05 julio 2026 / 16:58

La Casa del Periodismo

Los medios del “eurocentrismo” y del “occidentalismo”, un jugador más en el partido entre Marruecos y Francia

mares30 - julio 5, 2026

A cuatro días del apasionante duelo entre Marruecos y Francia en los Cuartos de Final del Mundial 2026, da la impresión de que el partido ya ha comenzado fuera del terreno de juego. Tras el exigente encuentro entre Francia y Paraguay, se ha desatado una inédita campaña mediática europea y occidental contra el árbitro uzbeko Ilgiz Tantashov y el equipo del VAR, convirtiendo sus decisiones en el centro del debate en periódicos, cadenas de televisión y plataformas deportivas.

 

El diario francés L’Équipe calificó al árbitro con un 1 sobre 10 y lo describió como “absolutamente incompetente”, mientras que los diarios españoles Marca y Sport denunciaron una excesiva permisividad con las entradas violentas.

 

Joe Hart, en la BBC, calificó el arbitraje de “impactante y vergonzoso”, mientras que Roy Keane, leyenda del Manchester United, lo definió como “una catástrofe” e incluso pidió abrir una investigación para esclarecer si el árbitro y los colegiados del VAR habían recibido dinero antes del partido. Da la impresión de que algunos esperaban que Francia disputara un “entrenamiento” o una “excursión” sobre el césped, en lugar de un partido de la Copa del Mundo.

 

A esta campaña también se sumaron otros periodistas y analistas, entre ellos el alemán Jan Hinkel, quien afirmó que el árbitro había perdido el control de un “partido sucio”, y el periodista Colin Millar, de The Athletic, quien aseguró que Francia tuvo suerte de terminar el encuentro sin sufrir lesiones graves.

 

En cambio, en Paraguay la valoración fue completamente distinta. El diario ABC Color defendió la actuación del colegiado y sostuvo que dirigió el encuentro con serenidad, equilibrio y sin cometer errores determinantes. Incluso la emisora francesa RMC consideró que su arbitraje fue correcto, lo que demuestra que la valoración de su actuación estuvo lejos de ser unánime.

 

Como marroquíes, tenemos derecho a plantearnos una pregunta: ¿puede una campaña mediática de esta magnitud influir, aunque sea de forma indirecta, en el equipo arbitral que dirigirá el Marruecos-Francia? Esperamos que no, pero todo indica que determinados sectores europeos están alimentando esta presión.

 

En el fútbol moderno, los árbitros no viven aislados de lo que ocurre a su alrededor. Siguen lo que se dice y se escribe sobre sus colegas y saben que cualquier decisión polémica puede situarlos bajo el foco mediático internacional. Y es evidente que el relato dominante en los grandes medios internacionales sigue estando marcado por una visión eurocéntrica y occidental.

 

En ese contexto, amplificar los errores arbitrales antes de un partido tan sensible como el Marruecos-Francia puede generar una presión psicológica que lleve a algunos árbitros, consciente o inconscientemente, a adoptar decisiones favorables al equipo que esos medios presentan como el “perjudicado” en el duelo anterior.

 

La paradoja es que esta intensidad mediática no suele manifestarse con la misma fuerza cuando los errores arbitrales afectan a otras selecciones del “Sur Global”. En el Mundial de Catar 2022, muchos siguen recordando las dos posibles penas máximas reclamadas por Marruecos ante Francia, una de ellas tras una clara acción sobre Sofiane Boufal, sin que el VAR llamara al árbitro para revisar la jugada. Aquella polémica no provocó una reacción comparable en buena parte de la prensa europea.

 

Del mismo modo, varios partidos de este Mundial han registrado acciones merecedoras de tarjetas amarillas e incluso rojas para jugadores de grandes selecciones, sin que ello se transformara en un debate internacional ni en campañas cuestionando la imparcialidad de los árbitros.

 

Criticar el rendimiento de un árbitro es legítimo. Sin embargo, cuando esas críticas se convierten en una campaña que trasciende el análisis deportivo para poner en duda la integridad de los colegiados y reclamar investigaciones, pasan a ser un factor más que puede influir en el ambiente que rodea al siguiente partido.

 

El gran desafío para la selección marroquí será resolver el encuentro sobre el césped, al margen de la presión mediática y de las polémicas arbitrales. Nosotros en Marruecos sabemos que tenemos que jugar mucho mejor para eliminar a Francia. Así es el negocio del fútbol.

 

Los Leones del Atlas ya demostraron en Catar y están confirmando en el Mundial de 2026 que su crecimiento no es fruto de la casualidad, sino el resultado de un proyecto futbolístico capaz de competir con las mayores potencias del fútbol mundial. Un día esta selección conquistará la Copa del Mundo, contra todos. Ojalá que sea en esta versión. Vamos, Leones.

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