El compromiso del Reino de Marruecos en el ámbito humanitario emana de la Visión humanista y humanitaria de Su Majestad el Rey Mohammed VI, afirmó este viernes en Rabat el embajador representante permanente de Marruecos ante la ONU, Omar Hilale.
La puesta en práctica de la Visión Real se basa en tres pilares inseparables, a saber, la solidaridad activa como valor fundamental, la responsabilidad compartida como principio operativo y el respeto del derecho internacional humanitario como imperativo absoluto, subrayó Hilale durante el coloquio internacional «La acción humanitaria multilateral en una encrucijada: retos y desafíos».
Recordando que el Reino considera que la protección de los civiles, las infraestructuras esenciales y los servicios básicos constituye una obligación fundamental que deben respetar todas las partes en los conflictos, Hilale, que intervino en un panel sobre «La acción humanitaria multilateral y los retos de la paz y el desarrollo sostenible», señaló que Marruecos figura entre los contribuyentes más constantes y significativos a las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU.
Desde hace décadas, miles de Cascos Azules marroquíes han prestado servicio bajo la bandera de la ONU en diversos escenarios de crisis de todo el mundo, prosiguió, señalando que Marruecos siempre ha respondido a las grandes catástrofes naturales y humanitarias.
Al abordar la acción humanitaria y los objetivos de desarrollo sostenible, Hilale señaló que el Reino apoya un enfoque integrado que combina la ayuda humanitaria, la reconstrucción, el fortalecimiento de las capacidades institucionales y la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible, y destacó que esta visión contribuye a reducir los riesgos de recaer en la inestabilidad y favorece la estabilidad socioeconómica a largo plazo.
Marruecos está firmemente convencido de que la acción humanitaria multilateral, a pesar de sus límites y deficiencias actuales, sigue siendo un pilar indispensable del orden internacional, afirmó antes de considerar que debe reformarse, adaptarse y enriquecerse con nuevos enfoques, así como invertir más en la prevención, reforzar su coherencia con los objetivos de paz y desarrollo, y basarse en una solidaridad mundial real, universal y desinteresada.
Al repasar los retos complejos, aunque no insuperables, a los que se enfrenta el sistema humanitario multilateral —en particular, la financiación, el acceso humanitario, la politización de la ayuda humanitaria, las crisis crónicas y olvidadas, así como la articulación entre la ayuda de emergencia y el desarrollo sostenible—, Hilale afirmó que el Reino cuenta con numerosas ventajas para contribuir a la reflexión colectiva en pro de una reforma profunda y ambiciosa de dicho sistema.
En este contexto internacional marcado por preocupaciones legítimas, la experiencia de Marruecos merece una atención especial debido a su constancia, su credibilidad y su profundo apego con los principios humanitarios universales de solidaridad y respeto de los derechos humanos, subrayó, añadiendo que la experiencia del Reino en los ámbitos de la mediación, la cooperación Sur-Sur, el desarrollo humano y la ayuda humanitaria le permite aportar una contribución significativa a la evolución del sistema humanitario internacional.
Tras elogiar la celebración de este evento de gran envergadura, que reúne a actores nacionales e internacionales, expertos, académicos y responsables políticos en torno a una temática de absoluta agudeza y urgencia, Hilale señaló que el tema elegido ocupa un lugar central en la identidad diplomática y en la constante labor humanitaria de Marruecos.
En esta ocasión, llamó a dar una respuesta rápida a las crisis emergentes, a la importancia primordial de una financiación innovadora, al refuerzo de la cooperación internacional, a la reforma de la gobernanza de las grandes organizaciones humanitarias internacionales, al fomento de alianzas innovadoras, así como a la promoción de una mejor coordinación entre los actores humanitarios y las instituciones de desarrollo y al refuerzo de la coherencia entre la Agenda 2030 y los mecanismos humanitarios.
Y concluye que el Reino, fiel a sus valores humanistas y a sus compromisos internacionales, seguirá siendo un socio activo, fiable y responsable en este esfuerzo colectivo, y cree en un multilateralismo humanitario fuerte, reformado y adaptado a las realidades del siglo XXI, un multilateralismo que sitúe al ser humano en el centro y que se niegue a resignarse ante el sufrimiento de las poblaciones más vulnerables ni ante las violaciones del Derecho internacional humanitario.








