30 julio 2026 / 19:05

La Casa del Periodismo

Sanaa Merouah, Cónsul de Marruecos en Murcia, a Mares30: “El Reinado de SM el Rey Mohammed VI ha estado marcado por una visión de largo plazo”

Mares 30 - julio 30, 2026

Entrevistada por Toufiq Slimani

Una diplomática que ha dejado unas huellas imborrables en Murcia. Una de las destacadas diplomáticas marroquíes en el mundo hispánico. Abierta y simpática. Con motivo del 27.º aniversario de la Entronización de Su Majestad el Rey Mohammed VI, el diario Mares30 entrevista a Sanaa Merouah, Cónsul General del Reino de Marruecos en Murcia.


En esta conversación, la diplomática ofrece una visión estratégica de las transformaciones que ha experimentado Marruecos durante los últimos 27 años, analiza la evolución de la cuestión del Sáhara a la luz del creciente respaldo internacional a la Iniciativa Marroquí de Autonomía, reflexiona sobre el excelente momento que atraviesan las relaciones entre Marruecos y España y subraya el papel de la comunidad marroquí residente en España como un puente humano entre ambos países.

 

– Este jueves 30 de julio, Marruecos conmemorará la Fiesta del Trono, que celebra los 27 años del ascenso al Trono de Su Majestad el Rey Mohammed VI. ¿Qué nos podría decir sobre Marruecos durante los últimos 27 años?

 

– El reinado de Su Majestad el Rey Mohammed VI ha estado marcado por una visión de largo plazo. Para poder analizar estos veintisiete años, hay que hacerlo desde una perspectiva estratégica y no coyuntural, ya que no se trata únicamente de gestionar el presente, sino de preparar el Marruecos del futuro.

 

La mejor forma de resumir estos veintisiete años es hablar de continuidad y transformación: Continuidad en la estabilidad institucional, en la identidad del Reino y en las constantes nacionales; y transformación en la modernización económica, las infraestructuras, el desarrollo humano y el posicionamiento internacional de Marruecos.

 

Bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey, Marruecos ha optado por un modelo basado en la anticipación y no en la reacción. Se han impulsado reformas profundas, se ha consolidado un Estado moderno y se ha situado al ciudadano en el centro de las políticas públicas.

 

Paralelamente, Marruecos ha reforzado su papel como puente entre Europa y África, como actor comprometido con la estabilidad regional y como socio fiable para la comunidad internacional.

 

Se han llevado a cabo reformas profundas, se han construido infraestructuras de dimensión continental, se ha reforzado la cohesión social y se ha situado al Reino como un actor creíble y respetado en África, en el Mediterráneo y en el mundo árabe.

 

En política exterior, la constante ha sido la claridad. Marruecos sabe lo que quiere, defiende sus intereses con serenidad y privilegia siempre el diálogo, las asociaciones equilibradas y el respeto mutuo. Esa coherencia explica la confianza que hoy inspira Marruecos entre sus socios internacionales. Por su parte, la diplomacia marroquí ha acompañado esta transformación, aplicando con coherencia la visión estratégica de Su Majestad, basada en las asociaciones de beneficio compartido y una política exterior pragmática.

 

– ¿Cómo analiza la evolución del conflicto del Sáhara en estos 27 años?

 

– La evolución ha sido muy significativa. Hace veinte años el debate se centraba en posiciones ideológicas y planteamientos que la realidad ha demostrado inviables.

 

Hoy la comunidad internacional habla cada vez más de realismo, de pragmatismo y la Iniciativa Marroquí de Autonomía ha cambiado la dinámica de este expediente.

 

Ya no se trata únicamente de la posición de Marruecos; es una propuesta que un número creciente de Estados apoya considerándola como una propuesta seria, creíble y realista para poner fin a este conflicto o como la base más seria de negociación.

 

Hoy en día, más de 120 países han apoyado la iniciativa marroquí, entre los cuales grandes potencias y socios estratégicos como Estados Unidos, Francia, España, Alemania, el Reino Unido, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Qatar, Senegal y recientemente Canadá, por citar algunos.

 

Este apoyo político se ha traducido también en gestos diplomáticos concretos sin precedentes: 29 países han abierto consulados generales en las ciudades de Laayún y Dajla, lo que constituye un reconocimiento claro de la realidad sobre el terreno y del papel de estas regiones como polos de desarrollo y estabilidad.

 

La diplomacia no consiste en producir titulares, sino en generar dinámicas. Y la dinámica internacional de los últimos años demuestra una clara consciencia, cada vez más creciente, sobre la marroquinidad del Sáhara.

 

– ¿Podríamos decir que el conflicto del Sáhara ya está zanjado tras la resolución 2797 del Consejo de Seguridad?

 

– Las resoluciones del Consejo de Seguridad deben leerse en su continuidad y en su coherencia. El proceso sobre el Sáhara no se ha cerrado aun, pero sí ha entrado en una fase de mayor claridad en cuanto a sus parámetros.

 

La resolución 2797 se inscribe en la misma lógica que las anteriores: reafirma el marco de las Naciones Unidas y subraya la necesidad de alcanzar una solución política, realista, pragmática y duradera, pero esta vez considera la iniciativa de autonomía presentada por el Reino en 2007 como la solución más realista.

 

Marruecos, distingue siempre entre el marco político de la ONU y la dinámica diplomática en torno al expediente. El proceso sigue bajo la autoridad del Secretario General y de su Enviado Personal, y Marruecos participa en él con un espíritu de seriedad y responsabilidad, pero al mismo tiempo, la evolución internacional es un hecho objetivo.

 

La Iniciativa de Autonomía gana cada vez más apoyo, tanto en el plano político como en el de las posiciones oficiales de numerosos Estados.

 

Esta dinámica refleja una tendencia clara hacia el realismo y el pragmatismo, que afirma cada vez más la marroquinidad del Sáhara.

 

– ¿Cómo analiza las relaciones entre Marruecos y España en estos 27 últimos años?

 

– Las relaciones entre Marruecos y España constituyen hoy un ejemplo de asociación estratégica basada en la confianza, el respeto mutuo y la gestión conjunta de intereses comunes.

 

Durante estos años hemos demostrado que, cuando existe una visión compartida, es posible convertir la proximidad geográfica en una verdadera comunidad de intereses.

 

Cooperamos estrechamente en ámbitos tan diversos como la seguridad, la lucha contra el terrorismo, la inmigración, la economía, las energías renovables, la educación, la cultura y la complementaridad industrial.

 

España es uno de los principales socios económicos de Marruecos, y Marruecos se ha convertido igualmente en un socio esencial para España.

 

Nuestro objetivo no es gestionar únicamente los desafíos del presente, sino construir conjuntamente el futuro de un espacio euromediterráneo próspero y solidario.

 

– ¿Le preocupa el sorpasso de la derecha y la extrema derecha en España?

 

– Las relaciones que mantiene Marruecos con España van más allá de todo paradigma político o electoral.

 

Nuestra cooperación se fundamenta en instituciones sólidas y en intereses estratégicos compartidos, no en coyunturas políticas internas. Sea cual sea la ideología política de los gobiernos, nuestra prioridad siempre será preservar una relación basada en el diálogo, el respeto y la confianza recíproca, para poder sacar partido a la alianza estratégica entre nuestros países.

 

– Por último, ¿qué mensaje quiere transmitir a los lectores?

 

– El mundo atraviesa un periodo de profundas transformaciones que exige más cooperación y menos confrontación.

 

Vivimos un momento internacional en el que abundan las incertidumbres, pero también por grandes oportunidades para quienes apuestan por la cooperación y el diálogo. Precisamente por eso necesitamos más diálogo, más cooperación y más confianza entre los Estados.

 

Marruecos seguirá siendo un país abierto, un socio fiable y un actor comprometido con la estabilidad regional, el desarrollo compartido y la paz. Esa no es una política coyuntural; es una elección estratégica impulsada al más alto nivel.

 

Marruecos y España comparten mucho más que una frontera. Compartimos una historia, intereses comunes y la responsabilidad de construir juntos un espacio de prosperidad y estabilidad en el Mediterráneo. Cuanto más trabajemos desde la confianza y el respeto mutuo, mayores serán los beneficios para nuestros pueblos.

 

Finalmente, deseo expresar un mensaje de cercanía a la comunidad marroquí residente en España. Nuestros compatriotas constituyen un puente humano entre ambos países y representan, con su trabajo, su talento y su integración, una contribución valiosa tanto para la sociedad española como para el desarrollo de Marruecos. El Reino seguirá actuando, conforme a las Altas Orientaciones de Su Majestad el Rey, para proteger sus intereses, fortalecer sus vínculos con la patria y responder a sus expectativas allí donde se encuentren.

 

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