AbderrahmaneBelaaichi*
Cada día necesitamos una página nueva. Es importante saberlo para tenerlo en cuenta: una página nueva, simplemente para pasar tabla rasa y volver a empezar. Nunca es tarde, no hay nada de qué arrepentirse ni nada que reprochar, porque la vida nos otorga con cada día una nueva oportunidad; cada nuevo día que llega supone una página nueva. Siempre tenemos esa posibilidad de adoptar aptitudes nuevas, actitudes nuevas y comportamientos nuevos.
Necesitamos esa nueva página para nosotros mismos: para nuestro ser, para nuestro estar, para nuestra serenidad, para nuestra actitud, para nuestra estabilidad y para el equilibrio de nuestro ser, mente y alma. Una página nueva supone siempre una nueva oportunidad: una oportunidad de hacer las cosas de otra manera y hacerlas mejor; de corregir, de rectificar, de subsanar, de reconciliar, de volver a considerar, de revisar y, a veces, de renunciar, abandonar y perdonar.
Una página nueva es simplemente cambiar para avanzar, para no dar vueltas en el vacío. Es avanzar para darle sentido y sabor a nuestros actos, pero también para medir el alcance de nuestro comportamiento, de nuestra capacidad de aguantar y de superarnos, y para medir el alcance de nuestro potencial subyacente y aletargado, del que hacemos uso cuando realmente lo necesitamos.
Una página nueva no significa traicionar la memoria, no significa olvidar, ni doblar la página marcando una ruptura. No; una página nueva significa continuidad, pero dentro de la evolución, de la revolución o incluso de la rebelión. No podemos abandonarnos a nosotros mismos ni a lo que en el fondo constituye nuestra idiosincrasia y sustenta nuestra identidad. Hacerlo nos dejaría huérfanos, solos, aislados y al margen. En cambio, supone una especie de deconstrucción, de toma de distancia y de disyunción en busca de una conjunción mejor.
A veces —o muchas veces— hay que apartarse del mundo, apartar el cuerpo del cerebro, apartar la pasión de la razón y apartarse completamente de la materia. Tener la habilidad de no dejar nada dentro: dejar el rencor y abandonar el odio. Hacer del olvido una virtud para mantener la paz interna primero, y luego la paz con el otro y con el entorno. Por eso hay que tomar distancia de todo, para ver claramente y no caer en la trampa de la amalgama, la subjetividad y la confusión.
Una página nueva que alivia y calma los espíritus. Da espacio y tiempo a la reflexión y a la meditación. Dispone distancias suficientes para la clarividencia y la sensatez, lejos de impresionismos que ofuscan la vista e impiden el uso de la razón.
Una nueva página que abre horizontes, que te saca del laberinto o de los callejones sin salida; de las tinieblas y oscuridades; del escepticismo, las dudas, la perplejidad y la incertidumbre. Una página que ilumina el camino, traza el sendero y dispone la trayectoria. Una nueva página que te libera de las trabas y del peso del tiempo, y que abre nuevas perspectivas.
Una nueva página que pone de relieve la versión original de ti, la versión escondida que todavía no has podido sacar a relucir. La versión que te permitirá vivir plenamente, aprovechando cada instante con tu alma y tu espíritu. Vivir sin prejuicios, liberar tu cuerpo y tu alma del peso del pasado y de la tradición. Vivir el presente, cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo como si fuera el último. No preocuparse por el mañana, ese futuro desconocido, abrumador y preocupante. Intenta en esos instantes que tienes —que son quizá lo único que realmente posees y te dan un margen para obrar y reaccionar— dar lo mejor de ti. Intenta darte a ti primero una satisfacción personal que te haga sentir orgullo por esa capacidad de alcanzar logros, sin olvidar beneficiar al otro con esos instantes. Hay que ser primero egoísta para luego ser altruista.
Una nueva página de superación y de desafío; de lucha e insistencia; de abandono de la versión actual si crees que no ha dado lo mejor de sí; de cambio de mentalidad, de temperamento, de ideas, de visiones e incluso de espacio, si hace falta. Una nueva página para ser tú mismo; verte de verdad como quieres verte; presentarte como te ves a ti mismo, como imaginas que eres o como quieres o deseas ser. Una nueva página para ser natural, auténtico y espontáneo contigo mismo, sin intentar aparentar con otra cara, con otra faceta, fachada o identidad. Dejar de lado los disfraces que torturan y que nos mantienen siempre en una situación de incomodidad porque requieren un esfuerzo cotidiano que nos consume, nos extingue, nos agota y nos carcome.
Una nueva página para volver al estado inicial y recuperar nuestro verdadero estatus de seres humanos y nuestra humanidad, y para obrar por y para su transmisión. Ser mediadores, facilitadores, embajadores y portavoces de los valores que supone y encierra ese estatus. Cultivarlos e inculcarlos cada día en la realidad con sabiduría, mediante actos reales; sin hacer concesiones para no desvalorizarlos ni despreciarlos, y actuar para que triunfen a pesar de las resistencias y desafíos.
Una nueva página que busca en la historia, en la trayectoria y en el recorrido realizado estampas, imágenes, modelos y ejemplos que nos inspiraban y que ahora nos van a seguir inspirando y motivando. Buscar figuras y personas, seres humanos que frecuentamos o que hemos visto una sola vez —a veces sin que ellos se percataran—, pero que han dejado en nosotros un impacto, un efecto que sigue iluminando el sendero y nos sirve de guía y referencia cuando reina la sombra, predomina la oscuridad y nos invade un sentimiento de decepción, de desgracia, de desdicha, de abandono, de traición, de desilusión o de disgusto.
Una nueva página que da la sensación de que no estamos abandonados, incluso cuando sentimos que hemos perdido la esperanza o tenemos la sensación de estar derrotados porque las circunstancias son más fuertes y superan nuestra capacidad de aguantar. Una nueva página que devuelve la esperanza en medio de las tinieblas y las dudas. Una esperanza que crea otras, que traza de nuevo el camino, como brindando una segunda oportunidad que despeja el escepticismo y la inquietud. Esa nueva página es decisiva y determinante para poder seguir y ver las cosas con ojos diferentes, desde otros ángulos.
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(*) Hispanista y escritor








