30 julio 2026 / 11:03

La Casa del Periodismo

Pedro Roque Oliveira, Vicepresidente de APM y diputado portugués: “El reinado de SM el Rey Mohammed VI se define por un proceso continuo de moderación, modernización, desarrollo socioeconómico y proyección internacional”

Mares 30 - julio 29, 2026

Entrevistado por Toufiq Slimani

Charlar con Pedro Roque Oliveira es conversar con una de esas personas que dignifican la política. Cercano, humilde, generoso y dotado de una extraordinaria lucidez intelectual. A lo largo de los años, siempre ha demostrado una absoluta disposición a colaborar con Mares30 y a tender puentes entre las dos orillas del Mediterráneo.

 

Con motivo del 27.º aniversario de la Entronización de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Mares30 entrevista a Pedro Roque Oliveira, vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria del Mediterráneo (APM), diputado en el Parlamento de Portugal y exsecretario de Estado de Empleo, una de las voces portuguesas que mejor conoce la realidad del espacio euromediterráneo y las relaciones entre Marruecos y Europa.

 

En esta conversación, Pedro Roque Oliveira ofrece una valoración del profundo proceso de transformación que ha vivido el Reino de Marruecos durante los últimos 27 años bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI. A su juicio, el reinado se caracteriza por un equilibrio permanente entre el respeto a las tradiciones históricas del Reino y una firme apuesta por la modernización, el desarrollo socioeconómico y la proyección internacional.

 

El parlamentario portugués analiza igualmente la evolución de la cuestión del Sáhara desde la perspectiva de Portugal, destacando la progresiva consolidación de una diplomacia basada en el realismo geopolítico y la amistad entre ambos países. Asimismo, considera que, tras la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la solución definitiva del conflicto está hoy más cerca que nunca.

 

Además, Pedro Roque aborda también el excelente momento que atraviesan las relaciones entre Marruecos y Portugal, que define como el mejor de su historia contemporánea, cimentadas sobre una sólida alianza estratégica. Por último, comparte su preocupación por el auge de la derecha y la extrema derecha en Portugal, Europa y las Américas, antes de concluir con un afectuoso mensaje de felicitación al pueblo marroquí con motivo de la Fiesta del Trono y sus mejores deseos para el futuro del Reino.


– El próximo 30 de julio, Marruecos conmemorará la Fiesta del Trono, que celebra los 27 años del ascenso al Trono de Su Majestad el Rey Mohammed VI. ¿Qué podría decirnos sobre Marruecos durante los últimos 27 años?

 

– En mi perspectiva, el reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI se define por un proceso continuo de moderación, modernización, desarrollo socioeconómico y proyección internacional, fundamentado en un equilibrio constante entre la fidelidad a las tradiciones históricas de Marruecos con una ambiciosa visión de futuro.

 

En el plano económico y logístico, el país se ha consolidado como un hub industrial de referencia regional gracias a megaproyectos emblemáticos como el puerto “Tánger Med”, la red de alta velocidad ferroviaria y una firme apuesta por la transición energética a través del Complejo Solar Noor.

 

Esta transformación se complementa con un profundo compromiso de inclusión social, visibilizado en la generalización de la protección social y en avances históricos en equidad de género, impulsados por la Constitución de 2011 y la reforma del Código de la Familia.

 

A nivel internacional, Marruecos ha desplegado una diplomacia proactiva caracterizada por su retorno a la Unión Africana, el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur, el estrechamiento de lazos con la Unión Europea —y de forma destacada con vecinos clave como España y Portugal— y la consolidación de un creciente respaldo internacional a su propuesta para el Sáhara.

 

En este trayecto, la moderación política y religiosa ha actuado como el principal pilar de cohesión y estabilidad. A través de la institución del “Comendador de los Creyentes”, la Monarquía garantiza un modelo islámico basado en la tolerancia, el diálogo interreligioso y la prevención del extremismo, preservando el patrimonio plural del país (arabo-musulmán, berebere y hebreo), convirtiéndose en un referente internacional en la formación de imanes.

 

Esta apuesta por el reformismo gradual y el consenso ha encauzado las demandas democráticas, erigiéndose en el verdadero motor de su progreso frente a las convulsiones regionales.

 

– ¿Cómo analiza desde Portugal la evolución del conflicto del Sáhara en estos 27 años?

 

– Acompaño con interés la evolución de la posición oficial de Portugal hacia el conflicto del Sahara. Su análisis refleja una transición gradual desde un enfoque multilateralista abstracto hacia una diplomacia sustentada en la amistad y el realismo geopolítico.

 

Tradicionalmente, Lisboa consideró la inestabilidad en el Magreb como un riesgo directo para la seguridad del espacio euromediterráneo y atlántico, identificando el contencioso del Sáhara como el principal freno para la integración regional. Aunque el debate interno portugués estuvo influido históricamente por principios de autodeterminación, la política de Estado buscó preservar el equilibrio bilateral entre la relación energética con Argelia y los crecientes lazos comerciales y de seguridad con Marruecos.

 

Sin embargo, la postura oficial portuguesa ha evolucionado hacia la apertura al diálogo. Tras la presentación del Plan de Autonomía por parte de Rabat en 2007, Lisboa comenzó a valorar positivamente la propuesta marroquí como elemento constitutivo de la solución para el conflicto.

 

Mas recientemente se planteó un paso decisivo hacia el respaldo pragmático, al alinearse con la tendencia mayoritaria en Europa (liderada por países como Francia, Alemania o España).

 

Asimismo, Portugal ha consolidado un giro estratégico al respaldar explícitamente la iniciativa de autonomía marroquí como la opción más seria, realista y viable. Este viraje afianza la apuesta de Lisboa por la estabilidad del vecindario norteafricano y por la profundización de la agenda de cooperación bilateral.

 

– ¿Podríamos decir que el conflicto del Sáhara ya está zanjado tras la última resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?

 

– No creo que el conflicto esté completamente zanjado, pero estamos mucho más cerca de eso.

 

Las recientes resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU han supuesto un impulso diplomático determinante para la propuesta marroquí y han alejado la formula tradicional del referéndum. Sin embargo, el contencioso no puede considerarse totalmente zanjado, dado que las Naciones Unidas mantienen el marco de una solución política negociada en el ámbito internacional.

 

No obstante, el imperativo geopolítico actual exige avanzar hacia la consolidación del Sáhara como una región de paz y estabilidad.

 

En este sentido, la Iniciativa de Autonomía propuesta por Marruecos bajo su soberanía se posiciona como el camino más sólido y pragmático. Cuenta con un respaldo internacional cada vez más amplio porque es la única opción que garantiza el equilibrio geopolítico, la seguridad transfronteriza y el desarrollo económico en el espacio euro-mediterráneo y atlántico.

 

– ¿Cómo analiza las relaciones actuales entre Marruecos y Portugal?

 

– Creo estar muy cerca de la realidad al afirmar que las relaciones entre Marruecos y Portugal atraviesan el momento más favorable de su historia contemporánea, consolidadas bajo una alianza estratégica de alto nivel.

 

Superadas las etapas de rivalidad tardomedieval — emblemática en episodios como la conquista de Ceuta, o la Batalla de Ksar el-Kebir — ambos estados han construido una sólida amistad institucionalizada desde el Tratado de Buena Vecindad de 1994.

 

En lo económico, el comercio bilateral supera ya los 1.700 millones de euros anuales, impulsado por sectores como la automoción, las energías renovables y la construcción, junto a la implantación de más de doscientas empresas portuguesas en Marruecos y proyectos clave de interconexión energética. Esta sintonía se refuerza con un valioso patrimonio histórico común en la costa marroquí y una fluida movilidad turística y académica. Pero aún se pueden incrementar – el potencial es casi ilimitado.

 

Además, la candidatura conjunta para la Copa Mundial de la FIFA 2030 (junto con España) actúa como el gran catalizador de esta nueva etapa: un proyecto que trasciende el ámbito deportivo para convertirse en un acelerador masivo de infraestructuras, transporte y conectividad intercontinental.

 

– ¿Le preocupa el sorpasso de la derecha y la extrema derecha en Portugal, Europa y las Américas?

 

– Sin duda, es una fuerte preocupación. El crecimiento electoral de las corrientes de extrema derecha en el espacio transatlántico suscita una lógica inquietud institucional por sus efectos en la gobernanza global y la cohesión internacional.

En el ámbito euromediterráneo, este giro corre el riesgo de debilitar los canales de diálogo y reducir la cooperación con el norte de África a una perspectiva meramente defensiva. En materia migratoria, la hegemonía de discursos enfocados en el endurecimiento fronterizo, el incremento de devoluciones y la externalización del asilo puede entrar en colisión con las necesidades demográficas y laborales del tejido productivo europeo, comprometiendo las políticas de integración a largo plazo.

 

Finalmente, el auge del soberanismo y del euroescepticismo debilita la diplomacia multilateral en favor de transacciones bilaterales cortoplacistas, lo que dificulta la adopción de respuestas globales e integradas ante retos como el cambio climático, la seguridad y los flujos migratorios.

 

– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores?

 

– Con motivo del 27º aniversario de la Fiesta del Trono y del reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI deseo hacer llegar un saludo muy afectuoso a todos los lectores y al pueblo marroquí con ocasión de esta fecha tan señalada.

 

Les expreso mis mejores deseos de paz, prosperidad y bienestar. Que la estrecha amistad, la confianza mutua y la cooperación estratégica que unen a nuestras naciones continúen fortaleciéndose para el beneficio compartido de nuestros pueblos.

 

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