Francisco Javier Villegas
(Profesor y escritor, Universidad de Antofagasta, Chile)
Marruecos sublime. Marruecos resonante. Marruecos delirante. Marruecos sigue adelante con su clásica reacción futbolística. Tal vez solo existen esas expresiones para graficar la dinámica marroquí, en el partido de los dieciseisavos de la Copa del Mundo, ante la selección de Holanda.
La tarde del lunes 29 de junio se inscribe como una de las más bellas, para el país árabe, en la emoción del triunfo, en lo que se encarna como el mayor secreto dispuesto a entregarlo en una cancha de fútbol: luciendo, como de costumbre, el gran estado físico, como recordando esa gran copa mundial en Chile, el año 2025; y la reciedumbre para que el resultado fuera contundente.
En esas condiciones pudimos deleitarnos, en Sudamérica, en Chile, a través de la señal televisiva, con el desarrollo de la táctica futbolística marroquí, con su defensa recia, su mediocampo ordenado y los hombres de avance continuos y siempre con peligro. Aunque todo se puso a prueba, al final del partido, porque el gol no llegaba hasta ese minuto que los llevó a la prórroga con la cabeza milagrosa de Issa Diop, con su sólido frentazo, animándose a la esperanza.
Casi como escrito por el destino la diferencia estuvo allí, en esa velocidad de Achraf, las avances de Rahimi o el dominio de Ounahi, Saibari, El Aynaoui… Y qué decir del gran arquero Bono que a finales del primer tiempo desviaba a una mano un gran remate del holandés Van de Ven. Si bien Marruecos se mostraba más contundente con el dominio de balón, en el primer tiempo, no lograba controlar todo el juego; pero, la afición quería ver la caída de un gigante y el entusiasmo expectante del León del Atlas.
Está claro que el fútbol de Marruecos está en otro pie. Está en otro nivel, más allá del dominio y la habilidad con la pelota. El repaso de las cosas dice que todo eso es porque en algún momento de la historia se decidió tener un plan o mejor dicho se decidió implementar un plan integral, una estrategia de desarrollo, hace ya 17 años. Es decir, fueron las decisiones del Estado junto a las medidas de la Federación Marroquí de Fútbol: buscar talentos por todo el país, formarlos con disciplina e integrar a la diáspora marroquí optimizando a la selección nacional. Revestido, entonces, por un trabajo de casi dos décadas, en los últimos cinco años, Marruecos ha conseguido notables logros: semifinal en el campeonato mundial de 2022, el campeonato mundial sub-20 en 2025 y ahora, avanzando de rondas.
¿Qué ha generado el triunfo de Marruecos ante Holanda? Directamente cortar con el monopolio de los grandes equipos e indicar que ese logro es porque hay sacrificios y un proyecto deportivo cada vez más consolidado en el país. Eso es lo que nosotros, en Chile, extrañamos porque no clasificamos hace tres mundiales. Hay que volver a tener sentido de país y una visión de proyecto hacia donde apuntar.
Desde Chile hemos apoyado a Marruecos desde antes del Mundial sub-20; luego, durante el campeonato donde Marruecos se consagró campeón mundial y, hoy, México y los latinoamericanos siguen brindando apoyo a un país que ha quedado simbolizado en ese épico paradón de penal del arquero Yassine Bounou, ante el jugador holandés Summerville, como diciendo con la mirada “aquí estamos los leones del Atlas, amantes del suelo africano, de pie, para seguir cosechando hazañas”.






