Entrevistado por Toufiq Slimani
Un hombre comprometido con la defensa de los derechos humanos y de los inmigrantes. Un firme defensor del derecho de los marroquíes en España a vivir en paz y disfrutar de una ciudadanía plena. Una de las voces que continúa plantando cara al auge de la extrema derecha, el fascismo y la xenofobia en la vecina del norte. En Murcia, hablar de Paulino Ros es hablar de resistencia, compromiso y convivencia.

Con motivo del 27.º aniversario de la Entronización de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Mares30 entrevista a Paulino Ros, sociólogo y periodista español, quien ofrece una reflexión sobre la transformación experimentada por Marruecos durante las últimas casi tres décadas, la evolución de la cuestión del Sáhara, las relaciones hispano-marroquíes y el actual clima político en España. En esta conversación, también alerta sobre el avance de los discursos de odio y reivindica el diálogo, la convivencia y los puentes entre ambas orillas del Estrecho.
– Este jueves 30 de julio, Marruecos conmemorará la Fiesta del Trono, que celebra los 27 años del ascenso al Trono de Su Majestad el Rey Mohammed VI. ¿Qué nos podría decir sobre Marruecos durante los últimos 27 años?
– El desarrollo experimentado por Marruecos durante el reinado de SM el Rey Mohammed VI es innegable, el potencial de crecimiento del país es enorme a corto y medio plazo.
La construcción de puertos, aeropuertos y carreteras pone a Marruecos a la cabeza de África en infraestructuras y le permite competir con países europeos.

Al Rey debemos también el impulso de instalaciones deportivas de primera categoría para albergar grandes eventos deportivos como la Copa África, que fue un éxito, o el Mundial de fútbol de 2030, que sin duda lo será.
La reforma del Código de Familia para dar derechos a la mujer en igualdad con el hombre y la Iniciativa Nacional de Desarrollo Humano son dos hitos muy importantes, gracias a la sensibilidad social de SM el Rey.
Marruecos atrae cada vez más inversión extranjera en automoción o energías renovables, por ejemplo, mientras el sector turístico no para de crecer, lo que genera más y más oportunidades de empleo para la población local.
El balance de estos 27 años de reinado es muy positivo.
– ¿Cómo analiza desde España la evolución del conflicto del Sáhara en estos 27 años?
El plan de autonomía para el Sáhara diseñado por Marruecos se ha terminado imponiendo al contar con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU. Eso quiere decir que España, Francia, Alemania, Reino Unido, y otros países que lo apoyaron, iban bien encaminados.
Si bien en el terreno diplomático sigue cosechando victorias, en el de la opinión pública española, Marruecos debe trabajar para explicar bien por qué la solución al diferendo pasa por un acuerdo que garantice, bajo bandera marroquí, un futuro en paz a toda la población saharaui.
– Argelia recibió recientemente a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, a pesar de que Madrid sigue apoyando totalmente el Plan de Autonomía para el Sáhara. ¿Podemos decir que Argelia ha empezado a entrar en razón, en pragmatismo y en realismo tras sus consecutivas derrotas diplomáticas?
– Argelia tiene muchos intereses en común con España, no tantos como Marruecos, pero no deja de ser una relación en la que debe primar la amistad. A pesar del creciente apoyo internacional al Sáhara marroquí, Argelia sigue manteniendo su postura inamovible.
En este caso, para una solución definitiva al conflicto, Marruecos no solo deberá vencer, sino también convencer a todos los actores de que su plan es el mejor. Eso requerirá diálogo y entendimiento con Argelia, lo que ojalá se produzca más pronto que tarde.
– ¿Podríamos decir que el conflicto del Sahara está ya zanjado tras la última resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?
– Por desgracia, el conflicto del Sáhara no está zanjado. La resolución de la ONU, aunque aprobada por amplia mayoría, no ha sido aceptada por todas las partes implicadas. Lo ideal es que Marruecos y Argelia se sienten en una mesa de negociación y no se levanten hasta encontrar una salida satisfactoria basada en el plan de autonomía marroquí para el Sáhara.
– Parece que los políticos hoy en día están condenados a no entenderse. ¿Qué está pasando en España?
– En España pasa que la oposición no aceptó la llegada al poder de Pedro Sánchez en 2018, y sus posteriores victorias en las urnas y en el Congreso de los Diputados.
Es imposible un clima político normal si una de las partes considera ilegal lo que fue perfectamente legal. Desde el minuto uno, PP y Vox no han hecho política constructiva, se han dedicado a intoxicar el ambiente hasta convertirlo en irrespirable.
Si a eso sumamos la corrupción de algunos altos cargos del PSOE, tenemos un ruido mediático ensordecedor que hace imposible el consenso. Sin él se hace imposible que un país mejore. Con los incendios que arrasan estos días miles de hectáreas en España, se demuestra la necesidad de apagar el ruido y apostar por la unidad.
– ¿Le preocupa el sorpasso de la derecha y la extrema derecha en España y América Latina?
Es muy preocupante que lleguen al poder opciones políticas antidemocráticas, negacionistas e islamófobas. Ya han llegado a muchas regiones españolas, y se está notando el retroceso social que están imponiendo. Un ejemplo es la eliminación del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM) en varias comunidades autónomas gobernadas por el PP y Vox, como Madrid, Andalucía o Murcia.
– ¿Se han convertido Vox y Alianza Catalana en amenazas para la convivencia en España?
– Sí, son una amenaza porque son partidos hechos para llegar al poder rompiendo la armonía social. Su programa político es el odio al vecino, y de eso nada bueno podemos esperar. No es posible la convivencia en paz con las políticas de Vox y Alianza Catalana, que según las encuestas crecen en intención de voto y cada vez tendrán más poder. Por desgracia, veremos empeorar el ambiente social allí donde gobiernen.
– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores?
– Me gustaría pedirles a los lectores que estudien español, que no abandonen una lengua que les puede dar muchas satisfacciones.
También pediría que cuando miren a España desde Marruecos, piensen que hay muchos españoles que están por la labor de tender puentes entre ambos países y no romperlos.
Marruecos y España compartimos genética, cultura, historia y presente. Quien no lo sepa ver, se está perdiendo todo un universo de oportunidades.








