En medio del debate político y mediático generado en España tras la llegada masiva de miles de inmigrantes marroquíes a Ceuta y de la tendencia a asociar la inmigración con problemas de seguridad, presión sobre los servicios públicos o costes para el Estado, los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ofrecen otra perspectiva sobre el peso de la población extranjera en la economía y el mercado laboral español.
Las cifras correspondientes a agosto muestran que la afiliación de trabajadores extranjeros a la Seguridad Social ha vuelto a superar los 3,5 millones de ocupados, hasta alcanzar concretamente los 3.551.759 afiliados, lo que representa el 15,9% del total de trabajadores registrados en el sistema.
El dato adquiere especial relevancia en el actual contexto español, marcado por las consecuencias políticas y sociales de la crisis migratoria de Ceuta y por un discurso cada vez más presente que tiende a presentar la inmigración fundamentalmente desde la óptica de la irregularidad y sus problemas asociados.
Los números oficiales muestran, sin embargo, que millones de extranjeros forman parte del mercado laboral español y cotizan a la Seguridad Social.
De hecho, la afiliación de extranjeros presenta un comportamiento especialmente dinámico. En agosto había 482.490 trabajadores extranjeros más que hace un año, mientras que el conjunto del sistema ganó 679.023 afiliados en términos interanuales.
Esto significa que los extranjeros representan alrededor del 71% del incremento neto de afiliados registrado en España durante el último año, tomando como referencia ambas cifras facilitadas por el Gobierno español.
España alcanzó en agosto los 22.345.226 afiliados de media en la serie original, un 3,13% más que un año antes. En comparación con 2018, el sistema cuenta actualmente con más de 3,5 millones de afiliados adicionales.
La evolución resulta todavía más significativa al eliminar los efectos estacionales y de calendario. En términos desestacionalizados, agosto sumó 83.844 ocupados, hasta alcanzar los 22.371.964 afiliados, el nivel más elevado de la serie. España acumula así 67 meses consecutivos de crecimiento de la afiliación en esta medición.
“El mes de agosto nos deja un crecimiento de empleo histórico, como vemos en la serie desestacionalizada y en la original, en comparación interanual”, señaló la ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quien destacó que España lleva “más de 5 años y medio sumando afiliados mes a mes” en términos desestacionalizados.
Casi 340.000 inmigrantes regularizados ya están trabajando
Otro de los datos que permite introducir matices en el debate sobre inmigración es el impacto del proceso extraordinario de regularización de personas extranjeras.
A 31 de agosto, 337.917 extranjeros procedentes de este proceso se encontraban de alta en la Seguridad Social, es decir, trabajando y cotizando dentro del sistema.
Colombia encabeza la clasificación por países de origen, con 97.376 afiliados procedentes del proceso de regularización, seguida de Venezuela, con 66.733.
Los datos del Ministerio muestran así una realidad más amplia que la que puede desprenderse del debate centrado exclusivamente en las entradas irregulares. La inmigración plantea desafíos evidentes en materia de gestión fronteriza, acogida e integración, pero también constituye una parte sustancial del mercado laboral español.
Tras los acontecimientos de Ceuta, generalizar la imagen de los inmigrantes a partir de una crisis migratoria puntual supone dejar fuera de la fotografía a más de 3,5 millones de trabajadores extranjeros que están afiliados a la Seguridad Social, así como su creciente peso en la creación de empleo.








