La Embajada del Reino de Marruecos en Francia condenó con la máxima firmeza los graves incidentes registrados, anteayer sábado por la noche en el barrio de Quatre-Chemins, en Aubervilliers, tras el partido del Mundial 2026 entre Marruecos y Canadá, y anunció la presentación de una denuncia ante las autoridades judiciales francesas.
Según el comunicado de la representación diplomática marroquí, varios elementos documentados y autenticados muestran que la bandera del Reino de Marruecos fue arrancada, quemada y rasgada públicamente por individuos que coreaban consignas indicando su origen argelino.
La Embajada calificó estos hechos como un ultraje inaceptable contra un símbolo oficial de la soberanía y la unidad nacional, subrayando que constituyen una provocación destinada a incitar al odio y alterar el orden público, además de herir profundamente a la comunidad marroquí residente en Francia y a todas las personas comprometidas con los valores del respeto, la dignidad y la convivencia.
El comunicado añade que otros vídeos muestran cómo varias mujeres que vestían la camiseta de la selección marroquí de fútbol, acompañadas de niños pequeños, fueron objeto de agresiones verbales e intentos de intimidación por parte de los mismos individuos.
Ante estos hechos, la Embajada informó de que ha presentado una denuncia ante las autoridades judiciales francesas competentes para que los responsables respondan por sus actos conforme a la legislación vigente.
Asimismo, expresó su agradecimiento a las autoridades francesas, a los servicios policiales y al Ayuntamiento de Aubervilliers por su rápida actuación, reafirmando su compromiso con el respeto al orden público, las leyes de la República Francesa y los símbolos de todos los Estados.
La representación diplomática también destacó el comportamiento responsable de la comunidad marroquí residente en Francia, que, según señaló, ha permanecido fiel a los valores de respeto y fraternidad que caracterizan la amistad entre Marruecos y Francia.
Finalmente, la Embajada recordó que las celebraciones deportivas deben seguir siendo espacios de convivencia y respeto mutuo, y no pueden convertirse en un pretexto para la violencia, las provocaciones o los discursos de odio dirigidos contra una comunidad, una nacionalidad o los símbolos de un Estado.







