La ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha defendido que la situación de los inmigrantes que permanecen en la ciudad de Ceuta debe abordarse de manera individualizada y de acuerdo con la legislación española, también en el caso de los ciudadanos marroquíes menores y mayores de edad.
En una entrevista concedida a El País y publicada este domingo, Saiz fue preguntada por qué España no devuelve a los inmigrantes marroquíes adultos si Marruecos está de acuerdo con su regreso.
«Para todos hay un paraguas legal, somos un Estado de derecho, tenemos una ley de extranjería. Cada caso tiene que ir acompañado con un expediente individual», respondió la ministra.
Saiz explicó que esta es una de las razones por las que el Gobierno trabaja para agrupar a las personas que permanecen dispersas en Ceuta en espacios habilitados, con el objetivo de elaborar listados y proceder a su filiación.
La ministra señaló que el Ministerio del Interior ha priorizado hasta ahora la identificación de los menores y aseguró que ya han sido filiadas 2.500 personas de este colectivo.
Preguntada por qué, tres semanas después de la crisis migratoria, las autoridades todavía tardan en identificar a los inmigrantes, Saiz sostuvo que «las filiaciones no son actos automáticos» y que es necesario conocer la situación particular de cada persona.
«No es lo mismo alguien que huye de su país porque su vida está en serio peligro que otros procesos migratorios», afirmó.
Saiz rechazó además que durante las primeras semanas las autoridades españolas hubieran esperado a que los inmigrantes regresaran por su cuenta a Marruecos y aseguró que desde el inicio se ha realizado un importante trabajo para afrontar la emergencia.
La ministra socialista, que ha permanecido durante la última semana en Ceuta, calificó la situación de «enorme complejidad» y defendió que la actuación del Gobierno español está guiada por el respeto a los derechos humanos.
También se refirió al clima social generado tras la crisis migratoria y afirmó que «la sociedad de Ceuta es madura» y «no necesita que venga nadie a calentar», en referencia a lo que calificó de agitadores e incitadores del odio.








