La Guardia Civil y la Policía Nacional españolas, con apoyo de la Inspección de Trabajo, desarticularon una organización criminal dedicada a introducir migrantes de forma irregular y explotarlos laboralmente en explotaciones agrícolas de varias provincias del este del país. La operación, denominada “Franciskan-Everest” e iniciada en julio de 2024, se saldó con 11 detenidos, 2 investigados y 322 personas auxiliadas, la mayoría de origen nepalí.
Según el Ministerio del Interior, la red facilitaba la entrada de ciudadanos extranjeros mediante visados turísticos en países del espacio Schengen, para después trasladarlos a España y emplearlos en condiciones inhumanas. Los trabajadores eran hacinados en viviendas sin ventilación, durmiendo en colchones en el suelo, sin higiene adecuada y obligados a jornadas de hasta 12 horas. En numerosos casos, el pago era sustituido por comida básica, además de cobrarles comisiones abusivas por transporte y alojamiento. La precariedad de los desplazamientos provocó accidentes de tráfico, incluido uno mortal que costó la vida a un trabajador nepalí.
En la fase final se realizaron nueve registros en localidades de Albacete, donde se intervinieron documentos, dinero en efectivo, dispositivos electrónicos, contabilidad paralela y doce vehículos —dos de alta gama— además del bloqueo de cuentas bancarias vinculadas a la organización.
Las autoridades españolas, junto a Cruz Roja, mediadores culturales y la Embajada de Nepal, iniciaron medidas de protección y alojamiento para las víctimas, además de procesos de regularización. Se continúan las investigaciones y no se descartan nuevas detenciones.









