La expresidenta boliviana, Jeanine Añez, ha alcanzado su libertad, la sonrisa, luego de que la Corte Suprema de su país, declaró que la sentencia en su contra tenía vicios profundos de nulidad. Hubo ensañamiento contra ella, y por ello, la justicia boliviana, entonces controlada por Evo Morales y el Movimiento al Socialismo, merecieron la mayor censura regional e internacional, por su ensañamiento contra la exmandataria altiplánica.
Se le achacó ser parte de lo que el renunciante Morales -gobernó el país por más de 13 años (2006 – 2019)-, llamó el plan del golpe de Estado que lo obligó a dejar la presidencia del país y tener que partir, primero hacia México que le dio asilo político, y luego hacia Argentina, una vez llegado al poder el expresidente kirchnerista, Alberto Fernández.
La evidente e incontrastable persecución política contra la expresidenta Añez, que asumió el poder luego de la inevitable referida renuncia de Morales, quien fue escandalosamente descubierto en un fraude electoral que consumó con el único objetivo de perpetuarse en la presidencia de su país.
Fue detenida y depositada entre rejas, bajo la imputación de sedición, terrorismo y conspiración. Añez sufrió la inevitable depresión que a cualquier ser humano en esas condiciones podría invadir, porque rápidamente advirtió la decidida intención política que tuvieron para encarcelarla y si fuera posible, para siempre.
Estaba claro que Evo se la tenía jurada a quien asumió la jefatura del Estado -era vicepresidenta del Senado- cuando él iniciaba el camino de su exilio. La cacería de brujas contra Añez expresó la mofa política de Evo sobre el informe de la OEA, que calificó de fraudulento el proceso electoral boliviano.
La doctora Añez desde que asumió el mandato de Bolivia, no tuvo reparos en mostrarse con la espada desenvainada contra Evo y por añadidura, y en general, contra sus afines o adictos como el chavismo venezolano y la izquierda latinoamericana, sopesadas por México y Argentina, que nos guste o no, respaldaron al exmandatario cocalero.
Siguiendo de cerca a la compleja situación interna en Bolivia, asumo que la entonces asunción a la primera magistratura del Estado por la exvicepresidenta del Senado boliviano, era fundamentalmente para tranquilizar al país que había quedado en fase explosiva, devenido de la grave situación política electoral boliviana, y con ello garantizar un proceso de elecciones en que el pueblo boliviano debía elegir a su nuevo presidente por los próximos 5 años.
Todo fue hecho en su contra y al final terminó lapidada con actitud inmisericorde sin considerar sus calidades de exmandataria y sobre todo, su condición de mujer. Añez fue vapuleada y sus derechos humanos les fueron arrancados.
Las últimas ocasiones que fui a Bolivia -invitado en 2023 por el Ilustre Colegio de Abogados de La Paz, y en 2024, por el Capítulo Boliviano de la Federación Interamericana de Abogados – FIA, que sesionaba con su Consejo en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra-, no dude un solo instante en denunciar el abuso gubernamental de haberla encarcelado.
Me alegra muchísimo por ella, su familia y por la hermana patria boliviana, verla sonreír, y levantar los brazos, apenas puesta en libertad.
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*Exministro de Exteriores del Perú 🇵🇪









