Hoy, 16 de octubre de 2025, se cumplen 50 años de la Opinión Consultiva (OC) de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que consagró la intrínseca vinculación histórico-política de las poblaciones saharauis con el sultán (hoy rey) de Marruecos.
La OC de la CIJ fue extraordinariamente contundente al reconocer dicha intrínseca vinculación por subordinación de las tribus saharauis para con el monarca marroquí, y aquí quisiera destacar la lógica relación que existe entre el referido incuestionable reconocimiento histórico de la vinculación saharaui con el rey de Marruecos, fuertemente fundado en la opinio iuris, que es el momento psicológico de la costumbre, consagrada como fuente pétrea del derecho internacional en el artículo 38 del Estatuto de la CIJ, que confirmó la irrebatible evidencia de una conciencia de aceptación de la autoridad del rey sobre los saharauis, todo el tiempo en actitud de asentimiento voluntario de dicha subordinación, lo que solamente puede explicarse por el decurso del larguísimo tiempo transcurrido, que no es otro que la inocultable vinculación histórica.
Esta poderosa vinculación de subordinación saharaui respecto del rey, entonces, no es producto del azar o de la coyuntura, si no, en cambio, de la historia, una construcción veraz, hecha a través de los tiempos, totalmente ajena al capricho, que contiene lazos fácticos o de hecho de certeza indubitable, sin los cuales hubiera sido imposible explicar jurídicamente la referida subordinación consagrada por la Corte en su OC.
Hay que sumar a este presupuesto que acabo de explicar, la confirmación por la propia Corte en su referida cincuentenaria OC, de que el Sáhara Occidental no es “Terra Nullius”, es decir, no es tierra de nadie. No siéndolo, significa que sí es tierra de alguien, y siendo que en dicho territorio habitan los saharauis que ya dijimos que mantienen pétreos lazos históricos de reconocimiento de la autoridad del rey sobre ellos, no será difícil concluir que la autoridad del monarca marroquí se ejerce en el territorio en que yacen las poblaciones que aceptaron dicha autoridad por subordinación, configurando por incuestionable consecuencia, la plena y total soberanía del reino de Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental, que es parte constitutiva de la integridad territorial de Marruecos.
Así, pues, territorio (el Sáhara), población (los saharauis) y autoridad (el rey de Marruecos), consuman una unidad pétrea e indisoluble, que a mi juicio, debe ser comprendida por quienes han querido negar -Argelia y el Polisario-, desde hace medio siglo esta verdad histórica que estoy explicando desde el derecho internacional, pero que no se agota allí, pues visto este asunto desde el realismo político, la fuerte vinculación entre los saharauis y el rey de Marruecos, se puede apreciar hoy en toda su dimensión con solamente visitar las provincias del sur del reino, y confirmar cómo las poblaciones saharauis ejercen plenamente sus derechos ciudadanos y con honrosa calidad de vida en su patria, Marruecos, siempre bajo la autoridad del monarca que en 2007 propuso la autonomía para esa región marroquí.
La ONU deberá ponerle punto final a este asunto, alineando a Argelia a la fuerza de la vinculación histórica de Marruecos con los saharauis.
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*Exministro de Exteriores del Perú e internacionalista








