobres, dominados por un modelo de vida sin encanto, sin creatividad, sin ganas por el cambio cualitativo, que los libre de la pobreza que siempre será hereditaria.
Todo lo anterior es una completa desesperanza y por eso han girado y siguen haciéndolo. Es verdad que los latinoamericanos pudieron optar por la insurgencia para defenestrarlos por ser gobiernos irresponsables y corruptos, en su inmensa mayoría, pero han preferido a las reglas convencionales para hacerlo, y por eso los han arrancado del poder por medio de la democracia, el sistema político, aunque imperfecto, que sigue siendo el más importante de la sociedad humana.
Ahora los gobiernos de la derecha de nuestra región tienen la enorme responsabilidad de que la gente les crean y le tengan confianza.
Si terminan siendo gobiernos de élites, practicando el capitalismo salvaje que los marxistas señalaron por sus teóricos luego de la Segunda Guerra Mundial pregonando la idea del bienestar que permitió a los progresistas ir ganando espacios en el mundo, no solo volveremos a experimentar la ciclicidad del poder, si no que, podría desencadenarse una fase explosiva e involutiva, dominada por el utilitarismo y la incredulidad, donde nuestras sociedades podrían terminar despreciando lo convencional, que sería lo mismo que aceptar la barbarie.
Necesitamos una América Latina que no solamente crezca para los ricos sino también para las clases medias y para los pobres. La redistribución de la riqueza no deberá ser repartir a todos por igual. NO, sino repartir lo que a cada uno corresponda según sus esfuerzos y talentos. Ese es el significado de girar hacia la derecha.
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• Internacionalista y ex canciller peruano









