19 junio 2026 / 23:45

La Casa del Periodismo

78 años de la Resolución 181 de la ONU sobre la partición de Palestina

mares30 - noviembre 30, 2025

Miguel Ángel Rodríguez Mackay*

Quisiera referirme en esta ocasión a la Resolución 181 de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, como ayer, que recomendó la denominada Partición de la Palestina en dos Estados: Israel y Palestina.

 

En ese marco, el irrepetible holocausto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) conmocionó a Europa y al mundo entero. Más de 6 millones de judíos fueron asesinados.

 

Esta trágica realidad generó el aceleramiento del fenómeno del retorno hacia el territorio de la referida Palestina, entonces bajo el Mandato británico, otorgado por la entonces Sociedad de Naciones en 1922, que, por cierto, por esos años, ya era parte del pasado como foro político mundial.

 

Dos años después del fin de la guerra, en 1947, la ONU, que había surgido luego del conflicto precisamente para el mantenimiento de la paz, tuvo que asumir el activo de abordar el asunto de Palestina, y para ello decidió crear una comisión que pudiera determinar el destino de judíos y árabes, habida cuenta la disputa que mantenían por ese territorio.

 

La denominada Comisión UNSCOP –la integró el embajador peruano Arturo García Salazar, ex canciller de la República (1918-1919)-, decidió proponer al pleno de la Asamblea General de la ONU, la referida partición de toda la Palestina. Así fue que hace 78 años, la ONU aprobó la Resolución 181. Los judíos la aceptaron y David Ben-Gurión declaró la independencia de su pueblo, el 14 de mayo de 1948. Los árabes no, y ese mismo día, en cambio, declararon la guerra a Israel, y seguiré diciendo que fue un error no aceptarla.

 

Luego vendría la sonada Guerra de los Seis Días (1967) en que Israel tomó los territorios de los árabes -fue la génesis de la denominada “guerra preventiva”, proscrita hasta ahora por el derecho internacional-, produciendo los asentamientos judíos por la ocupación, y de otro, los árabes a la condición de refugiados, pues fueron obligados a dejar sus tierras.

Los resentimientos cundieron y la violencia se hizo una espiral geométrica. Hay quienes creen que el conflicto entre Israel y Palestina es un problema religioso cuando no lo es, y aunque tenga un sesgo en ese sentido, que es otra cosa, ha sido capitalizado por ambas naciones según sus intereses.

 

Los árabes desean convertirse en un Estado pleno de la ONU y así debe ser, y buscan recuperar sus tierras, y eso también me parece bien, pero con sensatez, no lo será de manera absoluta o total.

 

La tierra de Palestina se confunde con la tierra de Judea, y esa realidad también debe ser respetada y aceptada. Deberán acabar las ideas radicales o extremistas de judíos y árabes. La paz no es una quimera. Se puede conseguir, pero deberá haber actitud y enorme disposición de israelíes y palestinos para ello.

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Exministro de Exteriores del Perú 🇵🇪

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