31 julio 2026 / 20:00

La Casa del Periodismo

María Reyna, Presidenta del Observatorio Mexicano del Sáhara Marroquí: Los 27 años del reinado de SM el Rey Mohammed VI han redefinido el lugar de Marruecos en el escenario regional e internacional

Mares 30 - julio 31, 2026

Entrevistada por Toufiq Slimani

Una gran defensora del acercamiento entre Marruecos y México. Investigadora comprometida con el fortalecimiento de los puentes académicos, culturales y humanos entre ambos países, María Reyna Carretero Rangel preside el Observatorio Mexicano del Sáhara Marroquí y coordina el Seminario Internacional de Estudios Culturales del Magreb del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Con motivo del 27.º aniversario de la Entronización de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Mares30 conversa con la investigadora mexicana sobre las profundas transformaciones experimentadas por Marruecos durante estos 27 años, la evolución de la cuestión del Sáhara y el creciente respaldo internacional a la Iniciativa Marroquí de Autonomía.


En esta entrevista, Carretero Rangel aborda también las relaciones entre Marruecos y México y defiende el enorme potencial de la cultura, la investigación científica, la educación superior y el intercambio artístico para estrechar los vínculos entre ambas sociedades. Asimismo, reflexiona sobre las transformaciones políticas que atraviesan España y América Latina y reivindica el Estado de derecho, la pluralidad, las libertades fundamentales y el diálogo como pilares esenciales de toda democracia.

 

– El 30 de julio, Marruecos conmemora la Fiesta del Trono, que celebra los 27 años del ascenso al Trono de Su Majestad el Rey Mohammed VI. ¿Qué nos podría decir sobre Marruecos durante los últimos 27años?

 

– Hablar de los veintisiete años del reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI implica reflexionar sobre un periodo de profundas transformaciones que han redefinido el lugar de Marruecos en el escenario regional e internacional. La mayor fortaleza de su Reinado reside en su capacidad de construir una visión de largo plazo que preserve su identidad histórica mientras impulsa procesos sostenidos de modernización, desarrollo e innovación. Esa capacidad de armonizar continuidad y cambio constituye, a mi juicio, uno de los rasgos más significativos del Marruecos contemporáneo.

 

Mi trabajo académico sobre el cosmopolitismo ancestral mediterráneo me ha permitido comprender que las grandes civilizaciones alcanzan su mayor proyección cuando logran convertir su patrimonio histórico en una fuente permanente de renovación. Marruecos representa un ejemplo particularmente valioso de esa vocación, al integrar su profunda memoria civilizatoria con una estrategia de desarrollo orientada hacia el futuro, fortaleciendo al mismo tiempo sus vínculos con África, el Mediterráneo, el espacio atlántico, el mundo árabe y América Latina.

 

Durante estas casi tres décadas, el Reino ha impulsado una modernización sostenida mediante el fortalecimiento de sus instituciones, el desarrollo de infraestructura estratégica, la consolidación de una política energética de vanguardia, la ampliación de su red logística y portuaria, el crecimiento de sectores industriales altamente competitivos y una política exterior de amplio alcance. Ese proceso ha estado acompañado por una visión de Estado que privilegia la estabilidad, la planeación de largo plazo y la construcción de alianzas estratégicas capaces de generar prosperidad y confianza.

 

La riqueza cultural saharaui, amazigh, árabe, africana y mediterránea de Marruecos constituye un patrimonio vivo que el reinado de Su Majestad ha sabido preservar y proyectar como una expresión de cohesión nacional. Esa diversidad ha fortalecido una identidad plural que encuentra en la memoria histórica, el respeto por las distintas tradiciones y el sentido de pertenencia una de sus mayores fortalezas. La capacidad para integrar diferentes herencias culturales dentro de un proyecto nacional compartido ofrece una experiencia de enorme interés para quienes estudiamos los procesos de convivencia y la construcción de sociedades complejas.

 

Desde México observo también que Marruecos ha consolidado una posición estratégica como puente entre continentes y como un actor cada vez más influyente en los procesos de cooperación Sur-Sur. Su proyección hacia África, el fortalecimiento de sus relaciones con Europa, el mundo árabe y América Latina, junto con su creciente presencia económica y diplomática, reflejan una visión que comprende la cooperación internacional como un instrumento para generar estabilidad, desarrollo y oportunidades compartidas.

 

Los logros alcanzados bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI han contribuido decisivamente a situar a Marruecos en una posición de mayor relevancia y reconocimiento en la escena internacional. Hoy el Reino es percibido como un actor confiable, con capacidad de iniciativa y con una creciente influencia regional e internacional. Desde mi perspectiva, ese posicionamiento constituye uno de los resultados más significativos de estos veintisiete años de reinado y representa un legado que seguirá proyectando a Marruecos hacia nuevos espacios de cooperación, desarrollo y liderazgo a nivel mundial.

 

 

– ¿Cómo analiza desde México la evolución del conflicto del Sáhara en estos 27 años?

 

– La evolución del dossier del Sáhara refleja un escenario internacional cada vez más consciente de la necesidad de impulsar soluciones políticas estables que favorezcan la paz, la seguridad y la cooperación regional.

 

El respaldo creciente que numerosos Estados han expresado a la iniciativa marroquí de autonomía pone de manifiesto una evolución significativa del contexto diplomático internacional y confirma una tendencia orientada hacia propuestas viables dentro del proceso auspiciado por las Naciones Unidas.

 

Al mismo tiempo, la transformación experimentada por las provincias del sur constituye un aspecto que merece especial atención. Durante estos veintisiete años del reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI se han impulsado importantes inversiones en infraestructura, puertos, energías renovables, educación, salud, vivienda y desarrollo económico, favoreciendo una integración cada vez mayor de la región a las dinámicas nacionales y africanas. Estas políticas públicas han contribuido a mejorar las condiciones de vida de la población y a fortalecer las perspectivas de desarrollo para las nuevas generaciones.

 

La evolución del Sáhara también puede apreciarse en el fortalecimiento de sus instituciones representativas. La participación de la población en las elecciones regionales y nacionales, mediante las cuales elige a sus representantes constituye un indicador relevante de la consolidación de la vida institucional del territorio. Diversos procesos electorales han contado con la presencia de observadores y delegaciones internacionales y con visitas de representantes del sistema de las Naciones Unidas en el marco de sus respectivas competencias, lo que ha permitido un conocimiento más directo de la evolución política, económica y social de la región.

 

Observamos igualmente que Marruecos ha fortalecido su proyección hacia África mediante una política de cooperación económica, financiera y cultural que sitúa a las provincias del sur como un espacio de articulación entre el Magreb, el espacio atlántico y países de África occidental como Senegal, Costa de Marfil, Malí, Guinea, Nigeria, Ghana y Burkina Faso. Esa evolución refleja una visión estratégica que trasciende el ámbito regional y sitúa a Marruecos como un actor clave en la construcción de nuevas dinámicas de cooperación africana.

 

– ¿Podríamos decir que el conflicto del Sáhara ya está zanjado tras la última resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?

 

– La resolución 2797 del Consejo de Seguridad representa un paso significativo dentro del proceso político auspiciado por las Naciones Unidas. Su contenido reafirma la necesidad de avanzar hacia una solución política realista, pragmática, duradera y basada en el compromiso entre las partes, al tiempo que reconoce la importancia de preservar la estabilidad regional y de mantener abierto el camino del diálogo diplomático. En ese sentido, considero que la resolución consolida una tendencia que se ha fortalecido de manera constante durante los últimos años.

 

Desde una perspectiva académica, el cambio más relevante consiste en la evolución del contexto internacional. Un número creciente de países ha expresado su respaldo a la iniciativa marroquí de autonomía, mientras otros han reforzado su presencia diplomática en las provincias del sur mediante la apertura de consulados generales. Esa evolución refleja una transformación importante en la percepción internacional del dossier y pone de manifiesto la búsqueda de soluciones políticamente viables que contribuyan a la estabilidad del Magreb y del continente africano.

 

Al mismo tiempo, la continuidad del proceso político impulsado por las Naciones Unidas confirma que el diálogo sigue siendo el marco legítimo para alcanzar una solución ampliamente aceptada. La diplomacia requiere tiempo, constancia y voluntad para construir acuerdos duraderos. Las resoluciones del Consejo de Seguridad han ido configurando un escenario que privilegia el realismo político, el consenso y la responsabilidad compartida como condiciones indispensables para consolidar una paz estable.

 

En mi opinión, el aspecto más significativo de esta evolución radica en que el debate internacional se orienta cada vez más hacia la construcción de soluciones que garanticen la estabilidad, el desarrollo y la integración regional. Esa transformación resulta especialmente importante en un contexto internacional marcado por múltiples desafíos geopolíticos, donde la cooperación entre los Estados adquiere un valor estratégico.

 

– ¿Cómo analiza las relaciones actuales entre Marruecos y México?

 

– Marruecos y México poseen afinidades históricas y culturales que ofrecen un amplio margen para desarrollar una cooperación más intensa. La cultura, la investigación científica, la educación superior y el intercambio artístico pueden convertirse en puentes permanentes entre ambas sociedades.

 

He dedicado buena parte de mi trabajo a estudiar las relaciones ancestrales mediterráneas y marroquíes con México, especialmente lo relacionado con la hospitalidad y la trashumancia cultural. Esa experiencia confirma que el conocimiento recíproco constituye la base más sólida para construir relaciones diplomáticas y sociales de largo plazo.

 

Desde México deseo continuar contribuyendo a ese acercamiento mediante el trabajo académico, la investigación y la diplomacia cultural. Cada seminario, cada publicación, cada intercambio universitario y cada proyecto de cooperación representan pequeñas travesías que, con el paso del tiempo, terminan construyendo puentes sólidos entre los pueblos. Mi mayor aspiración consiste en que las nuevas generaciones encuentren cada vez más oportunidades para conocerse, estudiar juntas, investigar de manera colaborativa y descubrir el inmenso patrimonio histórico y humano que comparten nuestras regiones.

 

A lo largo de los años he podido constatar que Marruecos ocupa una posición privilegiada para convertirse en uno de los grandes espacios de articulación entre África, el Mediterráneo, el Atlántico, el mundo árabe y América Latina. Esa condición le confiere una enorme responsabilidad histórica, aunque también abre oportunidades extraordinarias para impulsar nuevas formas de cooperación científica, universitaria, económica y cultural que respondan a los desafíos de nuestro tiempo. Estoy convencida de que el futuro pertenecerá a las naciones capaces de construir alianzas sustentadas en el conocimiento, la innovación y la confianza recíproca.

 

– ¿Le preocupa el sorpasso de la derecha y la extrema derecha en América Latina y España?

 

– Las democracias contemporáneas atraviesan un momento de profundas transformaciones sociales, económicas y culturales que interpelan a todas las fuerzas políticas, independientemente de su orientación ideológica. Ese escenario exige fortalecer la calidad de las instituciones, preservar el Estado de derecho y consolidar una cultura cívica basada en el respeto a la dignidad humana, la pluralidad y las libertades fundamentales. La legitimidad de toda democracia se fortalece cuando es capaz de proteger los derechos de todas las personas, favorecer el diálogo y construir consensos que permitan afrontar las diferencias mediante los cauces institucionales.

 

A lo largo de mis investigaciones he sostenido que la hospitalidad constituye una ética del reconocimiento del otro y una condición indispensable para la convivencia intercultural. Ese principio adquiere una relevancia aún mayor en sociedades cada vez más diversas, donde el respeto recíproco, la escucha y la responsabilidad compartida representan la base de una paz duradera.

 

La democracia también puede entenderse como una forma de hospitalidad política, en la que cada persona encuentra un espacio legítimo para participar, expresar sus diferencias y contribuir a la construcción del bien común.

 

La diversidad deja de percibirse como una fuente de confrontación cuando encuentra instituciones capaces de garantizar la igualdad, la justicia y el reconocimiento.

 

– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores?

 

– Deseo expresar, ante todo, mi reconocimiento al pueblo marroquí por la generosidad con la que siempre ha acogido los proyectos académicos y culturales que hemos impulsado entre México y Marruecos. El conocimiento adquiere una dimensión mucho más profunda cuando se construye mediante el encuentro entre personas, instituciones y tradiciones intelectuales que comparten la voluntad de aprender unas de otras. Esa experiencia ha enriquecido mi trayectoria como investigadora y ha reafirmado mi compromiso con el fortalecimiento de los vínculos entre nuestras sociedades.

 

Quisiera compartir también un deseo muy concreto. Espero sinceramente que muy pronto, idealmente durante este mismo año o, a más tardar, el próximo, Marruecos y México logren establecer una conexión aérea directa que acerque a nuestras sociedades sin depender de escalas en Europa. Una ruta de esta naturaleza representaría mucho más que una mejora en la conectividad; facilitaría la movilidad de estudiantes, investigadores, empresarios, artistas y turistas, estimularía el comercio y favorecería una presencia mucho más intensa de nuestras universidades e instituciones culturales en ambos países. Estoy convencida de que esa conexión constituirá un símbolo del grado de madurez alcanzado por la relación bilateral y abrirá una etapa de colaboración mucho más dinámica y cercana.

 

Finalmente, deseo transmitir a los lectores un mensaje de esperanza. Vivimos un momento histórico que exige recuperar la capacidad de imaginar futuros compartidos y de construir espacios donde el conocimiento, la cultura y la cooperación prevalezcan sobre la desconfianza y el aislamiento.

 

Confío en que Marruecos seguirá consolidando su papel como un referente de estabilidad, de apertura y de diálogo entre regiones que durante siglos han permanecido vinculadas por las rutas del Mediterráneo y del Atlántico.

 

Desde México continuaré trabajando con la misma convicción para que esos lazos se fortalezcan cada día más, convencida de que el entendimiento entre nuestras naciones constituye una inversión en favor de las generaciones presentes y futuras.

 

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