Sara Bouchtarouif
Cien trabajadores marroquíes, vestidos con uniformes cubiertos de barro, han sido una presencia fundamental en las tareas de limpieza y restauración en la Comunidad Valenciana, tras los devastadores efectos de la DANA. Estos hombres y mujeres, provenientes de diversas localidades marroquíes, llegaron en noviembre con un solo propósito: ayudar a sus vecinos españoles. A lo largo de dos meses, han retirado toneladas de lodo en 17 municipios, realizando su labor con una dedicación ejemplar, demostrando que la solidaridad no tiene fronteras.
«Vinieron a partirse la cara por España, y lo hicieron con una sonrisa», afirma Gonzalo Sanz, asesor de la Delegación del Gobierno en Ceuta en un informe del El Faro de Ceuta. Sus esfuerzos no han sido fáciles, enfrentándose al cansancio físico y emocional, pero lo hicieron con una entrega total y una humildad que les ha valido el cariño y respeto de los valencianos.
A lo largo de estos 60 días, han trabajado de sol a sol, en equipos bien organizados con el apoyo de traductores y coordinadores, para restaurar el sistema de alcantarillado y limpiar las cocheras, donde el barro había quedado atrapado en grandes cantidades. Su trabajo ha sido clave en la recuperación de la normalidad en la zona, permitiendo a los residentes realizar tareas cotidianas como abrir el grifo o usar el baño con seguridad, todo gracias a su incansable esfuerzo.
La colaboración marroquí ha sido la de mayor duración y con más recursos en la historia de la democracia española. «Nunca antes se había desplegado una misión internacional tan extensa en territorio español», comenta Sanz. Además de su ayuda, los operarios marroquíes recibieron el cariño de la comunidad, que les ofreció comida típica, como pastelas y cuscús, como gesto de gratitud y hermandad.
Este esfuerzo ha sido posible gracias al convenio firmado entre España y Marruecos en 1987, que establece la cooperación en situaciones de emergencia. Los operarios regresarán pronto a sus hogares, cargados de recuerdos y agradecimientos, y con historias de un pueblo unido, que, aunque de diferentes países, supo unir sus manos para superar la adversidad.
En un mundo donde a veces se da más peso a las diferencias, esta experiencia demuestra que la solidaridad, la empatía y la ayuda mutua son los lazos más fuertes que unen a los pueblos.









