DISCURSO DEL DR. MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY, EXMINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DEL PERÚ, DURANTE LA TERCERA EDICIÓN DE LA CONFERENCIA DE POLÍTICA DE LA COALICIÓN PARA LA AUTONOMÍA DEL SÁHARA, INTITULADO “LA INICIATIVA DE AUTONOMÍA BAJO SOBERANÍA MARROQUÍ: MOTOR DE UNA DINÁMICA INTERNACIONAL PARA UNA SOLUCIÓN DEFINITIVA DEL CONFLICTO DEL SÁHARA MARROQUÍ”.
(Dajla, miércoles, 29 de abril de 2026)
Excelencias,
Señoras y Señores,
Me siento extraordinariamente honrado con la invitación que me han extendido los organizadores de esta Tercera Edición de la Conferencia de Política de la Coalición para la Autonomía del Sáhara, cuya temática para esta ocasión, ha sido intitulada “Entre el reconocimiento internacional de la soberanía política y económica de Marruecos sobre su Sáhara y la histórica adopción de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU: hacia una solución definitiva de la cuestión del Sáhara en la ONU, en el marco exclusivo de la autonomía bajo soberanía marroquí”.
Muchas gracias por invitarme y por la oportunidad de compartir con tan selecto grupo de expertos venidos de diversas partes del mundo en un evento que domina por su impecable organización.
En mi calidad de internacionalista, experto en derecho internacional, profesor universitario e investigador, y exMinistro de Relaciones Exteriores del Perú, he tenido la oportunidad de participar en diversos procesos diplomáticos y negociaciones internacionales. Esta experiencia me ha convencido profundamente de una verdad esencial: el recurso a los mecanismos pacíficos de solución de controversias, constituye la piedra angular de toda estabilidad duradera.
Los medios pacíficos son de naturaleza ius cogens de acuerdo con el derecho internacional y con la sensatez que debe primar en la vida internacional contemporánea, es decir, constituyen imperativos categóricos de cumplimiento obligatorio, o sea, se trata de una verdad kantiana, hoy más presente que nunca, la actitud metodológica pacífica para los arreglos de las diferencias que existen, bajo la hechura del derecho internacional, que es el mundo de las normas internacionales, y bajo el manto de las relaciones internacionales, que es el marco del poder internacional para la paz, y que se ha constituido en el frente fundamental para el accionar de la diplomacia marroquí, siguiendo las instrucciones de su monarca, Mohamed VI, actuando, sin desmayo durante todo el tiempo que dura el problema del Sáhara, siempre dominada por la convicción de concebir el arreglo únicamente de manera pacífica, porque la paz, que eleva a las diplomacias de bien, como es el caso de la diplomacia del Reino de Marruecos, debe ser privilegiada por sobre todas las cosas.
Señoras y Señores,
Partamos de una constatación sencilla y totalmente verificable: el mundo ha cambiado. Los conflictos prolongados ya no tienen cabida en un entorno internacional que aspira a la estabilidad y al desarrollo. No es racional seguir con un problema que ha sobrepasado el medio siglo de persistencia, debilitando a la región, a cuya causa de sus inestabilidades ha tenido dos únicos responsables, Argelia y el Frente Polisario, siempre hallándolos detrás de las cortinas, fragmentando todo el tiempo el progreso en el Sáhara, siempre conspirando contra el destino de paz y tranquilidad que se merecen los hombres y mujeres de esta parte del sur del Reino de Marruecos.
En este contexto, la Iniciativa marroquí de Autonomía, se impone como la única solución política para alcanzar una resolución definitiva del diferendo en torno al Sáhara marroquí y decirlo, abiertamente, es actuar con realismo.
Lo que particularmente llama la atención es la dinámica internacional que se ha ido construyendo progresivamente en torno de esta Iniciativa de Autonomía, cuyas adhesiones son un verdadero sutnami, y solamente basta mirar cómo en los últimos días, Canarias, de la mano de su presidente del gobierno, Fernando Clavijo, lo ha hecho en perfecta sintonía con el gobierno de España, al que pertenece, y hace un par de semanas, la República de Mali, país del Sahel, cerca de aquí, que acaba de superar la amenaza de un golpe de Estado, y estoy seguro que, cuando acabe estas palabras, nos habremos enterado de otras nuevas adhesiones a la Iniciativa de Autonomía para el Sáhara marroquí.
El realismo basta para comprender por qué la abrumadora mayoría de los Estados del globo, apoya una solución del diferendo del Sáhara en el marco de la soberanía de Marruecos. Es perfectamente evidente para quien quiera verlo. Por eso, no hay que tapar el Sol con un dedo: la autonomía bajo soberanía marroquí constituye una solución federadora y de consenso, que propone un equilibrio pragmático entre el respeto de la soberanía de Marruecos y la garantía de una gobernanza local democrática en beneficio de las poblaciones concernidas.
La tendencia actual de las relaciones internacionales es, en efecto, inequívoca: privilegia la unidad frente a la fragmentación, la consolidación de los Estados, herederos de la histórica Paz de Westfalia de 1648, que le puso punto final a la Guerra de los Treinta Años en Europa, y que consagró a la soberanía como la poderosa cualidad intrínseca del Estado moderno, frente a su debilitamiento y la cooperación sostenible frente a las lógicas de corto plazo.
En un mundo marcado por desafíos transnacionales -de seguridad, económicos y climáticos-, la proliferación de micro-Estados ya no es una opción viable, es un completo retroceso que le da la espalda a las garantías de un sistema internacional anárquico por naturaleza y al necesario empoderamiento de un orden mundial sin contratiempos, dominado por la estabilidad y el equilibrio. De allí que la visión quimérica de Estados diminutos nunca ha sido una solución, sino más bien un factor de inestabilidad y discordia.
Lo que corresponde, entonces, es seguir fortaleciendo a los Estados y a sus soberanías. Para eso la Iniciativa marroquí de Autonomía cobra todo su sentido totalizador. Se inscribe en una visión moderna de los equilibrios internacionales, en la cual, la integridad territorial de los Estados coexiste con formas avanzadas de gobernanza local. Esto es lo que llamo una ecuación política perfecta, digna del realismo y del pragmatismo del mundo actual en que vivimos.
En este sentido, anticipa las transformaciones del sistema internacional y responde a las expectativas de una comunidad internacional que busca soluciones realistas, estables y duraderas.
Por consiguiente, y desde esta perspectiva, la mirada visionaria de Su Majestad, el Rey de Marruecos, se manifiesta de manera evidente e indubitable. Al proponer un plan de autonomía, el Reino no solo ha formulado una opción política, sino que ha ofrecido una respuesta acorde con las profundas transformaciones del mundo contemporáneo, basada en el realismo, el pragmatismo, la responsabilidad y la búsqueda de un consenso duradero.
Esta iniciativa no se inscribe en una lógica aislada. Por el contrario, se integra plenamente en las transformaciones actuales de las relaciones internacionales, siempre en movimiento, donde la búsqueda de soluciones realistas y negociadas se impone progresivamente como la única vía. En un contexto de tensiones crecientes y de recomposición de los equilibrios geopolíticos, la opción del diálogo y de la solución pacífica de controversias, aparece más que nunca como una necesidad ineludible. Es lo más sensato y responsable en el mundo de hoy.
Los Estados que privilegian la vía diplomática y el respeto de los mecanismos multilaterales desempeñan un papel determinante en la preservación de la paz, que es el mayor mandato de la Carta de las Naciones Unidas, firmada inicialmente por 51 Estados, entre ellos, el Perú, mi patria. A la ONU hay que recurrir todo el tiempo, es el foro político del planeta por antonomasia, es el espacio más ecuménico con que cuentan las naciones del mundo.
El Reino de Marruecos, que lo hace permanentemente, ilustra perfectamente este enfoque, a través de una diplomacia responsable, inspirada en una historia inobjetable respecto del Sáhara, y con un modus vivendi y procesos de hecho, fuertemente arraigados y transformadores, que han empoderado y conjugado a la realidad con el pragmatismo, lo que ha sido todo el tiempo para Marruecos, la base de la legalidad internacional, orientada hacia soluciones concretas y duraderas.
Este enfoque refleja, igualmente, la profundidad africana del Reino. Fiel a su identidad plural y a su compromiso con la cooperación Sur-Sur, Marruecos ha situado siempre la solidaridad, la asociación y el desarrollo compartido, en el centro de su acción en África. Los vínculos históricos y humanos que unen al Reino con sus socios africanos, constituyen en este sentido, una base sólida para construir un futuro común.
Conviene abordar con lucidez los obstáculos que aún dificultan la resolución de este diferendo. Parte de los bloqueos actuales tiene su origen en lógicas heredadas de un contexto geopolítico superado, el de la Guerra Fría, marcado por la confrontación ideológica y las estrategias de influencia indirecta.
Señoras y señores,
El mundo de la ideologización es lo más anacrónico y desfasado que existe con su terca persistencia en una realidad contemporánea que la proscribe y desdeña todo el tiempo.
Al persistir en el apoyo a posiciones obsoletas, basadas en el dogmatismo, la fragmentación y la lógica de bloques, Argelia y el Polisario se inscriben en una visión que ya no corresponde a la realidad del mundo actual. La particular mirada de las relaciones internacionales por parte del régimen de Argelia, incluso atenta contra el propio pueblo argelino y esta verdad debemos decirla sin vacilaciones para que todos estemos advertidos de la conducta de Argelia.
Esta postura vetusta respecto a las dinámicas contemporáneas, no sirve ni a sus intereses ni a los de la región del Magreb y del Sahel, que, por el contrario, necesitan estabilidad y una cooperación reforzada.
Hoy en día, los desafíos son claros: seguridad regional, desarrollo económico y lucha contra las amenazas transnacionales. Frente a estos retos, el mantenimiento de posiciones rígidas heredadas del pasado, aparece como un factor de bloqueo más que como una vía de solución. Basta de seguir poniendo piedras en el camino. Por el contrario, el enfoque marroquí, basado en el realismo y la apertura, se inscribe plenamente en una dinámica de futuro, orientada a la construcción de un espacio regional más estable, más integrado y más próspero.
Y es éste, precisamente, el contraste que vengo observando como peruano y no necesito haberme desplazado más de 9 mil kilómetros para constatar una región del Sur que sufre de una falta de cooperación e integración, que no logra desarrollarse completamente en relación con el espacio europeo, sino que se apoya en relaciones bilaterales aisladas y en una competencia por obtener acuerdos ventajosos.
Señoras y Señores,
En mi condición de ex Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, la cuestión de la integridad territorial reviste de una importancia particular, tanto para mi país, como para quien tiene el inmenso honor de volver a Dajla, la ciudad más meridional del Reino de Marruecos, y quiero decirles que mantengo un espíritu muy optimista y sin triunfalismos, respecto del futuro, habida cuenta de que la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, ha aportado una nueva visión y ha consolidado el Plan de Autonomía como la única vía de solución política.
Desde el pasado 31 de octubre de 2025, la prensa internacional ha informado sobre negociaciones en curso entre Marruecos, Argelia, Mauritania y el Polisario, elementos alentadores que auguran un desenlace próximo sobre la base de un acuerdo productivo y prometedor, no solo para la población del Sáhara marroquí, sino también para América del Sur.
En el fondo, la cuestión que se plantea hoy es simple: ¿Queremos permanecer prisioneros de las lógicas del pasado? El mundo avanza, los equilibrios evolucionan, y las soluciones que se imponen son aquellas que combinan realismo, estabilidad y visión. La Iniciativa marroquí de Autonomía no es solo una propuesta política; es la expresión de una elección clara: la de la paz, el compromiso inteligente y el progreso compartido, con una vida digna y con calidad, como se desprende de los esfuerzos del Reino para con esta parte del país que, desde que he llegado, en mis visitas in loco, soy testigo, confirmándolas, como cualquiera que se halle por estos lares del Reino.
La historia recordará que, frente a un conflicto que ha durado demasiado tiempo, o sea, una situación que nunca debió darse y que resulta tan insostenible como hace medio siglo, entonces, aparece dominante una solución creíble, pragmática y respaldada a nivel internacional que está sobre la mesa, y por eso, la enorme importancia del compromiso de las cuatro partes que vienen negociando por estos nuevos tiempos para el Sáhara marroquí.
La historia recordará también qué actores optaron por el diálogo y la responsabilidad, y cuáles permanecieron anclados en posturas superadas y obsoletas. La historia enseña pero también juzga. Hoy, más que nunca, es tiempo de transformar esta dinámica positiva en una solución definitiva, al servicio de la estabilidad regional y de las generaciones futuras.
Señoras y señores,
Ha llegado el momento de lograr una solución para siempre, hecha de buena fe, donde todas las partes se hallen muy bien sentados en la mesa, eso sí, sin que ninguno se levante de ella, o lo que es peor, le quite la silla al otro. La gente espera muchísimo de las negociaciones en curso y con abrumadora esperanza, una solución que les de seguridad, paz y tranquilidad permanentes. El planteamiento del Reino de Marruecos fue recogido íntegramente por las Naciones Unidas -repito-, el mayor foro político del mundo, que lo hizo suyo a través de su Consejo de Seguridad, y allí, de sus entrañas, está la llave maestra, que es una solución política y pragmática, que será un modelo y un enorme legado de ustedes para las futuras generaciones de todo el Reino de Marruecos, para las del Magreb, las de todo el continente africano y para las del mundo entero.
Muchas gracias.






