Khadija Dakni
Portugal parece destinado a celebrar sus terceras elecciones anticipadas en tres años. El primer ministro, Luís Montenegro, ha anunciado que se someterá a una moción de confianza en el Parlamento, un movimiento que, según los cálculos políticos, tiene la derrota asegurada. Este escenario abre la puerta a un adelanto electoral, dado que el presidente Marcelo Rebelo de Sousa ya ha adelantado su intención de convocar comicios si el gobierno cae.
Montenegro hizo este anuncio durante el debate de una moción de censura presentada por el Partido Comunista Portugués (PCP), que fue rechazada sin sorpresas. Sin embargo, la situación cambiará drásticamente en la moción de confianza, ya que los principales partidos de la oposición, el Partido Socialista (PS) y Chega, han confirmado que votarán en contra, según un análisis de ElPaís.
La crisis de Montenegro se ha visto agravada por el creciente escrutinio sobre su patrimonio y los negocios de su familia. En el Parlamento, el PS ha impulsado una comisión de investigación sobre su empresa “Spinumviva”, mientras que el Colegio de Abogados ha abierto un proceso por posible intrusismo profesional y la Fiscalía estudia una denuncia anónima en su contra. Además, el grupo empresarial “Solverde”, que gestiona hoteles y casinos, anunció que ha rescindido su contrato con Spinumviva, empresa vinculada a la familia del primer ministro y que ha estado en el centro de la polémica.
Montenegro ha defendido su gestión y ha acusado a la oposición de generar inestabilidad política. «Es mejor dos meses de incertidumbre que un año y medio de deterioro y parálisis», declaró. Sin embargo, incluso formaciones más cercanas a su gobierno, como Iniciativa Liberal, han cuestionado su postura. «Un primer ministro en ejercicio no puede recibir dinero», criticó su líder, Rui Rocha.
A medida que se acerca la votación de la moción de confianza, todo apunta a que el país volverá a las urnas, posiblemente en mayo, en un nuevo intento de estabilizar su gobierno.









